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Filosofía Política



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La carta democrática debería aplicarse a Bolivia


(Martes, 21 Junio 2016)

JAIME APARICIO 

Bajo la presunción de que el poder cambia a las personas y puede desatar codicia y arbitrariedades, los pensadores de la democracia, a través de la historia, desarrollaron reglas para limitar el poder de los gobernantes. En un pacto social democrático, los ciudadanos ceden cierto poder a favor de un gobierno, por un tiempo limitado, para que éste les garantice seguridad y libertad y busque el bienestar general. El instrumento para que ese pacto se cumpla es el equilibrio entre poderes públicos que se controlan y limitan unos a otros.

En el caso de nuestra región, y de Bolivia en particular, las normas que definen y controlan el sistema democrático no sólo están en nuestras constituciones, sino también en tratados, resoluciones, declaraciones y otros acuerdos regionales. Los tratados internacionales firmados por Bolivia son obligaciones que se imponen por encima de nuestra propia Constitución. Por tanto, exigir que las reglas de la democracia se apliquen en un país es obligación de los países y de los ciudadanos. La democracia no es una concesión de ningún gobierno, es una obligación legal y es un derecho humano fundamental, y está sujeta a normas que definen los elementos esenciales de un Estado de derecho.

Esas reglas, además de elecciones libres y transparentes, incluyen la independencia de los poderes Judicial y Legislativo, libertad de expresión, acceso a la información pública, seguridad jurídica, derechos humanos y alternancia en el poder.

En el caso de Bolivia, a partir de la reelección inconstitucional del presidente Morales, no existen poderes independientes del Ejecutivo. Como consecuencia, el Gobierno viola impunemente los derechos de los ciudadanos y aniquila las instituciones democráticas, convirtiéndolas en instrumentos para su perpetuación en el poder

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El corrupto progresismo


(Martes, 21 Junio 2016)

ROBERTO CACHANOSKY

Si algo tenemos que aprender los argentinos de estos 12 oprobiosos años de kirchnerismo, es a desconfiar de todos aquellos que prometan utilizar el estado para implementar planes “sociales”
Seguramente los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández pasarán a la historia como uno de los más corruptos de la historia argentina. Es puro verso eso de que con Néstor hubiese sido diferente. Néstor Kirchner fue el que armó toda la arquitectura para transformar el aparato estatal en un sistema de represión y persecución de quienes pensaban diferentes, y también construyó un sistema de corrupción como nunca se había visto, al menos en la Argentina contemporánea.

Si algo tenemos que aprender los argentinos de estos 12 oprobiosos años de kirchnerismo, es a desconfiar de todos aquellos que prometan utilizar el estado para implementar planes “sociales”, y regular la economía en beneficio de la sociedad.

Tampoco es casualidad que el gasto público haya llegado a niveles récord. El gasto público fue la fuente de corrupción que permitió implementar el latrocinio más grande que pueda recordarse de la historia económica para que unos pocos jerarcas k engrosaran guarangamente sus bolsillos al tiempo que hundían a la población en uno de los períodos de pobreza más profundos.

Con el argumento de la solidaridad social se lograron varios objetivos simultáneamente: 1) manejar un monumental presupuesto “social” que dio lugar a los más variados actos de corrupción (sueños compartidos, Milagro Sala, etc.) 2) crear una gran base de clientelismo político para asegurarse un piso de votos. O me votás o perdés el subsidio. Como la democracia se transformó en una carrera populista, el reparto de subsidios sociales se transformó en una base electoral importante, 3) crear millones de puestos de “trabajo” a nivel nacional, provincial y municipal para tener otra base de votos cautivos. O me votas o perdés el trabajo y 4) una economía hiper regulada por la cual para poder realizar cualquier actividad el estado exige infinidad de formularios y aprobaciones de diferentes departamentos estatales.

Se acentúa el peligro nacionalista


(Lunes, 13 Junio 2016)

ALBERTO BENEGAS LYNCH 

El caso de Austria vuelve a poner sobre el tapete el tremendo avance nacionalista, es decir, la xenofobia, la cultura alambrada, la obtusa y retrógrada desconfianza en el comercio internacional libre, el ataque a los inmigrantes y, en definitiva, la vuelta a los instintos más oscuros del hombre primitivo.

En este caso pongo de relieve el peligro del candidato presidencial austríaco Norbert G. Hofer que acaba de perder en la segunda vuelta por escasísimo margen (49.7 % frente a 50.3% de los sufragios del ganador en la contienda electoral). La primera vuelta en abril del corriente año la ganó Hofer por el mayor caudal de votos de un presidente desde 1945, momento en que fue efusivamente felicitado por los otros candidatos nacionalistas de Europa: Matteo Salvini de la Liga del Norte de Italia, Marine Le Pen del Frente Nacional francés, Frauke Pety de Alternativa para Alemania y Greet Wilders del Partido Holandés para la Libertad.

