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Endeudamiento público y iceberg financiero

ARMANDO MÉNDEZ 

Durante el siglo XX los países del mundo ingresaron a lo que se denomina socialismo. El más duro se vivió en la ex Unión soviética y en Cuba. Consistió en que el estado completamente se hacía cargo de la economía en desmedro del mercado. Ambos fracasaron. El Light se dio en Europa y en EEUU mediante la creación del Estado del bienestar. Su característica, se dejaba a los privados y al mercado la asignación de recursos pero el estado se hacía responsable de otorgar beneficios adicionales a la gente mediante la educación, la salud y la seguridad social gratuita. Parte de la seguridad social son las subvenciones a los desocupados.

Inicialmente el financiamiento de todos estos gastos se hacía con el incremento de los impuestos a las empresas y a los ingresos de quienes más ganaban, bajo el rotulo de “redistribución” de ingresos y de mejorar del bienestar social, algo que gusta a los pueblos. Pero como el aumento de impuestos socialmente siempre es complicado, el financiamiento de esos gastos pasó crecientemente a depender del endeudamiento público. Se dio una tacita asociación de intereses entre los estados urgidos de obtener financiamientos para sus gastos y los capitalistas dispuestos a entregar sus ahorros. Los estados obtenían recursos para sus propósitos y los capitalistas obtenían un rendimiento de su capital, sin hacer ningún esfuerzo y sin correr riesgo alguno. Esto último porque siempre se ha considerado que la deuda pública no tiene riesgo, dado que se supone que los estados nunca quiebran y por eso su deuda es calificada como “bonos soberanos”.

De esta manera la deuda pública en EEUU y en Europa creció continuamente. Hasta el año 2008 la Zona Euro llegó a un endeudamiento del 70 % con relación al PIB y en EE.UU al 76 %. Con la crisis financiera que se manifestó ese año y para impedir la depresión económica que se avecinaba en el mundo, los gobiernos aplicaron políticas expansivas tanto fiscal como monetaria, lo cual elevó mucho más el endeudamiento publico. Hoy en la Zona Euro el indicador es del 94 % y del 107 % en EEUU.

La crisis financiera demostró que el endeudamiento público es riesgoso. Grecia es el caso paradigmático, vino la quita de su deuda. Y por primera vez la deuda norteamericana bajo su grado de óptima calificación.

Lo que no se puntualiza es que el endeudamiento público lo que hizo fue ayudar a la hipertrofia que se ha presentando en los mercados financieros. Sucede que dicha deuda combinada con otros tipos de activos financieros se transaban permanentemente – y se transan- en los mercados especulativos siempre a precios tendencialmente crecientes, hasta que vino la crisis financiera del año 2007, que provocó una violenta deflación de los mismos. Esto arrastró a la caída de los bancos tenedores de esos activos que estrepitosamente perdían valor y con ello la desaparición del patrimonio de los bancos.

Para impedir que los bancos abruptamente eliminen sus créditos a la actividad económica, la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central europeo otorgaron créditos a los bancos, a tasas de interés prácticamente nulas, garantizados con lo que se vino a denominar los “activos tóxicos” de propiedad de los bancos. Con esto la deflación de precios de activos se revirtió.

Simultáneamente esos países incrementaron el gasto público y con ello el déficit fiscal para impedir una gran depresión económica. Esto se logró pero no se pudo impedir la recesión económica mundial del año 2009. A lo sumo, en los años siguientes se restableció el crecimiento económico pero de manera moderada.

¿Por qué las políticas monetaria y fiscal expansivas no se han traducido en un crecimiento más sostenido y seguro?

La grave crisis financiera que estalla en 2007 generó una grave incertidumbre y una sensación generalizada, en el mundo desarrollado, de un gran aumento del riesgo económico. Esto se traduce en que tanto empresas como personas paralizan su gasto y prefieren aumentar el ahorro de manera líquida. Adicionalmente, al ver el creciente endeudamiento público se intuye que tarde o temprano los gobiernos deben aumentar los impuestos y esto es un gran desincentivo para la actividad económica. Esto explica por qué, aunque no aumente el gasto público, aumenta el déficit fiscal, porque no se está dinamizando la economía privada y con ello no aumenta la recaudación de impuestos.

En resumen, una política monetaria expansiva con tasas de interés de casi cero del Banco Central puede incentivar a que los bancos den créditos para únicamente inversiones, en el futuro, no rentables. Una política fiscal expansiva está señalando que en el futuro los impuestos subirán, lo que es un desaliento a la actividad empresarial. Los capitales privados huyen de Europa y de EEUU a otras zonas del mundo menos riesgosas y que no tienen el iceberg financiero.

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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