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Filosofía Política



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Primera tarea: recuperar la institucionalidad


(Domingo, 27 Marzo 2016)

ANDRÉS GÓMEZ

El 23 de enero de 2002, cuando agonizaba el llamado "Estado neoliberal”, el entonces parlamentario opositor Evo Morales fue expulsado de la Cámara de Diputados por 104 votos, acusado de abusar "de su inmunidad para desobedecer una sentencia del Tribunal Constitucional (que había ordenado a Morales dejar de bloquear) y para incitar a cometer acciones violentas”, que desencadenaron delitos y crímenes contra la vida, la propiedad y otros derechos fundamentales.

La recomendación de desafuero de la Comisión de Ética de Diputados se produjo después de un bloqueo que terminó con la lamentable muerte en Sacaba de tres campesinos, tres militares y un policía a manos de desconocidos que actuaron entre la turba.

La fuerza de la Justicia


(Lunes, 21 Marzo 2016)

EDUARDO BOWLES 

Cuando se observa lo que ocurre en Brasil, donde jueces y magistrados hacen respetar las leyes y la constitución frente a los patéticos intentos de Lula Da Silva de mantenerse en la impunidad, se entiende perfectamente aquello que sostienen muchos entendidos: la primera necesidad de países como el nuestro, no es comida, techo o vestimenta, sino justicia. Sin este requisito es impensable afrontar cualquiera de los otros graves problemas que nos afectan.

Siete advertencias sobre la nueva política cubana de Obama


(Lunes, 21 Marzo 2016)

CARLOS ALBERTO MONTANER

Éste es uno de esos raros casos en los que conviene comenzar por el final.

El deterioro de la Democracia en EE.UU.


(Martes, 15 Marzo 2016)

HANA FISCHER 

En estos días The Economist Intelligence Unit publicó su Democracy Index 

El concepto de Libertad nunca tuvo gran acogida en Bolivia


(Lunes, 14 Marzo 2016)

H.C.F. MANSILLA

Las doctrinas más apreciadas en el país, como la iniciada por Franz Tamayo, han sido fundamentalmente antimodernistas, antiliberales y teluristas. El lenguaje radical se combina muy bien con una posición conservadora. Tamayo exhibe un carácter paternalista en el tratamiento de los indígenas: celebra la frugalidad y el laconismo de los indígenas, la radiante energía física, las magníficas condiciones morales de los mismos y el hecho de que encarnen un carácter formado por la “persistencia y la resistencia”, pero no les confiere aptitudes filosóficas o políticas. Tamayo postula un esencialismo positivo (las cualidades morales y físicas del indio), mezclado con un esencialismo negativo: el indio como privado por naturaleza de aptitudes superiores en los órdenes intelectual y político. Aquí radica el innegable paternalismo de Tamayo, quien consecuentemente nunca propuso una reforma agraria o algún programa revolucionario concreto en favor de los intereses indígenas.

La atmósfera cultural que envolvió a Tamayo, a los teluristas, a los socialistas y ahora a los indianistas fue calificada por Pablo Stefanoni como el “magma antiliberal”. Este autor llega a la conclusión de que el antiliberalismo ha sido la fuerza aglutinadora de la política y de la cultura bolivianas después de 1920. El antiliberalismo fue el caldo de cultivo tanto de concepciones filosóficas como de programas políticos y de modas literarias. Fue el denominador común de doctrinas conservadoras y nacionalistas, pero también de tendencias revolucionarias y marxistas.

Como resumen se puede aseverar lo siguiente. Todavía hoy liberal suena a un exceso de libertad, a un intento de no acatar las normas generales del orden social y al propósito de diferenciarse innecesariamente de los demás. Las consecuencias práctico-políticas de la modernidad racionalista y liberal no han sido aceptadas del todo en el ámbito boliviano, donde siguen produciendo una especie de alergia colectiva. El ejercicio efectivo de las libertades políticas y de los derechos humanos nunca ha sido algo bien visto por la colectividad boliviana de intelectuales.