En este panorama siniestro de los cuasi-nazis europeos no hay que dejar de lado al candidato Donald Trump con el discurso por todos conocido del otro lado del Atlántico, para no mencionar a megalómanos como el venezolano del chavismo y sus imitadores (entre muchos otros autores, J.F. Revel nos muestra en detalle en La gran mascarada el íntimo parentesco y la comunión de ideales entre el nacionalismo y el comunismo).

Es en verdad muy triste que nada menos que en Austria sucedan estas cosas, la tierra del cosmpolitismo antes del advenimiento del asesino serial: Hitler. Stefan Zweig nos cuenta es su magnífica autobiografía -El mundo de ayer- de los célebres cafés vieneses visitados permanentemente por contertulios de todas partes del mundo, donde se exhibían los periódicos más destacados de todos los puntos del planeta. Nos detalla las enormes ventajas del cosmopolitismo que permitieron a los austríacos gozar de progresos culturales notables en la literatura, la música, la economía, el derecho y el psicoanálisis. Nos muestra el clima en los colegios y en la universidad de Viena por el empeño por estudiar todo lo que se pudiera sin ni siquiera percatarse cual era el lugar de origen de tal o cual contribución que tomaban como patrimonio de la humanidad. Nos relata el valor de establecer marcos institucionales civilizados y de respeto recíproco en el contexto de la propiedad privada y la santidad de los contratos, así como también la importancia de contar con una moneda estable y segura.

La democracia es un medio


(Martes, 31 Mayo 2016)

Fuente: eldeber.com.bo (Por JAVIER PAZ)

El objetivo principal del Estado debe ser salvaguardar la libertad de las personas y procurar la paz en la sociedad. Sin embargo, siendo el mismo Estado una amenaza tanto para la libertad como para la paz (con frecuencia es la mayor amenaza) es que requerimos que se enmarque en ciertos parámetros que eviten o minimicen los abusos del poder. La democracia es una de las herramientas para este fin. Elegir a los gobernantes por voto popular, tener parlamentos, imponer términos a los periodos presidenciales y a las reelecciones son algunas de las características de una democracia. Pero conste que la democracia no es la única herramienta para evitar el abuso de poder. La separación e independencia de poderes, la Constitución, el predominio del derecho, la libertad de prensa son otras herramientas que deben funcionar en conjunto con la democracia para procurar que el Estado cumpla su rol sin abusar del mismo.

La perversa moral de hacer caridad con lo ajeno


(Miércoles, 25 Mayo 2016)

MARÍA MARTY

Imagina este escenario.

Chile: ¿cambiar la Constitución?


(Martes, 24 Mayo 2016)

CRISTIÁN LARROULET

Existe una abundante literatura académica que muestra la estrecha relación entre las instituciones de un país y su desarrollo. Historiadores, sociólogos y, por supuesto, economistas dan cuenta de este vínculo a través de diferentes metodologías. Solo por mencionar a tres de ellos: Douglas North, quien recibió el Premio Nobel de Economía en 1993, precisamente por su trabajo seminal en esta materia, y los autores del reciente best seller Por qué fallan las naciones, Acemoglu D., y Robinson, J.

Las instituciones, como son la Constitución y las leyes, pueden ser muros o puentes para alcanzar el desarrollo humano. Son puentes cuando contienen mecanismos que incentivan el esfuerzo, el intercambio y la innovación en la sociedad; y son muros cuando agobian la creatividad y permiten los abusos.

Sobre el impacto que tienen las Constituciones en el ámbito económico, existen destacados trabajos académicos como el de Persson y Tabellini; B. Weingast, y Ben-Bassat y M. Dahan. Recientemente dos economistas chilenos, Sebastián Edwards y Álvaro García, estudiaron la relación entre los derechos constitucionales educativos y el desempeño académico en la Prueba Pisa 2012.

Cómo salir del subdesarrollo


(Martes, 24 Mayo 2016)

ENRIQUE GÓMEZ

Para la izquierda, la culpa de la pobreza en el mundo está en el capitalismo y en la globalización, a los que consideran perversos y al servicio de las multinacionales “Yo estoy al servicio de la gente, no de los mercados” decía Susana Díaz, Presidenta del Gobierno de Andalucía. ¡Al servicio de la gente estamos todos!

