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Filosofía Política



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Igualdad de resultados versus igualdad ante la ley


(Domingo, 03 Diciembre 2017)

MARÍA MARTY 

El reclamo por mayor igualdad está de moda. Sólo con escuchar al Papa y a los políticos en campaña, seguir a cualquier grupo de protesta o tipear la palabra en un buscador, podremos comprobar su intensa popularidad.

La palabra suena bien, especialmente enfrentada a su supuesta antagonista “desigualdad”. Empero, la realidad es que ninguna de las dos palabras dice mucho, y ambas son, más bien, utilizadas con propósitos políticos.

El verdadero debate es entre igualdad de resultados e igualdad ante la ley. Estos son los verdaderos enemigos, como también lo son los derechos sobre los que ambas igualdades se respaldan. Mientras el reclamo por igualdad de resultados se basa en los llamados derechos positivos o sociales, la igualdad ante la ley se basa en el respeto por los derechos negativos o individuales.

¿Ambos derechos pueden convivir? No. Son opuestos. La existencia de unos anula, necesariamente, la existencia de los otros.

Los derechos negativos o individuales son tres y nada más que tres: el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Se los llama negativos debido a que lo único que requieren de nosotros es nuestra abstención de violarlos: No matarás, no secuestrarás, no robarás, no violarás.

La vida es nuestro derecho fundamental, y el único modo que tenemos los hombres de mantenerla, es produciendo nuestro “pan”. Podemos sobrevivir como caníbales o saqueando al vecino, pero si queremos convivir pacífica y racionalmente, debemos brindarnos nuestro propio sustento.

Por su parte, el derecho a la libertad significa poder llevar a cabo las acciones necesarias para vivir por nuestra cuenta. El derecho a la propiedad significa poder conservar aquello que hemos producido. Sin estos dos derechos, nuestra vida dependería de la suerte de no toparnos con alguien más fuerte, con ganas de atarnos de manos y pies, o con ganas de comerse el pan que acabamos de hornear.

La regla básica de una sociedad gobernada por el respeto a los derechos individuales es una sola: “No iniciar el uso de la fuerza contra otro”. La palabra iniciar no está resaltada por casualidad. Con el objeto de defender mi vida, libertad o propiedad, puedo responder con el uso de la fuerza, sin embargo, no puedo iniciarla.

Criminalización de la libertad económica


(Miércoles, 22 Noviembre 2017)

LUIS CHRISTIAN RIVAS 

La Constitución Política del Estado boliviano de 2006 ha generado un Estado unitario, social y plurinacional comunitario que no es otra cosa que un sistema estatista-socialista. Los índices de libertad económica confirman que Bolivia es un Estado represor del comercio, empresa y propiedad privada; el espíritu de los constituyentes socialistas del oficialismo y oposición han deseado un Estado que controle, vigile, supervise y planifique toda la economía, más de lo que lo hacía antes. Eso es la economía plural, socialismo puro y duro, que tiene a opositores en la misma matriz ideológica que oficialistas.

Estando marcadas las reglas de esta manera, las leyes ordinarias tienen que corresponder a la ley fundamental, el proyecto de ley del Código del Sistema Penal Boliviano responde a los principios y valores del estatismo y socialismo boliviano.

Entendiendo el populismo: versiones y alternativas


(Domingo, 05 Noviembre 2017)

CARLOS GOEDDER

Durante un Seminario realizado

Las armas y la libertad


(Domingo, 05 Noviembre 2017)

JAVIER PAZ

La constitución de los Estados Unidos establece en su primera enmienda que “El Congreso no hará ley alguna por la que adopte una religión como oficial del Estado o se prohíba practicarla libremente, o que coarte la libertad de palabra o de imprenta, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y para pedir al gobierno la reparación de agravios.” Y en la segunda enmienda dice: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas.” Hago notar que estas enmiendas imponen limitaciones al Estado, efectivamente protegiendo a los ciudadanos de los posibles abusos del Estado.

