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Filosofía Política



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La inoportuna defensa liberal del derecho a la secesión


(Miércoles, 18 Octubre 2017)

ANTONIO ESPAÑA 

Seguramente estén esperando ustedes un párrafo introductorio con una referencia al cine, una analogía con algún aspecto de la vida cotidiana o algún otro recurso que ayude a poner en contexto y explicar gráficamente los argumentos expuestos. Excepcionalmente, no es el caso en esta ocasión, pues la gravedad de los acontecimientos y la preocupación por ver posicionadas a favor de la secesión totalitaria y en nombre del liberalismo a voces de este ámbito que respeto y admiro intelectualmente, me hacen imposible encontrar una metáfora que no banalice la situación y que no tenga riesgo de ofender, siquiera involuntariamente. Pero lo cierto es que una defensa desde el punto de vista liberal del derecho de secesión a cuenta de lo que ha pasado en Cataluña estas últimas semanas, y especialmente este domingo, es inoportuna y contraproducente para la defensa de la libertad.

Inoportuna, porque se da en unas circunstancias de desafío a la ley y al Estado de derecho en unas condiciones que, calificarlas como opresivas, supone un agravio comparativo con otras situaciones de verdadera restricción de las libertades individuales más básicas, como puedan ser los regímenes comunistas de Corea del Norte, Cuba o Venezuela, o las teocracias islámicas de Oriente Medio. E inoportuna también porque supone alinearse junto a unas formaciones políticas —nacionalismo corporativista, nacionalismo socialista y comunismo antisistema— que comparten muy poco con las ideas liberales, cuando no son abiertamente antagónicas. Si algo defienden estos partidos, es supeditar la voluntad personal a la colectiva. A la supuesta opresión que sienten quienes no pueden formar su propio Estado, cabe oponer la opresión real que sufren quienes se oponen hoy a esa idea en Cataluña.

Inoportuna porque, dentro de los márgenes que contemplan la Constitución española y el Estado de derecho, existen los mecanismos democráticos y legales para reformar las leyes necesarias y articular un eventual derecho de secesión. Obviamente, se requieren los apoyos suficientes, ya me gustaría que se derogaran muchas leyes tributarias, pero no me tomo la justicia por mi mano. E inoportuna también porque el pueblo de Cataluña, entendido como el conjunto de personas que viven y desarrollan su actividad en ese territorio, ya disfruta hoy de unos altísimos niveles de autogobierno que nada tienen que envidiar a las democracias más descentralizadas del planeta. Es cuestión, si así lo desea la mayoría, de seguir profundizando en la descentralización —deseable para todas las personas y no solo los catalanes— sin necesidad de abrir un proceso de secesión costoso e incierto para todos.

La política debe garantizar la libertad y la propiedad


(Jueves, 12 Octubre 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

Siete de cada diez paraguayos consideran que los políticos son los más corruptos, por encima de los funcionarios y jueces, según una reciente encuesta elaborada por Transparencia Internacional en América Latina y el Caribe. No es de sorprendernos esta percepción de la gente.

En un país compuesto en su mayoría por jóvenes resulta sumamente preocupante. Es necesario volver a buscar los fundamentos para que la política y los políticos sean garantes de la libertad y la propiedad y pese a que muchos muestran su menosprecio hacia todo lo que implican las decisiones que se toman desde los partidos políticos y el mismo gobierno, la realidad es que pronto se percatan que afecta a sus vidas.

La economía, las leyes, la propiedad, la salud, la educación, los impuestos; en suma, el poder como sinónimo de coerción se encuentra directamente relacionado con la política.

Si la política sigue en este derrotero, la democracia terminará por ser devorada por el populismo y la demagogia, para luego dar paso definitivamente al gobierno de los peores.

Afortunadamente hay una forma de revertir esta situación. Acertadamente los griegos en la antigüedad entendieron que la política consiste en la administración de la polis, de la ciudad para hacer posible la República bajo el imperio de la ley. La piedra filosofal de la política se yergue sobre el precioso ideal republicano de la libertad bajo la ley y lo es aún en el siglo XXI de la tecnología y el conocimiento. Es la mejor forma de resolver los conflictos, administrar y limitar el poder en una sociedad.