La paradoja del Liberalismo y el problema básico de cualquier teoría social


(Lunes, 14 Marzo 2016)

ELADIO GARCÍA

Siempre que intentemos establecer un régimen social adecuado, el que nosotros consideremos más oportuno, nos vamos a encontrar de frente con un dilema que tiene difícil resolución. Supongamos que tenemos razón, y que la propuesta que ofrecemos es realmente la mejor. En primer lugar, tenemos que convencer a la mayoría de la gente de que dicha proposición les va a reportar más beneficios. Pero al mismo tiempo, constatamos que las mayorías históricas nunca se han caracterizado por compartir tales proposiciones. Casi siempre han elegido la peor opción. Por un lado, está el hecho de que las mayorías no suelen acertar a la hora de definir y colegir la verdad de las cosas. Este atributo siempre ha pertenecido a las minorías. La verdad es difícil de aceptar, cuando no imposible de ver. Su aprehensión requiere grandes dotes, una inteligencia superior a la media, y sobre todo mucho esfuerzo.

Nacemos ignorantes y es muy difícil quitarnos de encima ese estigma. La mayoría acaba muriendo casi igual que nació. En la caverna de Platón solo hubo un hombre que consiguió arrastrarse hasta la salida y contemplar el Sol naciente. Y cuando regresó a la cueva para contar a sus amigos su gran descubrimiento, que las sombras que veían eran en realidad un espejismo, el efecto óptico que provocaban sus cuerpos opacos al interponerse entre la luz que provenía de afuera y las paredes de la gruta, estos le tacharon de loco y casi le matan. Esta metáfora platónica nos ofrece una lección sobre el comportamiento humano. La característica más reconocible en las mayorías es la ignorancia. Unida a la tozudez, de la que también disponen a raudales, produce en ellas el efecto que hemos apuntado más arriba: casi siempre se equivocan.

Pero, por otro lado, también es un hecho que las decisiones de las mayorías son, hasta cierto punto, un mal necesario con el que hay que convivir. No en vano, muchos liberales insistimos recurrentemente en la idea de que la mejoría solo será posible en la medida en que perfeccionemos el canal que nos permite llegar a la gente de a pie y trasmitir el mensaje que proclamamos. No tendría sentido que insistiésemos en hablar y debatir con los demás si no comprendiésemos, al mismo tiempo, aunque solo sea de manera tácita, que nunca vamos a conseguir nada si no convencemos a la mayoría de que está profundamente equivocada. Al apelar a la razón, y al identificarnos con cualquier medida que se muestre renuente con la violencia y que apueste por las buenas maneras, implícitamente estamos admitiendo que el éxito de nuestro discurso debe pasar necesariamente por convencer a esa mayoría de personas que constituye el foro al cual van dirigidas nuestras palabras, y la masa en la cual se deben materializar.

La hipocresía anticapitalista


(Martes, 01 Marzo 2016)

MAXIMILIANO BAUK

Quiero aclarar que estas líneas fueron gestadas en un sentimiento de hartazgo hacia aquellas personas que creyendo estar ubicadas varios peldaños más arriba en la escalera de la moralidad, miran hacia abajo a los que nos confesamos capitalistas, haciéndonos llegar sus más profundos sentimientos de repugnancia.

El capitalismo es un sistema de cooperación social voluntaria, basado en la propiedad privada y en la importancia de su respeto para la creación de riquezas, y en el cual tanto los beneficios como las pérdidas corresponden única y exclusivamente a sus dueños. Casi todos saben que el capitalismo se convirtió, desde finales del siglo XVIII y de manera progresiva, en el principal propulsor de la economía en la mayoría de las naciones. Pero lo que pocos conocen es cómo sus beneficios se expandieron a partir de aquel entonces, cuando casi el 90% de la población nacía en la pobreza y moría en ella sin oportunidad alguna de progreso y crecimiento personal, mientras que hoy la misma se ubica por debajo del 20%.