Los fundadores de la nación americana no establecieron la segunda enmienda para incentivar la caza y la pesca, sino precisamente para proteger a los ciudadanos de los peligros de un gobierno abusivo. Y es que es más difícil que una tiranía controle el poder cuando los ciudadanos poseen armas de fuego y una prensa libre.

El ciudadano quiere la verdad


(Domingo, 05 Noviembre 2017)

ESUARDO BOWLES

Los gobiernos autoritarios se empeñan en restarle importancia a la libertad de expresión y descalifican -como lo ha hecho el régimen boliviano-, a cualquiera que intente llamar la atención sobre los problemas que enfrentan los medios de comunicación y los periodistas para narrar con independencia lo que sucede en el país y especialmente con los asuntos de interés público.

Justicia infame o legítima sostiene o termina dictaduras


(Viernes, 27 Octubre 2017)

CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN 

Es en esta constatación donde se funda la importancia de tribunales independientes y por lo tanto legítimos, alejados de la manipulación del poder político al que en lugar de someterse tienen la obligación de controlar y limitar en base a las leyes

Las dictaduras del castrochavismo en las Américas usan la justicia como instrumento de persecución política para encarcelar, exiliar y asesinar la reputación de los opositores, aplicar miedo a los ciudadanos y mantener en la impunidad al régimen. La función legítima de los tribunales de justicia de garantizar la vigencia de los derechos humanos, sancionar la corrupción, hacer respetar el estado de derecho y controlar la constitucionalidad de los actos de los gobernantes aterroriza a los dictadores y por eso los sistemas de justicia de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua son “infames” y funcionales a sus regímenes a los que complacen, encubren y asisten en sus crímenes. La justicia infame sostiene a las dictaduras y la justicia legítima termina con las dictaduras.

El denominado Poder Judicial u órgano del poder público encargado de la administración de justicia es fundamental para la libertad y por eso la “separación e independencia de los poderes públicos” es un elemento esencial de la democracia. El nivel de independencia del sistema de justicia es una señal de la salud democrática de un Estado. Los jueces en sus sentencias y resoluciones solo deben atender la aplicación correcta de la Constitución y las leyes respecto a los casos específicos sometidos a su conocimiento y de esa manera constituirse en la principal garantía tanto de los derechos fundamentales de las personas como de la vigencia del estado de derecho, la institucionalidad y la democracia del país.

Los jueces que ejercen legítimamente sus funciones son garantía de libertad y democracia porque están encargados de controlar y en su caso sancionar las conductas y los actos de los otros poderes u órganos del poder. Las decisiones del Poder Ejecutivo y de sus miembros están sometidas al Poder Judicial; las decisiones del Poder Legislativo y de sus miembros están sometidas al control del Poder Judicial; los actos y decisiones del órgano o Poder Electoral están sometidas al control de la Justicia; en suma, los actos de todo ciudadano en ejercicio del poder o fuera de él tienen a la Justicia como control definitivo.

El Estado como solución


(Viernes, 27 Octubre 2017)

JOSÉ LUIS MONTESINOS

Si tuviera que definir de forma sencilla y directa como se aplica en el mundo actual el ideario que defiendo, la defensa de la Libertad Individual, diría que yo entiendo que el Estado es algo nocivo, perverso y que, si ha de existir, debe hacerlo con la calificación inequívoca de mal necesario. Pongamos como ejemplo el enfermo mental que debe atiborrarse toda su vida de pastillas que le permiten estar lúcido y que acaba muriendo con el hígado destrozado por el abuso necesario de esos medicamentos. Si la condición humana exige que nos reviente el hígado de la Libertad por el uso de las pastillas del Estado, sea, pero seamos plenamente conscientes de lo que nos estamos haciendo.