Si en el pasado fue reprochable que la muchedumbre exaltada en las plazas hiciera suyo el gobierno para violar los derechos de los demás, en la actualidad no es diferente a lo que se hace en la política moderna cuando sus miembros reunidos en recintos cerrados y sin rendir cuentas a nadie, legislan para sus propios intereses. De los privilegios al despotismo hay un solo paso.

¿Por qué la izquierda promueve el homosexualismo?


(Jueves, 12 Octubre 2017)

NICOLÁS MÁRQUEZ 

¿Qué tiene que ver el “hombre nuevo socialista” con un individuo homosexual? Absolutamente nada y aunque con las limitaciones naturales de su actividad, en el único sistema conocido en el cual el sodomita ha podido desarrollar su vida afectivo-sexual es en el capitalista-occidental.

Populismo y estatismo: la fórmula fatal


(Jueves, 12 Octubre 2017)

OVIDIO ROCA 

Gran parte de la población del Estado Plurinacional ha sido moldeada en el populismo y el estatismo y cree además en el discurso socialista e indigenista. El caldo de cultivo de esta creencia proviene en principio del temor por su incierto futuro y de la necesidad de sentirse protegida por el grupo, el sindicato, el caudillo.

Comunismo o nacionalsocialismo?


(Jueves, 12 Octubre 2017)

AXEL KAISER

Imagine por un momento que usted va paseando por el centro de alguna ciudad y de pronto descubre un bar en cuya entrada figura la estrella soviética. De curioso entra y advierte que el lugar está enteramente dedicado a conmemorar a la Unión Soviética y especialmente, a su líder más emblemático, Joseph Stalin. Ahora, imagine el mismo caso, pero esta vez el bar está dedicado a la Alemania nazi y su infame líder, Adolfo Hitler. No es difícil idear cuál de los dos bares le causaría un shock más grande, y es evidente que el primero podría existir sin mayores problemas en una sociedad occidental típica y que el segundo sería quemado hasta el suelo.

Este ejercicio bien vale la pena hacerlo cuando se cumplen cien años de la revolución soviética, pues las ideas marxistas continúan siendo abrazadas, o al menos no condenadas, por sectores no despreciables de la élite política e intelectual de occidente.

La pregunta que cae de cajón a la luz de este experimento es por qué, si Hitler y Stalin fueron ambos líderes igualmente genocidas y criminales, el primero causa mucho más rechazo que el segundo. Del mismo modo, es interesante analizar por qué una ideología intrínsecamente criminal y genocida, como el marxismo, goza de una reputación y aceptación mucho mayor que otra ideología criminal y genocida, en parte derivada del mismo marxismo, como es el nacionalsocialismo.

A reflexionar sobre esa pregunta dedicó un artículo el filósofo de Princeton Peter Singer. Singer cuenta que, estando en Virginia, le tocó cenar en un restaurante donde precisamente se ensalzaba la figura de Stalin y de la Unión Soviética, recordando que en Nueva York también existe un bar celebrando a la KGB. Sería inimaginable, dice Singer, que algo similar ocurriera con el nazismo y Hitler. Y no porque el segundo haya sido peor que el primero. Según Singer, "los archivos soviéticos no permiten decir que los asesinatos nazis eran peores porque seleccionaban a la gente según su etnia o religión. Stalin también asesinó basado en esos criterios -no solo ucranianos, sino minorías étnicas de países fronterizos con la Unión Soviética". El filósofo agrega, además, que "las persecuciones de Stalin también afectaron a una cantidad desproporcionadamente grande de judíos". Al finalizar el artículo, Singer declara encontrarse totalmente perplejo por el evidente doble estándar moral con que se tratan ambos casos.

¿Por qué la izquierda promueve el homosexualismo?


(Jueves, 05 Octubre 2017)

NICOLÁS MÁRQUEZ 

¿Qué tiene que ver el “hombre nuevo socialista” con un individuo homosexual? Absolutamente nada y aunque con las limitaciones naturales de su actividad, en el único sistema conocido en el cual el sodomita ha podido desarrollar su vida afectivo-sexual es en el capitalista-occidental. Sin embargo, el sujeto homosexual ha sido hoy capturado por los mismos sectores que no hace mucho lo hubiesen inflamado a latigazos y, encima, le han inyectado un discurso ideológico que a éste le sirve de alivio personal y de cruzada militante al servicio de una causa que ni siquiera es la suya.

