Buscar en nuestras publicaciones:

Desigualdad y relatividad de los datos económicos

ARMANDO MÉNDEZ 

Al momento de escribir este comentario, en la página Web del Instituto Nacional de Estadística (INE), no se encuentra el comportamiento del PIB para ninguno de los trimestres correspondientes a la gestión 2012. Hoy, los países del mundo dan a conocer su conducta de manera trimestral y con un rezago de dos meses. Ya se conoce cual fue el proceder, por ejemplo, de EEUU al tercer trimestre del año 2012 y sobre esta base los analistas realizan sus proyecciones para todo el año. Estos datos siempre son preliminares, luego cambian, por lo que interesa ver la tendencia más que el dato puntual.

El gobierno hizo anuncios sobre la tasa de crecimiento del PIB para el año 2012, clara señal de que ya tiene cálculos trimestrales. ¿Por qué el INE no los publica, cuando simultáneamente, de manera rápida y completa se encuentran a disposición de cualquiera los datos sobre exportaciones e importaciones?

Tanto el Fondo Monetario Internacional como la CEPAL estiman que la economía boliviana creció al 5 por ciento durante el año 2012, crecimiento que se debe calificar de bueno. Este es un dato provisional que puede cambiar hacia arriba o hacia abajo cuando se tengan las cifras definitivas.

Cuando se evalúa una economía cualquiera dos son los datos fundamentales: el comportamiento del PIB y la tasa de inflación. En estas dos variables macroeconómicas se expresa la complejidad del funcionamiento de una economía cualquiera.

Cuando se dice que la economía boliviana creció en un 5 % durante el año 2012 nos estamos refiriendo en términos de volumen de producción final de bienes y servicios. Pero este dato agregado oculta grandes diferencias en sus sectores. Por ejemplo, para el año 2011, cuando la economía creció a un 5,2 por ciento, las diferentes actividades se movieron en un rango entre el 11% correspondiente a productos de minerales no metálicos y el sector “otras industrias manufactureras” que cayó en un 0,8 %.

Pero también es conveniente ver el PIB no sólo en términos de volumen sino como ingreso monetario. La situación cambia con la visión anterior, ahora el sector que más creció es hidrocarburos con un 38 % y el que menos es comunicaciones con sólo un 0.4 %. Para el año 2012, estimo que el ingreso estaba creciendo a una tasa del 17 por ciento anual, pero entre un rango máximo del 64 % para el sector denominado electricidad, gas y agua, seguido por hidrocarburos con un 49 por ciento, y el 2 % para el sector minerales metálicos y no metálicos. Esto significa que hay gente que tiene y gana más ingresos que otras dependiendo del lugar donde trabaje. Y al interior de cada uno de los sectores también se dan importantes diferencias.

Cuando se hacen estos análisis desagregados es cuando se puede entender porque hay gente que se queja del comportamiento de la economía. La lluvia no moja a todos por igual. El indicador PIB, ya sea en forma de volumen o en su forma de ingresos, es un indicador relativo que oculta grandes desigualdades de comportamiento económico.

Un comentario similar se puede efectuar sobre la tasa de inflación. Hay gente que no le da veracidad al Indice de Precios al Consumidor (IPC), que el INE pone a disposición del público mensualmente, en su pagina Web, de manera inmediata.

El año 2012 el IPC cerró con una expansión del 4,5 por ciento anual, indicador que también se puede calificar de bueno. ¿Por qué mucha gente no le da validez a este dato? El IPC boliviano es uno de los más completos. Hay países vecinos cuya cobertura espacial es parcial, como son los casos de Argentina, Brasil y Perú. El IPC de Bolivia abarca a los nueve departamentos.

Sin embargo la inflación no es igual en cada departamento. Así por ejemplo, Cochabamba es la que manifiesta la mayor inflación con 6 por ciento mientras el Beni está sólo con el 1,5. Si el indicador nacional comentado se lo desagrega, se encuentra que en la actividad de bebidas alcohólicas la tasa de inflación fue del 8.5 por ciento anual y en el sector de comunicaciones no se dio ningún incremento de precios.

Cuando el análisis se efectúa aun con más detalle se concluye que el indicador de inflación es un promedio que oculta grandes diferencias. Por ejemplo, para el caso de alimentos para La Paz y con datos anualizados al mes de noviembre, cuya muestra abarca a 102 ítems, se concluye que en promedio estos se expandieron sólo en un 4,6 por ciento. Sin embargo, este es un resultado de una gran dispersión. Es un promedio que incluye extremos, por ejemplo, un crecimiento máximo en el precio del helado (77%) y de la cebolla (51%), y un decrecimiento en el precio del tomate, que cae en un 17 %.

Así se explica por qué son tan diferentes las percepciones sobre el comportamiento nacional de la economía. Es que los datos económicos son agregados de una dinámica muy desigual y dispersa.

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

Búscanos en el Facebook

Artículos del autor