La horquilla de pensamiento y acción planteada bajo estas premisas podría, por tanto, variar entre un Estado controlado – que no podría ser, evidentemente, muy grande ni muy poderoso – hasta su ausencia total, en la forma que hoy se nos presenta. En cualquier caso, es necesaria una acción ciudadana de control o sometimiento o extinción y creación de nuevas estructuras frente a lo que al Estado representa hoy. Honestamente no creo que esta cosmovisión esté alejada de lo que piensan, al menos de boquilla, muchos de los habitantes de España ni de muchos otros países. El Estado está controlado por la política y sus partidos y éstos suelen aparecer en todas las listas y encuestas como uno de los problemas principales del país. Y si no lo pregunta usted en el bar de la esquina, y verá que no ando desencaminado.

Es razonable que los partidos políticos presenten soluciones que propugnan más Estado, al fin y al cabo, lo que desean es ostentar mayor parcela de poder. Lo que me resulta del todo chocante es que el grueso de los ciudadanos – o al menos una parte importante de los mismos – aplaudan tales ideas. Las arenguen. Llenen las redes sociales con memes apoyándolas.

La inoportuna defensa liberal del derecho a la secesión


(Miércoles, 18 Octubre 2017)

ANTONIO ESPAÑA 

Seguramente estén esperando ustedes un párrafo introductorio con una referencia al cine, una analogía con algún aspecto de la vida cotidiana o algún otro recurso que ayude a poner en contexto y explicar gráficamente los argumentos expuestos. Excepcionalmente, no es el caso en esta ocasión, pues la gravedad de los acontecimientos y la preocupación por ver posicionadas a favor de la secesión totalitaria y en nombre del liberalismo a voces de este ámbito que respeto y admiro intelectualmente, me hacen imposible encontrar una metáfora que no banalice la situación y que no tenga riesgo de ofender, siquiera involuntariamente. Pero lo cierto es que una defensa desde el punto de vista liberal del derecho de secesión a cuenta de lo que ha pasado en Cataluña estas últimas semanas, y especialmente este domingo, es inoportuna y contraproducente para la defensa de la libertad.

Inoportuna, porque se da en unas circunstancias de desafío a la ley y al Estado de derecho en unas condiciones que, calificarlas como opresivas, supone un agravio comparativo con otras situaciones de verdadera restricción de las libertades individuales más básicas, como puedan ser los regímenes comunistas de Corea del Norte, Cuba o Venezuela, o las teocracias islámicas de Oriente Medio. E inoportuna también porque supone alinearse junto a unas formaciones políticas —nacionalismo corporativista, nacionalismo socialista y comunismo antisistema— que comparten muy poco con las ideas liberales, cuando no son abiertamente antagónicas. Si algo defienden estos partidos, es supeditar la voluntad personal a la colectiva. A la supuesta opresión que sienten quienes no pueden formar su propio Estado, cabe oponer la opresión real que sufren quienes se oponen hoy a esa idea en Cataluña.

Inoportuna porque, dentro de los márgenes que contemplan la Constitución española y el Estado de derecho, existen los mecanismos democráticos y legales para reformar las leyes necesarias y articular un eventual derecho de secesión. Obviamente, se requieren los apoyos suficientes, ya me gustaría que se derogaran muchas leyes tributarias, pero no me tomo la justicia por mi mano. E inoportuna también porque el pueblo de Cataluña, entendido como el conjunto de personas que viven y desarrollan su actividad en ese territorio, ya disfruta hoy de unos altísimos niveles de autogobierno que nada tienen que envidiar a las democracias más descentralizadas del planeta. Es cuestión, si así lo desea la mayoría, de seguir profundizando en la descentralización —deseable para todas las personas y no solo los catalanes— sin necesidad de abrir un proceso de secesión costoso e incierto para todos.

La política debe garantizar la libertad y la propiedad


(Jueves, 12 Octubre 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

Siete de cada diez paraguayos consideran que los políticos son los más corruptos, por encima de los funcionarios y jueces, según una reciente encuesta elaborada por Transparencia Internacional en América Latina y el Caribe. No es de sorprendernos esta percepción de la gente.

En un país compuesto en su mayoría por jóvenes resulta sumamente preocupante. Es necesario volver a buscar los fundamentos para que la política y los políticos sean garantes de la libertad y la propiedad y pese a que muchos muestran su menosprecio hacia todo lo que implican las decisiones que se toman desde los partidos políticos y el mismo gobierno, la realidad es que pronto se percatan que afecta a sus vidas.