Un joven homosexual probablemente ha padecido angustias, dudas, conflictos de identidad y confusiones. Quizás por su desacomodada condición nunca se sintió del todo establecido en su vida social (colegio, club, cumpleaños, salidas) y ha gastado muchas energías no en politizarse sino en tratar de auto-encontrarse o definirse y ver exactamente desde qué lugar él se va a parar en su vida de sociedad y familiar. Luego, aparecen estos grupos de izquierda que en el afán de reclutarlo lo ensalzan, lo contienen, le presentan a otros reclutas en su misma situación y, encima, los titiriteros que lo captan le dicen al joven homosexual que sus insatisfacciones no son consecuencia de su contrariada tendencia sino que él es “víctima” de un patrimonio cultural opresor. ¿Y cuáles son esas instituciones opresivas? La Iglesia, la familia y la tradición: o sea, “casualmente”, los pilares de la civilización occidental que la izquierda siempre ha pretendido destruir.

Conforme con la característica izquierdista consistente en anular la responsabilidad personal y echar siempre culpas en el afuera, el homosexual recién captado encuentra ahora un enemigo externo y además culpable de su malestar interior, lo cual le genera a él una suerte de alivio circunstancial. Seguidamente sus nuevos referentes del grupo le dan una banderita multicolor en una mano y una estampa del Che Guevara en la otra, y el inexperto sodomita es lanzado a la militancia catártica con un libreto básico pero efectista, a tal punto que lo acaba convirtiendo en un ardoroso activista de una causa que en el fondo les es ajena.

¿Y por qué razón la nueva izquierda escogió y promovió al homosexualismo como uno de los grupos militantes para teledirigir hacia su causa? Las respuestas son muchas y buscaremos ofrecer las que consideramos más relevantes.

Ideología y periodismo


(Miércoles, 20 Septiembre 2017)

JAVIER PAZ 

El gremio periodístico a nivel mundial pretende inculcar la idea de que un buen periodista debe estar libre de ideologías y que su único objetivo debe ser la búsqueda de la verdad. Tal proposición implica una disyuntiva entre ideología y búsqueda de la verdad lo cual no es cierto. Y es que la ideología, entendida de una manera amplia, no es más que el conjunto de principios y valores que guían nuestro comportamiento y nos ayudan a decidir si algo es bueno o malo.

Bajo este criterio, no existe una sola persona libre de ideología. Habrá gente que cree en el cielo y el infierno, otros en la reencarnación otros en que no existe Dios ni vida eterna; unos que ven al Estado como la encarnación del pueblo, otros que lo ven como el expoliador del individuo; unos que estiman la propiedad privada como sacrosanta y quienes la consideran como el origen de todos los males sobre la tierra; algunos que aspiran ser honestos y otros cuyo objetivo es enriquecerse a toda costa… en fin, las posibilidades son infinitas, pero es imposible que una persona esté libre de tener un conjunto de ideas sobre la vida, la metafísica, la sociedad, el Estado, la libertad, el poder, el ser, etc. que forman su ideología.

Siendo que el periodista es también una persona, necesariamente tiene que tener una ideología y esto se manifiesta desde los temas en los que elije trabajar. Un columnista de opinión, por ejemplo, tiene literalmente millares de temas sobre los cuales podría escribir y cada vez que le toca escribir, debe decidirse por uno solo.

El principio de la subsidiariedad


(Martes, 05 Septiembre 2017)

JEFF DEIST 

La web izquierdista Vox.com publicó recientemente un artículo bienvenido y razonado sobre las virtudes de devolver el poder político y legal a estados y localidades quitándoselo al gobierno federal. Este es exactamente el tipo de conversación que los estadounidenses honrados tienen que tener si hablamos seriamente de impedir el tipo de violencia política que se ha apreciado recientemente en Charlottesville y Berkeley. Una característica esencial de las guerras culturales es que ambos bandos temen justificadamente que el otro imponga su forma de vida a través de un sistema político en el que el ganador se lleve todo. La violencia es una respuesta natural y predecible a esto, un medio de eludir las urnas.