Estamos hablando del responsable de los mayores avances sociales en siglos; sacó a 3.000 millones de personas de la pobreza en menos de 100 años. De hecho, la semana laboral de cinco días, las vacaciones pagas y el salario más alto hasta aquel entonces, fueron implementados por primera vez de la mano de Henry Ford, con la única finalidad de que sus trabajadores fueran felices para así no sufrir un continuo recambio de los mismos, lo cual era una gran desventaja en pos de una mayor eficiencia. Esta fue la razón por la cual los ejecutivos de la General Motors se vieron forzados a imitar las condiciones laborales de su competidor para evitar así la fuga de empleados, convirtiéndose esta tendencia en una ola que acaparó a toda la industria estadounidense, como ven, forzada por el capitalismo

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Socialista o liberal


(Lunes, 29 Febrero 2016)

ARMANDO MÉNDEZ

Si a usted le enseñan en la universidad, o antes, que el empresario es un explotador porque vive del trabajo del obrero, como sostiene Marx, planteamiento que luego se ha generalizado, sin ninguna argumentación teórica, de que los trabajadores en general son explotados, situación que sólo se superaría con la llegada de un nuevo sistema económico denominado “socialismo” y que hasta el momento no pasa de ser un planteamiento ideológico. Si luego trasmite esto a quienes le escuchan, entonces estas ideas se difunden entre todos y termina siendo la ideología dominante en la sociedad. Esto sucede en Bolivia desde hace mucho tiempo atrás. Esto explica el gran arrastre que tiene el estatismo y el socialismo en el país.

Si por el contrario a usted le enseñan que el capitalismo es considerado como una fase más desarrollada de la economía de mercado donde el empresario es la expresión más avanzada del productor individual, que se caracteriza por sus continuas iniciativas, competitividad y creatividad, que es el verdadero líder de la modernidad, y es un ser heroico, -como acertadamente califica Ayn Rand-, y donde el capitalista tiene como función principal acumular sus ganancias en la forma de capital, requisito básico para que cualquier economía se desarrolle, usted es un liberal. Como esto no se enseña en Bolivia se explica porque las ideas liberales son tan poco aceptadas.

Si usted cree que el empresario es un explotador, que le roba al trabajador porque no le paga todo lo que él produce, y aunque no se identifique con Carlos Marx, usted es su discípulo y, por tanto, es socialista y, en última instancia, comunista. Si usted cree que el empresario corre riesgos y tiene un beneficio legítimo, y el capitalista tiene la función principal de acumular sus ganancias en la forma de capital, usted es un liberal y es discípulo de Adam Smith. Si usted cree que el problema fundamental de la sociedad es la inequidad y la desigual distribución del ingreso, usted es un socialista. Si cree que el problema fundamental es alcanzar y desarrollar la libertad permitiendo a todos los que quieran ingresar a lo mercados de manera competitiva, ya sea como productores o como consumidores no sólo al interior de un país sino en cualquier parte del mundo, usted es un liberal,

La cuarta ola


(Lunes, 29 Febrero 2016)

ALBERTO MANSUETI

En 1979 se publicó un libro que de inmediato se hizo famoso, titulado "La tercera ola", firmado por Alvin Toffler, escritor y "futurista" neoyorquino nacido en 1928. Se basó en los grandes trazos de la historia a muy largo plazo, para describir la forma que tomaría el mundo una vez "superada" la Era industrial. Aún puede leerse con provecho, porque contiene mucho de realidad. Años antes, en 1970, Toffler había publicado "El shock del futuro", expresión que usó para caracterizar un estado psicológico de individuos y de sociedades: la percepción personal de "demasiado cambio para un lapso de tiempo demasiado corto"; y su lectura también vale la pena hoy día.

El camino al socialismo


(Lunes, 29 Febrero 2016)

GABRIEL BORAGINA 

A pesar de que estamos convencidos y pensamos que la historia nos demuestra en forma clara y completa, que el socialismo fue realizado en muchísimas partes del planeta, quedan aún, algunos obcecados que se empecinan en seguirlo negando. Niegan que las experiencias de la URSS, China, Corea, Vietnam, Europa Oriental, Cuba, etc. hayan sido socialistas, acusándolos de "desviacionismo".

No lo creemos, es más, estamos convencidos que no fueron "desviaciones", sino construcciones serias y efectivas del socialismo real, pero aun posicionándonos en la postura más favorable para estos negadores, creo que ninguno de ellos se animará a objetar que, tales experiencias, al menos, si fueron –desde su propio punto de vista- intentos de llegar al socialismo, excepto que crean que el socialismo puede imponerse de golpe; -considero que los críticos más sensatos no comparten esta idea- tendrán que admitir –entonces- que el socialismo sólo podría aplicarse por etapas, secuencias o grados; y que si lo efectuado en los países descriptos no fue (según estos críticos siempre) socialismo, al menos admitirán, que fueron medios, vías, conductos o caminos para llegar al estado socialista.