La economía, las leyes, la propiedad, la salud, la educación, los impuestos; en suma, el poder como sinónimo de coerción se encuentra directamente relacionado con la política.

Si la política sigue en este derrotero, la democracia terminará por ser devorada por el populismo y la demagogia, para luego dar paso definitivamente al gobierno de los peores.

Afortunadamente hay una forma de revertir esta situación. Acertadamente los griegos en la antigüedad entendieron que la política consiste en la administración de la polis, de la ciudad para hacer posible la República bajo el imperio de la ley. La piedra filosofal de la política se yergue sobre el precioso ideal republicano de la libertad bajo la ley y lo es aún en el siglo XXI de la tecnología y el conocimiento. Es la mejor forma de resolver los conflictos, administrar y limitar el poder en una sociedad.

Si en el pasado fue reprochable que la muchedumbre exaltada en las plazas hiciera suyo el gobierno para violar los derechos de los demás, en la actualidad no es diferente a lo que se hace en la política moderna cuando sus miembros reunidos en recintos cerrados y sin rendir cuentas a nadie, legislan para sus propios intereses. De los privilegios al despotismo hay un solo paso.

¿Por qué la izquierda promueve el homosexualismo?


(Jueves, 12 Octubre 2017)

NICOLÁS MÁRQUEZ 

¿Qué tiene que ver el “hombre nuevo socialista” con un individuo homosexual? Absolutamente nada y aunque con las limitaciones naturales de su actividad, en el único sistema conocido en el cual el sodomita ha podido desarrollar su vida afectivo-sexual es en el capitalista-occidental.

Populismo y estatismo: la fórmula fatal


(Jueves, 12 Octubre 2017)

OVIDIO ROCA 

Gran parte de la población del Estado Plurinacional ha sido moldeada en el populismo y el estatismo y cree además en el discurso socialista e indigenista. El caldo de cultivo de esta creencia proviene en principio del temor por su incierto futuro y de la necesidad de sentirse protegida por el grupo, el sindicato, el caudillo.

Comunismo o nacionalsocialismo?


(Jueves, 12 Octubre 2017)

AXEL KAISER

Imagine por un momento que usted va paseando por el centro de alguna ciudad y de pronto descubre un bar en cuya entrada figura la estrella soviética. De curioso entra y advierte que el lugar está enteramente dedicado a conmemorar a la Unión Soviética y especialmente, a su líder más emblemático, Joseph Stalin. Ahora, imagine el mismo caso, pero esta vez el bar está dedicado a la Alemania nazi y su infame líder, Adolfo Hitler. No es difícil idear cuál de los dos bares le causaría un shock más grande, y es evidente que el primero podría existir sin mayores problemas en una sociedad occidental típica y que el segundo sería quemado hasta el suelo.

Este ejercicio bien vale la pena hacerlo cuando se cumplen cien años de la revolución soviética, pues las ideas marxistas continúan siendo abrazadas, o al menos no condenadas, por sectores no despreciables de la élite política e intelectual de occidente.

La pregunta que cae de cajón a la luz de este experimento es por qué, si Hitler y Stalin fueron ambos líderes igualmente genocidas y criminales, el primero causa mucho más rechazo que el segundo. Del mismo modo, es interesante analizar por qué una ideología intrínsecamente criminal y genocida, como el marxismo, goza de una reputación y aceptación mucho mayor que otra ideología criminal y genocida, en parte derivada del mismo marxismo, como es el nacionalsocialismo.