La clase política se gana la vida por el poder centralizado y la correspondiente división que causa. ¿Pero por qué deberían los estadounidenses normales aceptar la falsa alternativa entre un tipo de gobierno centralizado u otro, cuando la solución evidente es mirarnos a la cara? Romper políticamente es mucho más práctico y mucho más humano.

Escrito por un conservador que aparentemente apoyó a Evan McMullin en las elecciones de 2016, el artículo de Vox plantea dos cuestiones acuciantes: si la gobernanza centralizada es deseable en un enorme país de 320 millones de habitantes y, lo que es más importante, si esto es siquiera posible. ¿Pueden funcionar soluciones políticas generales o la política simplemente enriquece a Washington mientras alimenta la guerra cultural en rápido deterioro?

El autor presenta su argumentación central a favor de la subsidiariedad como una aproximación pacífica para un país grande y diverso:

La descentralización del poder requiere más que una simple devolución de unos pocos poderes aquí o allí: requiere un compromiso de toda la sociedad para transferir poder, autoridad y responsabilidad de vuelta al tótem. Una sociedad diversa puede sostenerse pacíficamente cuando sus miembros están comprometidos para resolver problemas tan localmente como sea posible, implicando a niveles más altos del gobierno solo cuando sea absolutamente necesario.

También usa el asunto aparentemente intratable del aborto para argumentar:

El capitalismo: ¿Moral o inmoral?


(Lunes, 28 Agosto 2017)

SERGIO VILLALTA

I. ¿Qué se debe entender por capitalismo?

Capitalismo y cooperación


(Martes, 22 Agosto 2017)

JAVIER PAZ

Si escucha a alguien hablar peyorativamente sobre el ‘capitalismo salvaje’, podrá inferir con un alto grado de certidumbre que el locutor entiende poco o nada de capitalismo. La historia de la humanidad se caracteriza por sistemas políticos de dominación de unos pocos favorecidos por la servidumbre de muchos.

Desde las dinastías chinas hasta las monarquías europeas decimonónicas, desde el imperio romano hasta el imperio incaico, desde la Esparta guerrera hasta los países comunistas, la persona común ha visto sus posibilidades de elegir reducidas o eliminadas. Elegir gobernantes, elegir su religión, elegir dónde vivir, elegir en qué y con quién trabajar, elegir en todas sus dimensiones.

El capitalismo es una excepción en la historia de dominación y explotación del hombre por el hombre. La esencia del capitalismo es la libertad del individuo y la libertad de cada persona para elegir qué quiere hacer con su vida, la libertad de asociarse para emprender, para emplearse o emplear a otras personas, etc. Y cuando los seres humanos ejercen su libertad, la única manera de lograr que la gente haga cosas juntas es mediante la cooperación voluntaria.

Idea imperante


(Lunes, 21 Agosto 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

La política, como actividad humana relevante para la toma de decisiones y el ejercicio del poder, es el resultado de las ideas. En nuestro país, la idea imperante no es auspiciosa y, a la fecha, ningún candidato o partido político ofrece algo diferente.

Esta idea fuertemente arraigada consiste en hacer creer a la gente que debe ser el Estado el que otorgue todo tipo de bien y servicio a las personas, cuando que la función gubernamental es la de garantizar la seguridad y la propiedad de las personas, y que son los individuos los que con su trabajo y dedicación consiguen, cooperando libremente con los demás, sus propios ingresos para sí mismos y sus familias.

El electorado, de esta manera, próximamente encontrará en el cuarto obscuro a los mismos de siempre con aquella línea de idea; un pensamiento muy bien administrado por los que prefieren el statu quo. Esto explica el permanente rechazo a las listas abiertas y desbloqueadas, defendiendo con excusas las listas llamadas “sábanas”.

Los primeros protagonistas de esta forma de concebir la política —en la que no aparece ni por asomo el Estado de Derecho y la economía de mercado— son los políticos atornillados al Estado, de esos que para hacer política necesitan ser parte de la nómina de empleados en alguna dependencia gubernamental.

Son los que predican con fervor el atajo y el facilismo como modo de vida, diciéndoles a los demás a que aspiren a lo que ellos han conseguido, y que no es precisamente por medio de la capacidad y el esmero, sino a través del servilismo y la genuflexión hacia el mandamás de turno. Sin el carácter para defender principios y valores, pronto ese político sentado en su curul se convierte en un enemigo del emprendedor, del que no desea depender de los arreglos y las componendas, poniéndole trabas, regulaciones y más burocracia.

