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EEUU: riqueza para decenas de millones de personas


(Miércoles, 20 Septiembre 2017)

JUAN RAMÓN RALLO 

Muchos analistas atribuyeron la victoria de Trump en las últimas elecciones estadounidenses al empobrecimiento generalizado de amplísimos sectores de la sociedad: los perdedores de la globalización se habían confabulado para auparlo a la presidencia con la esperanza de que impulsara un crecimiento económico que beneficiara a las clases medias, en lugar de concentrarse en torno a una minoritaria oligarquía selecta. No en vano, según se nos ha repetido incesantemente, EEUU es, desde el advenimiento del neoliberalismo 'reaganita', el paradigma de país donde los ricos cada vez son más ricos y los pobres, más pobres.

La realidad, empero, vuelve a desmentir semejante narrativa ideologizada. Esta semana, la Oficina del Censo de EEUU ha publicado los datos relativos a la situación económica de las familias estadounidenses y los resultados son apreciablemente positivos: la renta media y mediana de los hogares estadounidenses ha alcanzado su máximo histórico (ya descontando la inflación). En concreto, la renta media de las familias asciende a 83.143 dólares anuales, mientras que la renta mediana se ubica en 59.039 dólares. Así pues, la renta familiar media es hoy un 9% superior al máximo precrisis y un 44% mayor a la alcanzada antes de que Reagan llegara al poder; asimismo, la renta familiar mediana es un 5,2% superior al máximo precrisis y un 22% mayor a la conseguida antes de que Reagan llegara al poder.

Todos los quintiles (¡y todos los deciles!) vieron mejorada su renta familiar en 2016: desde el 20% más pobre de las familias al 20% más rico (es más, el segundo quintil más pobre vio aumentar su renta en 2016 más rápido que el quintil más rico). De hecho, solo el quintil más pobre todavía no ha recuperado los ingresos familiares máximos alcanzados antes de la crisis (siguen un 4,2% más bajo que los máximos de 2005): todos los restantes ya los han superado. Con respecto a 1980, todos los quintiles experimentan un crecimiento de dos dígitos en sus ingresos familiares.

Ponga un superministro en su Europa


(Miércoles, 20 Septiembre 2017)

DANIEL LACALLE 

Imagine por un momento que es usted un ciudadano británico, dudando ante el escenario del Brexit. Enciende usted la televisión británica y escucha al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, decir lo siguiente:

- Que los veintisiete países estén en el euro y en Schengen en 2019

- Que “no somos ingenuos defensores del libre comercio”

- Que Europa necesita un superministro europeo de Economía y Finanzas que sea también vicepresidente de la Comisión y presidente del Eurogrupo.

- Que se cree un Fondo Monetario Europeo

Probablemente en ese instante muchas dudas se disipen. Desafortunadamente, para los que quisiéramos que el Reino Unido permanezca en la Unión Europea, en el sentido contrario a nuestros deseos.

El discurso de Juncker del pasado día 13 no buscaba una postura de acercamiento a Reino Unido, sino profundizar en el actual modelo de la eurozona a toda costa. Se presentaba como una oportunidad para recordar su proyecto de Unión Europea, claramente basado en el dirigismo económico y financiero francés, y muy lejos de la apertura y libertad económica anglosajona, irlandesa u holandesa.

Ese es el gran problema. El mensaje de “más Europa” siempre se orienta a “más intervencionismo”.

Generosos con el dinero ajeno


(Martes, 12 Septiembre 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

Hay dos maneras básicas de gastar dinero. La diferencia está en cómo se gasta el dinero propio y el ajeno. Este último caso es el que ahora nos interesa. Se viene el estudio y aprobación del Presupuesto General para el año que viene. Pero como están cerca las elecciones internas de los partidos políticos y luego las nacionales, los congresistas no pierden el tiempo en mostrarse fieles a sus electorados.

¿Para qué esperar tanto? La Cámara de Diputados, días atrás, se adelantó a lo que se viene, aprobando varias ampliaciones presupuestarias en concepto de salarios, bonificaciones y gratificaciones.

El incremento que ya cuenta con media sanción ascendió a más de 4 millones de dólares. El diputado Dionisio Amarilla lo sintetizó claramente: “esto es apenas moneda y vuelto de los perros”, según dijo.

Por supuesto, hay una notable diferencia entre gastar el dinero de uno mismo y hacerlo con el dinero de otros, como lo ocurrido en Diputados. Por lo general, si se gasta el dinero de uno mismo se tiende a economizar y hasta ahorrar, es lo que ocurre cuando uno va de compras, se busca el máximo valor.

Muy diferente sucede, sin embargo, cuando el dinero que se gasta es de otro, pues si el que lo gasta sabe que dicho dinero no le pertenece sino que es de otros a los que ni siquiera conoce o trata habitualmente y si, además, tiene la disponibilidad absoluta de destinar ese dinero hacia tal o cual sector levantando la mano en una sesión como lo es un cuerpo colegiado, entonces ese gasto tenderá a no ser económico ni ahorrativo.