A reflexionar sobre esa pregunta dedicó un artículo el filósofo de Princeton Peter Singer. Singer cuenta que, estando en Virginia, le tocó cenar en un restaurante donde precisamente se ensalzaba la figura de Stalin y de la Unión Soviética, recordando que en Nueva York también existe un bar celebrando a la KGB. Sería inimaginable, dice Singer, que algo similar ocurriera con el nazismo y Hitler. Y no porque el segundo haya sido peor que el primero. Según Singer, "los archivos soviéticos no permiten decir que los asesinatos nazis eran peores porque seleccionaban a la gente según su etnia o religión. Stalin también asesinó basado en esos criterios -no solo ucranianos, sino minorías étnicas de países fronterizos con la Unión Soviética". El filósofo agrega, además, que "las persecuciones de Stalin también afectaron a una cantidad desproporcionadamente grande de judíos". Al finalizar el artículo, Singer declara encontrarse totalmente perplejo por el evidente doble estándar moral con que se tratan ambos casos.

¿Por qué la izquierda promueve el homosexualismo?


(Jueves, 05 Octubre 2017)

NICOLÁS MÁRQUEZ 

¿Qué tiene que ver el “hombre nuevo socialista” con un individuo homosexual? Absolutamente nada y aunque con las limitaciones naturales de su actividad, en el único sistema conocido en el cual el sodomita ha podido desarrollar su vida afectivo-sexual es en el capitalista-occidental. Sin embargo, el sujeto homosexual ha sido hoy capturado por los mismos sectores que no hace mucho lo hubiesen inflamado a latigazos y, encima, le han inyectado un discurso ideológico que a éste le sirve de alivio personal y de cruzada militante al servicio de una causa que ni siquiera es la suya.

Un joven homosexual probablemente ha padecido angustias, dudas, conflictos de identidad y confusiones. Quizás por su desacomodada condición nunca se sintió del todo establecido en su vida social (colegio, club, cumpleaños, salidas) y ha gastado muchas energías no en politizarse sino en tratar de auto-encontrarse o definirse y ver exactamente desde qué lugar él se va a parar en su vida de sociedad y familiar. Luego, aparecen estos grupos de izquierda que en el afán de reclutarlo lo ensalzan, lo contienen, le presentan a otros reclutas en su misma situación y, encima, los titiriteros que lo captan le dicen al joven homosexual que sus insatisfacciones no son consecuencia de su contrariada tendencia sino que él es “víctima” de un patrimonio cultural opresor. ¿Y cuáles son esas instituciones opresivas? La Iglesia, la familia y la tradición: o sea, “casualmente”, los pilares de la civilización occidental que la izquierda siempre ha pretendido destruir.

Conforme con la característica izquierdista consistente en anular la responsabilidad personal y echar siempre culpas en el afuera, el homosexual recién captado encuentra ahora un enemigo externo y además culpable de su malestar interior, lo cual le genera a él una suerte de alivio circunstancial. Seguidamente sus nuevos referentes del grupo le dan una banderita multicolor en una mano y una estampa del Che Guevara en la otra, y el inexperto sodomita es lanzado a la militancia catártica con un libreto básico pero efectista, a tal punto que lo acaba convirtiendo en un ardoroso activista de una causa que en el fondo les es ajena.

¿Y por qué razón la nueva izquierda escogió y promovió al homosexualismo como uno de los grupos militantes para teledirigir hacia su causa? Las respuestas son muchas y buscaremos ofrecer las que consideramos más relevantes.

Ideología y periodismo


(Miércoles, 20 Septiembre 2017)

JAVIER PAZ 

El gremio periodístico a nivel mundial pretende inculcar la idea de que un buen periodista debe estar libre de ideologías y que su único objetivo debe ser la búsqueda de la verdad. Tal proposición implica una disyuntiva entre ideología y búsqueda de la verdad lo cual no es cierto. Y es que la ideología, entendida de una manera amplia, no es más que el conjunto de principios y valores que guían nuestro comportamiento y nos ayudan a decidir si algo es bueno o malo.

Bajo este criterio, no existe una sola persona libre de ideología. Habrá gente que cree en el cielo y el infierno, otros en la reencarnación otros en que no existe Dios ni vida eterna; unos que ven al Estado como la encarnación del pueblo, otros que lo ven como el expoliador del individuo; unos que estiman la propiedad privada como sacrosanta y quienes la consideran como el origen de todos los males sobre la tierra; algunos que aspiran ser honestos y otros cuyo objetivo es enriquecerse a toda costa… en fin, las posibilidades son infinitas, pero es imposible que una persona esté libre de tener un conjunto de ideas sobre la vida, la metafísica, la sociedad, el Estado, la libertad, el poder, el ser, etc. que forman su ideología.