Este equivocado camino en el que los políticos atornillados al Estado son mayoría entre los candidatos causa grave daño no solo a la política como actividad intrínseca de la democracia, sino también a la misma sociedad. Los que así piensan y actúan no son parte de la solución, son el problema mismo.

La igualdad del socialismo y la igualdad del capitalismo


(Martes, 01 Agosto 2017)

IVÁN CARRINO 

Un liberal y un socialista van caminando juntos por la calle. A pesar de sus diferencias, son grandes amigos y se conocen de toda la vida. A poco de andar, ven la imagen siguiente.

Una persona tirada sobre unos colchones y mantas en una esquina. De la mano, una correa que sostiene un perro víctima de incontables pulgas y garrapatas. Bien cerca del mendigo, un vino de mala calidad. Éste, junto al frío y la violencia, son amenazas para la salud del indigente.

A metros de él, sobre la calle, una camioneta 4×4 recién salida del concesionario. El vehículo transporta a un importante empresario y a sus dos hijos, ambos estudiantes de la mejor universidad de los Estados Unidos.

Al ver la situación, el amigo socialista no hizo más que reflexionar sobre la injusta situación de desigualdad que vive el mundo. A solo metros de distancia conviven la extrema pobreza con la más contundente muestra de bienestar económico y opulencia. La 4×4 y el indigente son el fiel reflejo del capitalismo, donde unos pocos tienen todo, mientras son muchos los que no tienen casi nada.

El liberal reaccionó de manera diferente. Sin dejar de estar apesadumbrado por la delicada situación del indigente, destacó que, a su criterio, lo importante no era la desigualdad entre unos y otros, sino simplemente que su vecino no tenga una buena alimentación y un techo digno.

En general, estas dos posturas suelen enfrentarse en el debate público. El foco del socialista es la igualación de pobres y ricos; el del liberal, la superación de la pobreza.

Esto hace que muchos sostengan que a los socialistas les interesa la desigualdad mientras que los liberales no prestamos atención a ella.

El populismo es el germen de la tiranía


(Martes, 01 Agosto 2017)

ROBERTO CACHANOSKY

Voy a empezar esta nota con una frase que va a escandalizar a más de uno

Por qué llamaron tantas veces socialista a Milton friedman


(Martes, 01 Agosto 2017)

JUAN RAMÓN RALLO

Acaba de cumplirse un año de la muerte de Milton Friedman, para muchos el liberal más importante del siglo XX.

Hacia el Estado democrático y neutral


(Sábado, 22 Julio 2017)

ARMANDO MÉNDEZ

Las sociedades, en su proceso de avance evolutivo, se dirigen a la consolidación de Estados democráticos verazmente representativos y neutrales en un contexto de economía de mercado mundial. Se entiende por esto, aquel Estado que no privilegia a grupo social alguno y realiza funciones imprescindibles que toda sociedad moderna requiere, como son las de seguridad, infraestructura y garantía de estabilidad económica, para lo que debe disponer de normas, previamente establecidas por sus poderes legislativos e instituciones.

El intervencionismo estatal, tan en boga en el mundo, debilita la democracia y ha demostrado ser contraproducente para los objetivos de lucha contra la pobreza, y se ha constituido en fuente de conflicto social porque incentiva a que todos dirijan su mirada hacia las instituciones estatales para la solución de sus particulares problemas, lo que es humanamente imposible que pueda ser realidad.

El encanto socialista


(Viernes, 21 Julio 2017)

JAVIER PAZ 

Estos días, Samuel Doria Medina, uno de los hombres más ricos de Bolivia, orgullosamente participó de un congreso de la Internacional Socialista, del cual es miembro. Recuerdo un discurso de Rubén Costas ante una multitud a los pies del Cristo en el cual afirmó que Evo Morales era un falso socialista y que él (Costas) le iba a mostrar lo que era el verdadero socialismo.

El socialismo propugna el control de los medios de producción en manos del Estado. Incluso estirando lo más posible las definiciones de socialismo, es difícil catalogar a uno de los empresarios más ricos de Bolivia y al actual gobernador de Santa Cruz como socialistas.