Si mis críticos y yo estamos de acuerdo en este punto, me parece que también tendríamos que estar de acuerdo en que esta metodología para tratar de imponer un ideal, no ha sido en absoluto satisfactoria, y en mi particular opinión, mucho menos que satisfactoria, sino directamente nefasta. El populismo socialdemócrata asume como cierta esta conclusión sin abandonar su defensa del socialismo. Lo mismo hace el populismo socialista (por ejemplo. el castrochavismo venezolano).

Retos del Estado de Derecho en América Latina


(Martes, 23 Febrero 2016)

JUAN CARLOS HIDALGO

La ausencia de un Estado de Derecho robusto es uno de los factores que más obstaculiza el desarrollo económico de América Latina.

Carlos Rangel y el socialismo arcaico


(Lunes, 22 Febrero 2016)

ANÍBAL ROMERO

Como casi siempre, Winston Churchill dio en el blanco al afirmar que “sólo existen dos lugares en los que el socialismo funciona, el cielo donde no es necesario y el infierno donde ya le conocen”. Sin embargo, la quimera de una sociedad ideal pareciera estar profundamente arraigada, y no hay manera de erradicarla de las mentes y sueños de muchos. No importa cuántos reveses históricos se produzcan en nombre de la fantasía, cuántas muertes, desencantos y frustraciones se acumulen a lo largo del rumbo de abyección y ruina que deja a su paso el socialismo; después la utopía renace y reencarna en nuevos tiempos y lugares, generando los mismos desastres y desilusiones.

Ahora bien, conviene distinguir dos versiones de la utopía socialista: de un lado el socialismo que acá llamaré arcaico, y del otro la utopía futurista que, por ejemplo, formularon a grandes trazos Carlos Marx y Federico Engels. El socialismo arcaico, en síntesis, vislumbra el retorno a un paraíso perdido, a una sociedad sencilla, igualitaria y dichosa que alguna vez existió en el pasado pero fue destruida o desviada de su feliz curso por fuerzas malignas.

El mito del socialismo arcaico fue analizado con particular lucidez por Carlos Rangel en su notable libro Del buen salvaje al buen revolucionario, cuya primera edición apareció en librerías hace exactamente cuarenta años. La vigencia de esa obra es quizá mayor ahora que nunca, en especial dentro de la propia Patria venezolana de Rangel, en vista de la renovada fase de socialismo arcaico representada por el régimen que inauguró Hugo Chávez.

Antes de abordar el tema del socialismo arcaico en su ropaje chavista conviene distinguirle de la versión futurista del socialismo, aclarando de paso que acá empleo el término “futurista” de modo puramente descriptivo y sin connotación positiva alguna.

El error de Huntington: el choque es de cultura, no de civilización


(Lunes, 08 Febrero 2016)

GEORGE CHAYA

Es innegable que la política mundial avanza hacia una nueva etapa en lo concerniente a la seguridad de los Estados frente a las migraciones masivas producto de los conflictos actuales. En este proceso, muchos intelectuales no han vacilado en abundar sobre los posibles aspectos que los cambios entrañan y han arribado a definiciones tales como “el fin de la historia”, “el regreso a las rivalidades tradicionales entre las naciones-Estado” y “la declinación del Estado-nación a causa de las contradicciones entre tribalismo y globalización”, entre otras posibilidades.

Cada una de estas versiones da cuenta —en algún aspecto— de una nueva realidad con la que discrepo. A mi juicio, pasan por alto un elemento decisivo y central de la política mundial de los próximos años, a saber: la principal fuente de conflicto en el mundo no será fundamentalmente social ni económica. El carácter de las grandes divisiones de la humanidad, como así la fuente dominante del conflicto es y continuará siendo cultural.

Las naciones-Estado seguirán siendo los agentes más poderosos en los asuntos mundiales. Pero en los principales conflictos políticos internacionales se enfrentarán naciones con entidades culturales paraestatales distintas. El choque de culturas dominará el escenario de la política mundial. No el choque de civilizaciones.