Siendo que el periodista es también una persona, necesariamente tiene que tener una ideología y esto se manifiesta desde los temas en los que elije trabajar. Un columnista de opinión, por ejemplo, tiene literalmente millares de temas sobre los cuales podría escribir y cada vez que le toca escribir, debe decidirse por uno solo.

El principio de la subsidiariedad


(Martes, 05 Septiembre 2017)

JEFF DEIST 

La web izquierdista Vox.com publicó recientemente un artículo bienvenido y razonado sobre las virtudes de devolver el poder político y legal a estados y localidades quitándoselo al gobierno federal. Este es exactamente el tipo de conversación que los estadounidenses honrados tienen que tener si hablamos seriamente de impedir el tipo de violencia política que se ha apreciado recientemente en Charlottesville y Berkeley. Una característica esencial de las guerras culturales es que ambos bandos temen justificadamente que el otro imponga su forma de vida a través de un sistema político en el que el ganador se lleve todo. La violencia es una respuesta natural y predecible a esto, un medio de eludir las urnas.

La clase política se gana la vida por el poder centralizado y la correspondiente división que causa. ¿Pero por qué deberían los estadounidenses normales aceptar la falsa alternativa entre un tipo de gobierno centralizado u otro, cuando la solución evidente es mirarnos a la cara? Romper políticamente es mucho más práctico y mucho más humano.

Escrito por un conservador que aparentemente apoyó a Evan McMullin en las elecciones de 2016, el artículo de Vox plantea dos cuestiones acuciantes: si la gobernanza centralizada es deseable en un enorme país de 320 millones de habitantes y, lo que es más importante, si esto es siquiera posible. ¿Pueden funcionar soluciones políticas generales o la política simplemente enriquece a Washington mientras alimenta la guerra cultural en rápido deterioro?

El autor presenta su argumentación central a favor de la subsidiariedad como una aproximación pacífica para un país grande y diverso:

La descentralización del poder requiere más que una simple devolución de unos pocos poderes aquí o allí: requiere un compromiso de toda la sociedad para transferir poder, autoridad y responsabilidad de vuelta al tótem. Una sociedad diversa puede sostenerse pacíficamente cuando sus miembros están comprometidos para resolver problemas tan localmente como sea posible, implicando a niveles más altos del gobierno solo cuando sea absolutamente necesario.

También usa el asunto aparentemente intratable del aborto para argumentar:

El capitalismo: ¿Moral o inmoral?


(Lunes, 28 Agosto 2017)

SERGIO VILLALTA

I. ¿Qué se debe entender por capitalismo?

Capitalismo y cooperación


(Martes, 22 Agosto 2017)

JAVIER PAZ

Si escucha a alguien hablar peyorativamente sobre el ‘capitalismo salvaje’, podrá inferir con un alto grado de certidumbre que el locutor entiende poco o nada de capitalismo. La historia de la humanidad se caracteriza por sistemas políticos de dominación de unos pocos favorecidos por la servidumbre de muchos.

Desde las dinastías chinas hasta las monarquías europeas decimonónicas, desde el imperio romano hasta el imperio incaico, desde la Esparta guerrera hasta los países comunistas, la persona común ha visto sus posibilidades de elegir reducidas o eliminadas. Elegir gobernantes, elegir su religión, elegir dónde vivir, elegir en qué y con quién trabajar, elegir en todas sus dimensiones.

El capitalismo es una excepción en la historia de dominación y explotación del hombre por el hombre. La esencia del capitalismo es la libertad del individuo y la libertad de cada persona para elegir qué quiere hacer con su vida, la libertad de asociarse para emprender, para emplearse o emplear a otras personas, etc. Y cuando los seres humanos ejercen su libertad, la única manera de lograr que la gente haga cosas juntas es mediante la cooperación voluntaria.