La diferencia es sustancial. Si se gasta el dinero propio se busca el máximo rendimiento y su uso tiende a optimizarse. Pero si se gasta el dinero de otro la tendencia será lo contrario y tendrá todavía menos rendimiento y eficiencia si nadie controla ese gasto pidiendo periódicamente rendición de cuentas. Pues bien, este último caso es lo que caracteriza a los gobiernos, con políticos disociados de sus electores, y en los que tampoco éstos últimos hacen su parte.

Época difícil


(Martes, 12 Septiembre 2017)

CARLOS MIRANDA

Nuestra petrolera estatal ha ingresado a una época difícil y está arrastrando consigo gran parte de nuestra economía. Las estadísticas muestran que el 2016 se ha producido menos hidrocarburos (gas y condensado) que el 2015 y que este año se producirá menos que el 2016. Para cumplir con todos los compromisos de abastecimiento de gas natural que tenemos deberíamos producir 60 MMm3/d, volumen que ahora no podemos producir. En otras palabras, YPFB está tratando de cumplir con dificultad sus contratos con la producción de campos en declinación, que cada día producen menos, en un clima de precios bajos de petróleo y disminución de otras exportaciones del país.

!Claro que estamos en desaceleración!


(Martes, 12 Septiembre 2017)

JOSÉ GABRIEL ESPINIOZA 

Para empezar hay que clarificar los términos: la desaceleración es una situación en la que el ritmo con lo que algo crece o avanza disminuye. En economía, desaceleración se entiende como la reducción temporal del ritmo de crecimiento del PIB. Por otro lado, la recesión es la reducción del valor del PIB, es decir, para que exista una recesión (palabras mayores) se debe registrar una tasa de crecimiento negativa. Técnicamente, un país entra en recesión cuando registra tasas de crecimiento negativas durante al menos tres trimestres consecutivos.

Milenio: la economía necesita de una reforma


(Martes, 12 Septiembre 2017)

FERNANDO MOLINA 

Como cada año desde hace muchos, la Fundación Milenio presentó su informe sobre la economía nacional, que es el más completo y serio de fuente no gubernamental con que contamos.

El informe no solo muestra el panorama de los procesos económicos, sino que esta vez sugiere algunas políticas o, mejor dicho, el cambio en ciertas concepciones económicas.

Desaceleración

El informe comienza, como es lógico, mostrando la desaceleración del crecimiento del PIB, que en 2016 cayó a 4,3% y en el primer trimestre de este año a 3,3%. Este decrecimiento, que se atribuye a la caída de las exportaciones bolivianas, se traduce en una menor expansión de todos los tipos de gasto, como se puede ver en el cuadro anexo a esta nota.

En 2016 el gobierno gastó e invirtió más que el año anterior, pero a un ritmo de crecimiento menor.

Los hogares consumieron más que el año anterior, pero a un ritmo inferior. Este decaimiento reduce la creación de empleos y oportunidades económicas, y se traduce en una tasa de inflación baja, de 4%, que al parecer seguirá su tendencia descendente este año.

También se traduce en la generación de menos ahorros: los depósitos solían crecer a un ritmo de 18% anual; en 2016 lo hicieron en 3,2%.

En suma, no hemos dejado de crecer, pero el crecimiento se ha ralentizado significativamente.

México negocia con EE.UU.


(Miércoles, 06 Septiembre 2017)

IAN VÁSQUEZ

Una de las promesas de la campaña de Donald Trump era que iba retirar a Estados Unidos del tratado de libre comercio con México y Canadá. Era el “peor acuerdo comercial en la historia”, según el candidato. De presidente, descubrió que no es tan simple removerse de un acuerdo internacional, por lo que ahora lo quiere renegociar. En el camino, Trump nos está haciendo recordar que un país poderoso tiene pocas herramientas para realmente ayudar a los países pobres —entre estas, el libre comercio— mientras que puede causar muchos problemas.

La renegociación del tratado, conocido como Nafta por sus siglas en inglés, empezó la semana pasada. Desde que entró en vigor en 1994, el comercio de EE.UU. con sus dos vecinos se ha más que duplicado y la inversión se ha disparado. La mayor integración económica con México ha coincidido con un mejoramiento histórico en la relación entre los dos países y que abarca temas que van más allá del comercio. El gran logro de la diplomacia estadounidense en los últimos 25 años ha sido alentar un México que se moderniza a través de una mayor apertura económica y política, cosa que ha favorecido a los dos países.

Eso ha cambiado con Trump. Su política y retórica antiinmigrante, y especialmente antimexicanos, ya ha alterado la política mexicana. Ha fomentado un sentimiento antiestadounidense y ha resucitado la vida política del eterno populista Manuel López Obrador, quien ahora lidera las encuestas para las elecciones presidenciales del año que viene.