Las líneas de ruptura entre las entidades culturales diferentes serán los frentes de la batalla ideológica del futuro y, esto es, si se me permite la definición, una política —casi— de Estado en el pensamiento yihadista. De hecho, sostengo que estamos inmersos en esta etapa. El conflicto intercultural abierto y directo, que, en otras palabras, es la última fase de la evolución del conflicto en el mundo moderno.

Petróleo, propiedad privada y tiranía


(Martes, 02 Febrero 2016)

JAVIER PAZ 

Busque la lista de los 10 países con mayor producción de petróleo y notará que, con la excepción de EEUU y Canadá, todos son dictaduras o frágiles democracias plagadas por populismos ineficientes, mucha corrupción y pobreza.

La guerra nuestra de cada día


(Lunes, 01 Febrero 2016)

CARLOS ALBERTO MONTANER

Digámoslo rápido. El enfrentamiento actual que divide a medio planeta, y especialmente a los latinoamericanos, es entre el neopopulismo o democracia autoritaria y la democracia liberal. Acabo de desarrollar un breve curso sobre el tema en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. No conozco otra institución tan comprometida con la libertad económica y política. Impresionante.

En la esquina neopopulista del ring comparecen, a la izquierda, el padre Marx, el estatismo, el clientelismo, la Teología de la Liberación, la Teoría de la Dependencia, Eduardo Galeano, Che Guevara, Ernesto Laclau, Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro, todos revolcaos, más el caudillismo, el gasto público desbordado, la ALBA, el Socialismo del Siglo XXI, el Foro de Sao Paulo y un tenso etcétera con el puño cerrado y la consigna callejera a flor de labio.

En la esquina liberal se encuentran el padre Adam Smith, Mises, Hayek y los Austriacos, Milton Friedman y el mercado, James Buchanan y la Escuela de la Elección Pública, Douglass North y los institucionalistas, la responsabilidad individual, la empresa privada, el Estado de Derecho, la ALCA, el comercio libre y global, los Tigres de Asia, la exitosa reforma chilena, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Mario Vargas Llosa, el Estado pequeño y eficiente.

Este eje de confrontación es relativamente nuevo.

El siglo XIX fue el de liberales a la antigua usanza contra conservadores, también de viejo cuño. El XX vio, primero, la batalla entre las supuestas virtudes de la hispanidad frente a los defectos de los anglosajones (el Ariel de Rodó y las conferencias encendidas del argentino Manuel Ugarte). La revolución mexicana de 1910 se cocinó en esa salsa antiimperialista.

Dos caminos hacia la desigualdad


(Martes, 26 Enero 2016)

JAVIER PAZ

Imaginemos una población de 10 personas donde cada persona caza y consume un pato al día. Esta sociedad tiene una total igualdad de ingresos. Ahora supongamos que entre dos personas se asocian, dejan de cazar patos pero afilan unas piedras y entre ambos van a visitar al resto de los pobladores, uno por uno, para amenazarlos con matarlos y obligarlos a entregar medio pato diario. Esta sociedad pasa a tener dos ciudadanos con cuatro patos cada uno y ocho ciudadanos con medio pato cada uno; es una sociedad más pobre y más desigual.

Ahora imaginemos un escenario alternativo donde un ciudadano descubre que arando la tierra y sembrando trigo puede tener un pato y un kilo de trigo al día. En este caso la sociedad ha aumentado su riqueza y también su nivel de desigualdad. Sin embargo, nadie ha sido perjudicado con respecto a la situación inicial, nadie ha reducido su consumo o ha sido extorsionado y despojado del fruto de su trabajo. En este caso nadie debería considerar la desigualdad como algo detestable, inmoral o injusto. Al contrario, la innovación poco a poco se propaga y empieza a beneficiar al resto de los ciudadanos que también experimentan una mejora en sus niveles de vida.

Estos ejemplos hipotéticos ilustran de manera sencilla el desarrollo de las sociedades modernas tanto hacia el estancamiento y la pobreza en unos casos como hacia la prosperidad y la riqueza en otros. El primer caso es típico de las tiranías, dictaduras y populismos socialistas donde una élite captura el poder político y lo utiliza para perpetuarse en el poder y enriquecerse. Este tipo de enriquecimiento siempre es de suma cero, es decir, para que alguno gane, otro tiene que perder. La riqueza de los Chávez en Venezuela, los Castro en Cuba o las monarquías de Oriente Medio no proviene de la creatividad y el trabajo de sus beneficiarios, sino de su capacidad política para subyugar y expoliar al resto de la población.