Idea imperante


(Lunes, 21 Agosto 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

La política, como actividad humana relevante para la toma de decisiones y el ejercicio del poder, es el resultado de las ideas. En nuestro país, la idea imperante no es auspiciosa y, a la fecha, ningún candidato o partido político ofrece algo diferente.

Esta idea fuertemente arraigada consiste en hacer creer a la gente que debe ser el Estado el que otorgue todo tipo de bien y servicio a las personas, cuando que la función gubernamental es la de garantizar la seguridad y la propiedad de las personas, y que son los individuos los que con su trabajo y dedicación consiguen, cooperando libremente con los demás, sus propios ingresos para sí mismos y sus familias.

El electorado, de esta manera, próximamente encontrará en el cuarto obscuro a los mismos de siempre con aquella línea de idea; un pensamiento muy bien administrado por los que prefieren el statu quo. Esto explica el permanente rechazo a las listas abiertas y desbloqueadas, defendiendo con excusas las listas llamadas “sábanas”.

Los primeros protagonistas de esta forma de concebir la política —en la que no aparece ni por asomo el Estado de Derecho y la economía de mercado— son los políticos atornillados al Estado, de esos que para hacer política necesitan ser parte de la nómina de empleados en alguna dependencia gubernamental.

Son los que predican con fervor el atajo y el facilismo como modo de vida, diciéndoles a los demás a que aspiren a lo que ellos han conseguido, y que no es precisamente por medio de la capacidad y el esmero, sino a través del servilismo y la genuflexión hacia el mandamás de turno. Sin el carácter para defender principios y valores, pronto ese político sentado en su curul se convierte en un enemigo del emprendedor, del que no desea depender de los arreglos y las componendas, poniéndole trabas, regulaciones y más burocracia.

Este equivocado camino en el que los políticos atornillados al Estado son mayoría entre los candidatos causa grave daño no solo a la política como actividad intrínseca de la democracia, sino también a la misma sociedad. Los que así piensan y actúan no son parte de la solución, son el problema mismo.

La igualdad del socialismo y la igualdad del capitalismo


(Martes, 01 Agosto 2017)

IVÁN CARRINO 

Un liberal y un socialista van caminando juntos por la calle. A pesar de sus diferencias, son grandes amigos y se conocen de toda la vida. A poco de andar, ven la imagen siguiente.

Una persona tirada sobre unos colchones y mantas en una esquina. De la mano, una correa que sostiene un perro víctima de incontables pulgas y garrapatas. Bien cerca del mendigo, un vino de mala calidad. Éste, junto al frío y la violencia, son amenazas para la salud del indigente.

A metros de él, sobre la calle, una camioneta 4×4 recién salida del concesionario. El vehículo transporta a un importante empresario y a sus dos hijos, ambos estudiantes de la mejor universidad de los Estados Unidos.

Al ver la situación, el amigo socialista no hizo más que reflexionar sobre la injusta situación de desigualdad que vive el mundo. A solo metros de distancia conviven la extrema pobreza con la más contundente muestra de bienestar económico y opulencia. La 4×4 y el indigente son el fiel reflejo del capitalismo, donde unos pocos tienen todo, mientras son muchos los que no tienen casi nada.

El liberal reaccionó de manera diferente. Sin dejar de estar apesadumbrado por la delicada situación del indigente, destacó que, a su criterio, lo importante no era la desigualdad entre unos y otros, sino simplemente que su vecino no tenga una buena alimentación y un techo digno.

En general, estas dos posturas suelen enfrentarse en el debate público. El foco del socialista es la igualación de pobres y ricos; el del liberal, la superación de la pobreza.

Esto hace que muchos sostengan que a los socialistas les interesa la desigualdad mientras que los liberales no prestamos atención a ella.

El populismo es el germen de la tiranía


(Martes, 01 Agosto 2017)

ROBERTO CACHANOSKY

Voy a empezar esta nota con una frase que va a escandalizar a más de uno

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