Para los organismos internacionales (ONU, Banco Mundial, BID), las instituciones europeas (casi todas social demócratas) y para el Vaticano (con este papa peronista) la solución es aumentar la ayuda a los países pobres. No importa que esta ayuda se haya venido practicando desde hace muchos años y haya fracasado. Con ella solo se consigue financiar a los malos gobernantes para que puedan mantenerse indefinidamente en el poder, financiar guerras locales y a veces directamente el terrorismo, como sucede con el Estado Palestino. Esto es así porque de los 300 Jefes de Estado que se sientan en la ONU, más de 200 son dictaduras.

Y sin embargo eliminar la pobreza es posible. Hay un hecho. Los 25 países más desarrollados del planeta son democracias liberales. Solamente hace falta ingresar en ese club y seguir los pasos que realizaron los países ricos cuando adoptaron el sistema capitalista tras la Revolución industrial.

¿Es el neoliberalismo la raíz de todos nuestros problemas?


(Martes, 17 Mayo 2016)

JUAN RAMÓN RALLO

El activista

La sociedad abierta frente al populismo


(Lunes, 16 Mayo 2016)

AXEL KAISER y GLORIA ÁLVAREZ 

El populismo, en su forma más común, es un fenómeno inseparable de las ideologías y de las creencias que predominan en la sociedad y que se difunden desde las élites intelectuales. El engaño populista (Editorial Deusto), libro que acabamos de publicar en España, no es un análisis clásico de los factores políticos o materiales que alimentan el populismo, sino de sus fundamentos intelectuales o ideológicos.

Un caso que analizamos de manera destacada es el de Pablo Iglesias y Podemos. Más allá de la crisis económica por la que atraviesa España desde hace tiempo, el éxito de Podemos se ha debido en buena medida a una inteligente estrategia de construcción de lo que el pensador marxista italiano Antonio Gramsci -cuya obra, Iglesias conoce bien- llamara “hegemonía cultural”.

Según esta visión, el campo de batalla esencial de todo proyecto político es la cultura o, mejor dicho, el mundo de las ideas y la consciencia de las personas. Es en esta esfera donde se articula un nuevo sentido común que provee de legitimidad a nuevas propuestas ideológicas y es ese el campo que el mismo Iglesias reconoció como la clave para un proyecto político exitoso.

El uso del lenguaje, de los medios de comunicación, la penetración de universidades y escuelas, la estética irreverente, todo eso fue parte fundamental del movimiento fasci-populista de Iglesias.

La misma relevancia del mundo cultural e intelectual como nutrientes del populismo se observa en el caso de América Latina. En esta región, las ideas colectivistas han predominado ampliamente durante casi un siglo abonando el campo para que una y otra vez regresen políticos demagogos que buscan concentrar el poder. Estos caudillos no lograrían engañar tan fácilmente a las masas si la hegemonía cultural, es decir, el conjunto de creencias que predomina en la sociedad, no fuera afín a la retórica y a la ideología que estos promueven.

Lo que el mundo se juega en las elecciones americanas


(Lunes, 09 Mayo 2016)

CARLOS ALBERTO MONTANER

Robert W. Merry, editor The National Interest y notable escritor de temas históricos, afirma que el enfrentamiento entre Donald Trump y Hillary Clinton es, en realidad, una batalla entre el nacionalismo y el “globalismo”. Me parece un buen resumen, pero vale la pena ahondar en el tema.

En Estados Unidos siempre han coexistido la tentación de aislarse de los conflictos internacionales, prescrito por el famoso discurso de despedida de George Washington, y la propuesta alterna de Thomas Jefferson de concebir el “Empire of Liberty” como destino natural de un país que debía dedicar sus mejores esfuerzos a la expansión de la democracia y la protección de los desvalidos más allá de sus fronteras.

No debe olvidarse que durante las dos guerras mundiales, de acuerdo con las encuestas de la época, el porcentaje de los norteamericanos decididos a participar en los conflictos era menor que el de los “pacifistas”, hasta que las acciones bélicas de Alemania en la primera, y Japón, en la segunda, precipitaron la ruptura de las hostilidades.

Unas veces los republicanos adoptaron la idea del imperialismo benévolo –Lincoln en el discurso de Gettysburg, Teddy Roosevelt, Ike Eisenhower (con gran prevención), Ronald Reagan (remember Granada), los dos Bush--, pero en otras oportunidades fueron los demócratas: Woodrow Wilson, Franklin Delano Roosevelt, Harry S. Truman, John F. Kennedy, Lyndon Johnson e incluso Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama.