Los caricaturistas


(Martes, 19 Enero 2016)

AXEL KAISER

Una de las cosas que no deja de sorprender entre la mayoría de los críticos del liberalismo, sean estos conservadores, socialistas o socialdemócratas, es lo poco y nada que han leído de lo que critican.

Robin Hood era libertario


(Lunes, 18 Enero 2016)

IGNACIO MONCADA

La figura de Robin Hood es una de las banderas políticas favoritas del socialismo. La supuesta historia de un simpático justiciero que robaba a los malvados ricos para entregar la riqueza a los pobres no ha sido desaprovechada por la familia socialista. La usan como símbolo de la redistribución de la riqueza y de los impuestos progresivos. Es como si hubieran encontrado un manual de fiscalidad socialdemócrata entre las leyendas de la Inglaterra medieval. Con el respaldo de tan heroico personaje no hace falta argumentación, basta con decretar el correspondiente impuesto redistributivo.

En infinidad de ocasiones se ha utilizado la figura de Robin Hood para representar a todo justiciero socialista. El recientemente fallecido Hugo Chávez, por ejemplo, era considerado todo un Robin Hood moderno por sus seguidores, como afirma The Economist. En España también tenemos la suerte de contar con nuestro propio justiciero: Sánchez Gordillo. El héroe andaluz, alcalde de Marinaleda y distinguido sindicalista, fue un fenómeno mediático en todo el mundo cuando asaltó varios supermercados por considerar que no asignaban los alimentos de manera socialista. Por algún motivo, para Sánchez Gordillo lo que mejor representa al concepto de "rico" es un supermercado de pueblo, probablemente por estar formado a partir del perverso término "mercado".

En las últimas fechas el argumento de Robin Hood se está usando para defender lo que parece la inminente llegada a Europa de la Tasa Tobin. En Estados Unidos y Reino Unido, incluso, hay un movimiento denominado Robin Hood Tax que exige la aplicación de dicho impuesto. La Tasa Tobin fue un impuesto propuesto por el Nobel James Tobin que pretendía gravar las operaciones con divisas, argumentando, erróneamente, que disuadiendo a los perversos especuladores se reducía la volatilidad en los tipos de cambio. El propio Tobin se retractó al darse cuenta de la inutilidad de su propuesta, pero eso no ha impedido que todo buen populista siga exigiendo que se saque adelante. No sólo para las divisas, sino para la mayor parte de las transacciones financieras.

Discurso de Esperanza Aguirre en el Foro Latinoamericano de la Libertad (Guatemala)


(Lunes, 18 Enero 2016)

ESPERANZA AGUIRRE 

Aunque algunos de ustedes me conocen, creo que no está de más que me presente con unas breves palabras.

Soy una política en activo, ahora como jefa de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid. Antes he presidido durante nueve años el Gobierno regional de Madrid. Fui Presidenta del Senado de España casi cuatro años. Y formé parte, como Ministra de Educación y Cultura, del primer Gobierno de España del Partido Popular que presidió José María Aznar, hace casi 20 años.

Como ven, he estado en el gobierno y también he estado en la oposición, como lo estoy ahora en el Ayuntamiento de Madrid desde junio del año pasado.

Pero, en el gobierno o en la oposición, desde que, hace 33 años entré en política, siempre he creído que lo más importante son los principios. Por eso di el paso de entrar en política, para defender unos principios, los principios liberales. Porque estaba –y estoy- absolutamente convencida de que esos principios liberales son los mejores fundamentos de la acción política.

En primer lugar, porque estos principios defienden que sean los individuos los responsables de sus propias vidas. Y que sean los individuos los dueños de la organización de su sociedad para que no haya nadie que les imponga un modelo planificado.

Quiero que los individuos avancen por un camino de libertad, y no por un camino de servidumbre. Por eso estoy en política.

El verdadero Adam Smith


(Miércoles, 13 Enero 2016)

HERNÁN BONILLA 

La ciencia económica tiene una peculiaridad casi unánimemente reconocida; un padre y fundador llamado Adam Smith.

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