La visión universal de un premio Nobel chino


(Viernes, 21 Julio 2017)

IAN VÁSQUEZ 

La semana pasada murió preso y de cáncer en un hospital el gran defensor chino de la libertad Liu Xiaobo. El régimen de Beijing le negó la atención médica adecuada que podría haber alargado o salvado su vida.

Fracaso del Igualitarismo


(Jueves, 20 Julio 2017)

ROBERTO LASERNA

Fracaso del Igualitarismo
Las revoluciones, casi siempre impulsadas por la lucha contra la desigualdad, están condenadas al fracaso. No importa cuán radical sea la redistribución de riquezas que ellas logren ni cuánta violencia ejerzan para prevenir la acumulación, la desigualdad renace desde su propio núcleo.

El único éxito de largo plazo que tienen las revoluciones es no intencionado, y consiste en abrir espacios para la movilidad social. Lamentablemente, el costo que imponen a las sociedades es muy alto si se lo compara con los procesos graduales de cambio social y económico que acompañan al desarrollo en democracia. Éstos, además, evitan la confusión entre desigualdad e injusticia, y generan una equidad más sólida y duradera.

El secreto de Herbert Klein
La primera parte de la tesis anterior está sustentada en un libro publicado en 1981: La revolución y el renacimiento de la desigualdad. Una teoría aplicada a la Revolución Nacional en Bolivia. Es sorprendente que este libro no se conozca en nuestro país, considerando la obsesión que tenemos con las reformas del 52 y que tiene como coautor a un reconocido “bolivianista”: Herbert Klein. El otro es Jonathan Kelley.

Ellos sostienen que Bolivia prueba el fracaso al que están condenadas las revoluciones. Su libro se basa en datos referidos a la generación que vive la revolución y a la que le sigue, obtenidos de una encuesta realizada a 1130 jefes de hogar en seis comunidades de altiplano, valles y llanos, las que fueron detalladamente estudiadas por antropólogos y sociólogos que vivieron en ellas entre 1965 y 1966.

La desigualdad no daña a las sociedades


(Jueves, 20 Julio 2017)

IVÁN CARRINO 

Las redes sociales son un mundo realmente fascinante. Lo mismo que antes hacíamos en un grupo pequeño, en familia o solos en el living de nuestra casa, hoy podemos compartirlo con miles. Miramos un programa de TV, comentamos algo en Twitter, y otros pueden sumarse a nuestra idea o bien dar un punto de vista diferente.

A los que vivimos de analizar la coyuntura y las ideas que dan forma a nuestras sociedades, nos sirve tanto para difundir una mirada, como para nutrirnos de otras distintas.

Precisamente eso es lo que me pasó hace unas semanas.

En un lapso de dos o tres días, dos usuarios de la famosa red del pajarito me compartieron el link a una charla TEDprotagonizada por el “epidemiólogo social” británico Richard Wilinkinson. El intrigante título de la misma era: “Cómo la desigualdad daña a las sociedades”.

En realidad, la presentación de 15 minutos realizada por Wilkinson es un resumen de la obra “The Spirit Level”, que escribió en conjunto con Kate Pickett en el año 2010. Dicho trabajo plantea que la desigualdad de ingresos entre las personas de un país es la responsable por una serie de diferentes “males sociales”.

Los autores miden la desigualdad como la diferencia entre lo que ingresa el 20% más rico y el 20% más pobre de un país. Luego crean un índice de “males sociales” que está compuesto por diversos indicadores, tales como: el nivel de confianza, las enfermedades mentales (incluyendo el alcoholismo y la drogadicción), la mortalidad infantil, la obesidad, el desempeño escolar de los niños, la cantidad de hijos de los adolescentes, la tasa de homicidios y de encarcelamientos y, por último, la movilidad social.

Al cruzar estos datos llegan a una alarmante conclusión: en cada una de estas variables, a los países más desiguales les va peor. Esto sería una muestra indiscutible de que la desigualdad es la responsable y de que es necesario combatirla.

La verdad os hará liberales


(Jueves, 13 Julio 2017)

GABRIEL ZANOTTI 

No es la primera vez que hay un debate interno sobre este tema entre los liberales

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