Salándonos la vida


(Lunes, 09 Mayo 2016)

ALFREDO BULLARD

Hace unos meses estaba sentado en un restaurante en la ciudad de Rosario,

La derecha y los conservadores


(Lunes, 09 Mayo 2016)

AXEL KAISER

En su ensayo Por qué no soy conservador, Friedrich Hayek

Objetivismo: el tipo de gobierno de una sociedad libre


(Martes, 03 Mayo 2016)

WARREN ORBAUGH 

La mayoría supondrá que la democracia es el tipo de gobierno de una sociedad libre. Qué es un método para elegir gobernantes pacíficamente. Esta concepción es un error. La democracia es una forma de gobierno despótico que considera que el deseo de la mayoría es el único patrón para medir el bien y el mal; que justo es aquello que la mayoría decide. La concepción de ‘justicia’ de los demócratas conduce a la injusta confiscación de la propiedad de los acaudalados. Es un sistema en el cual, el trabajo, la propiedad, la mente, la libertad y la vida del individuo están a merced de cualquier facción o pandilla que reúna el voto de la mayoría para el propósito que quieran.

En la democracia se vota toda decisión política. Sin embargo, la votación no es la respuesta a los problemas del hombre. Por el contrario, el hacer de todo susceptible a voto es el problema. La votación popular no justifica un crimen por ser democrático. ¿Acaso el gobierno de Maduro en Venezuela, que reclama legitimidad al violar los derechos de los venezolanos porque su facción fue elegida democráticamente, es justo? Es como si el esposo que maltrata y le pega a su esposa reclamara legitimidad porque ésta se casó con él voluntariamente. El principio no es diferente si el criminal es el gobierno, y los votantes tus vecinos.

En su libro La Política, Aristóteles describe varias formas de Estados: el Estado Autocrático donde el soberano es un monarca; el Estado Aristocrático donde los soberanos son los mejores, los más virtuosos; el Estado Oligocrático, donde los más acaudalados son los soberanos; y el Estado Democrático donde los soberanos son los pobres que son la mayoría que gobiernan en su propio interés. El tipo de gobierno de los cuatro es despótico, es decir que la autoridad absoluta reside en el soberano y no está limitada por las leyes.

"La sociedad abierta y sus enemigos", un libro que no debemos olvidar


(Martes, 03 Mayo 2016)

MAURICIO ROJAS 

El año pasado se cumplieron 70 años de la publicación de una de las obras más señeras del siglo XX: La sociedad abierta y sus enemigos. Su autor es el gran pensador austriaco Karl Popper (1902-1994), célebre por sus notables aportes tanto a la teoría del conocimiento científico como al pensamiento político y filosófico. En este contexto, quiero recordar algunas de las ideas fundamentales de una obra que sigue teniendo una tremenda actualidad, brindándonos algunas claves decisivas para comprender nuestro mundo y sus conflictos.

Karl Popper, como él mismo lo recuerda en su prefacio a la edición revisada de su libro, tomó la decisión definitiva de escribir La sociedad abierta y sus enemigos como respuesta a una circunstancia trágica: la entrada triunfal, en marzo de 1938, de Adolf Hitler en una Austria que lo recibió con los brazos abiertos. Pocas veces se ha visto un delirio tal por una causa tan delirante, y el hecho de ver a sus compatriotas en tal estado de alienación colectiva no podía sino consternar a esa alma tolerante y civilizada que era Popper.

Ante ello se planteó la pregunta que guiará su larga investigación por los recovecos del pensamiento occidental: ¿De dónde y por qué ha surgido esa ola terrible de totalitarismo que estaba inundando a Europa? Los rostros del totalitarismo eran diversos –nazismo, comunismo, fascismo– pero su esencia, el aplastamiento de la libertad individual a nombre de una utopía colectivista, era común y debía, por ello, tener una raíz común.

La nueva servidumbre


(Martes, 03 Mayo 2016)

JAVIER PAZ 

Durante la época feudal, los siervos estaban amarrados a su señor feudal, trabajaban para él y no tenían la opción de buscar otro trabajo, ni negociar sus salarios. Los siervos eran esclavos del señor feudal. La esclavitud, una institución que viene desde la antigüedad, llegó a ser practicada incluso hasta el siglo XIX. Bajo esta institución, el esclavo no era dueño de su ser. El dueño de un esclavo, como si se tratara de una posesión material, podía disponer de él totalmente; definía en qué trabajaba el esclavo y cuánto iba a pagarle por su trabajo, y el pago, por supuesto, consistía solo en lecho y comida.

Educación sobre la libertad (extracto)


(Martes, 26 Abril 2016)

VÍCTOR PAVÓN

El rol del Estado en la educación se basa en todos los países sobre tres aspectos bien definidos: 1) Una ley que exige la educación obligatoria; 2) los gobiernos financian la educación y 3) la administración educativa de las escuelas tanto económica como en su contenido pedagógico debe quedar a cargo de los gobiernos.

Estos tres aspectos son difícilmente justificables. Este ensayo tiene como objetivo tratar aquellos puntos antes mencionados. La educación es un tema demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos y burócratas. Esta aseveración no es una crítica desconsiderada hacia lo que hacen estos dirigentes; ocurre que si deseamos abordar el tema educativo de fondo entonces debemos zambullirnos en la filosofía y más precisamente en la epistemología.

La educación estatal actúa bajo el influjo del monismo gnoseológico, esto es, que se considera válido un solo modo de pensar y de comprender el conocimiento humano. Aquí estamos ante una contradicción en términos puesto que el mismo conocimiento por su característica es diverso, dual y disperso. Esta la razón por la que la Escuela Escocesa de la que provienen Hume, Smith, Mises y Hayek vieron como una amenaza el tener que centralizar las decisiones en un grupo de personas, aunque sean las más capaces porque sencillamente no pueden contar con todas las múltiples variables del conocimiento humano por su inmanente dinamismo.

Ideas equivocadas del Marxismo


(Martes, 19 Abril 2016)

ARMANDO MÉNDEZ 

La teoría del valor de Mark permite entender todo el andamiaje de la ideología comunista porque de ahí se concluye que la riqueza creada por el obrero no le es reconocida ni pagada por el capitalista sino que es apropiada por él. De esta manera, surge la riqueza que acumula el capitalista convertida en propiedad privada. Por esta razón, la historia del capitalismo sería una continua lucha social y política por la apropiación de la “plusvalía” entre los obreros, por una parte, y los capitalistas, por otro, dando lugar a la inevitable lucha de clases entre proletarios y capitalistas, lucha que concluiría con la revolución socialista, con el gobierno dirigido por la clase obrera, con la “dictadura del proletariado”, quién pasa a expropiar la propiedad de los capitalistas, con lo cual se elimina la propiedad privada de todo medio de producción, y también del comercio privado, para ser reemplazada por la propiedad estatal, con lo cual termina la explotación del obrero.

Liberal y socialista ¿se parecen?


(Martes, 19 Abril 2016)

ALFREDO BULLARD 

Ambos parecen tener discursos parecidos. Hablan de la preocupación de que ciertos grupos pueden concentrar poder y obtener privilegios.

¿A qué te refieres cuando hablas de "igualdad"?


(Lunes, 18 Abril 2016)

ALEX QUIÑONES

El tema de la igualdad (o la ausencia de ella, o sea desigualdad) ha ido ganando importancia en el discurso público, político y económico en años recientes debido en parte a la crisis económica que surgió entre 2007 y 2008. Escuchamos sobre desigualdad en la calle, en la retórica política, en publicaciones de economistas y sociólogos, en artículos de revistas y periódicos, en libros, podcasts, medios de comunicación sociales, blogs, etc. En cualquier caso, si el propósito de abordar el tema trasciende intereses personales, organizacionales o políticos y busca aquello que busca la ciencia y la filosofía; la verdad, entonces interesa profundamente entender de qué estamos hablando.

Dicho de otra manera, interesa definir términos. Es frecuente no precisar a qué nos referimos, lo cual está bien en conversaciones casuales cuyo valor está más relacionado con el ocio que con la academia. Sin embargo, si pretendemos elevar la conversación a un debate serio y a la búsqueda sistemática de la verdad, debemos aplicar cierto rigor. Por alguna razón, es bastante común pretender pasar de la conversación casual al debate haciendo caso omiso de este rigor tan necesario.

Cuando nos referimos a la igualdad en este contexto, generalmente hablamos de una de tres cosas: igualdad de recursos, igualdad de derechos o una combinación de ambas. Hay que tener particular cuidado en no redefinir el término en el contexto de una conversación, es decir, no cambiar de significado una vez se ha establecido a qué nos referimos.

Política y moral


(Jueves, 07 Abril 2016)

EDUARDO BOWLES


S e les puede exigir moralidad a los políticos? ¿Es posible aspirar a que un día se cumpla el ideal platónico de ser gobernado por los mejores, por los más honestos, probos y virtuosos hombres y mujeres de la sociedad? ¿Al menos se puede pretender lo que pregonaba el emperador romano cuando decía que “la mujer del César no solo tiene que ser, sino parecer”? ¿Es posible exigir que el ejercicio del poder sea limpio?

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