La postura de Trump en las negociaciones solo empeora la situación. EE.UU. insiste en que la balanza comercial entre los países debe ser equilibrada. Requerir tal resultado no tiene sentido, ya que necesitaría una constante intervención en las economías de los países del tratado sin garantizar el resultado. Los déficits y superávits comerciales, además, no tienen nada de bueno o malo per se. EE.UU. ha “sufrido” un déficit por 41 años seguidos y su economía ha crecido notablemente. El otro lado de la moneda de un déficit comercial, después de todo, es un superávit en la cuenta de capitales, o en las inversiones recibidas del extranjero.

La trampa de la deuda


(Martes, 05 Septiembre 2017)

FELIPE A. M. DE LA BALZE

La economía mundial está inmersa en una enorme burbuja crediticia que se desarrolló gradualmente durante los últimos treinta años y cuyas consecuencias finales son difíciles de prever.

La gran crisis del 2008/2009 fue producto de una excesiva acumulación de deuda, principalmente hipotecaria, en los países más avanzados. La toma de conciencia de que muchas de esas deudas no serían honradas detonó un crack crediticio y un parate en el funcionamiento de los mercados.

Una agresiva política de expansión monetaria, bajas tasa de interés y estímulos fiscales evitaron una depresión mundial. La economía se recuperó lentamente, los mercados financieros se estabilizaron, pero los niveles de deuda siguieron creciendo. A fines del 2016, la deuda pública y privada total -de acuerdo a datos del Banco de Pagos Internacionales- alcanzaron la friolera suma del 320% del Producto Bruto Mundial.

La economía mundial está amenazada por estos altos niveles de endeudamiento. Las políticas económicas de los últimos años difirieron el problema sin resolverlo. Los excesos de deuda restringen la demanda agregada, retrasan el crecimiento y generan presiones deflacionistas.

Los países y las empresas fuertemente endeudadas están limitados en sus capacidades para gastar e invertir. Además, el repago de la deuda transfiere ingresos a sectores económicos que tienen una menor propensión a consumir.

Las paupérrimas tasas de interés actuales frenan las quiebras pero simultáneamente reducen el valor de los fondos recibidos por los ahorristas obligándolos –para alcanzar sus objetivos- a incrementar su tasa de ahorro y a reducir gastos.

Lo que somos, lo que fuimos y lo que podríamos ser


(Martes, 05 Septiembre 2017)

ROBERTO CACHANOSKY 

A fines de 2004 estaba conversando con Kenneth Thompson, el entonces embajador de Irlanda en Argentina. Le pregunté si no creía que la apertura de la economía que había iniciado Irlanda a fines de la década del 50 no había sido clave para el actual desarrollo económico de su país. Thompson me dijo que Irlanda había estado viviendo dentro de sí misma y para sí misma durante muchos años: “hemos vivido como un caracol y eso no funcionó”. Pero Thompson también me confirmó algo que se verifica en todos los países que han salido de la pobreza y el estancamiento económico. Una vez que un país se incorpora al mundo, logra anclar sus instituciones a la de los países desarrollados y es entonces cuando se logra la credibilidad de los inversores y de los agentes económicos en general.

En la década del 80, Irlanda tuvo una crisis económica muy grande y la situación del país era insostenible. Como en la mayoría de los países decadentes, Irlanda tenía una economía cerrada, alto gasto público, elevado endeudamiento, falta de competencia y de inversiones. El contexto era tan desalentador que llegó a tener una emigración de un séptimo de la población por falta de oportunidades para trabajar.

En 1987 Irlanda estaba sumergida en otra de sus periódicas crisis económicas. El entonces primer ministro Charles Haughey, un populista que ya había gobernado entre 1979 y 1982 tuvo que encarar una profunda reforma fiscal para poder cumplir con las pautas que había establecido para entrar en la UE. Fue así que un populista tuvo que reducir el 6% el gasto en salud, recortó el 7% el gasto en educación. Además se redujo la burocracia cerrando reparticiones públicas y se redujo el empleo público en 10.000 puestos. Pero ahí no terminó la historia, porque el presupuesto del año siguiente se preparó con un nuevo recorte del gasto público. Además, en la década del 90 se inició una fuerte baja de impuestos para atraer inversiones. Hoy día el impuesto a las ganancias a las corporaciones es del 12,5%. A todo esto recordemos que Irlanda tiene un territorio algo menor al de la provincia de Entre Ríos pero su capacidad de exportar es sustancialmente mayor a la nuestra. Hoy día exporta U$S 154.000 millones versus los U$S 57.700 millones que exportó Argentina en 2016.

Como puede verse en el gráfico 1, las exportaciones de Argentina e Irlanda en dólares constantes de 2010 se mantuvieron casi iguales hasta mediados de la década del 80, pero ya en la década del 90 Irlanda se despega de Argentina y sale eyectada al crecimiento mientras nosotros quedamos empantanados en el populismo.

Sistema regulatorio boliviano marxista


(Martes, 29 Agosto 2017)

CARLOS MIRANDA 

Nuestro país es todavía un paraíso de precios energéticos bajos, el gas más barato del Cono Sur, gasolina y diesel igual y tarifas eléctricas razonablemente bajas. Esta situación es el resultado de una política energética de largo plazo, adoptada unos 20 años atrás, para que el gas natural sea el principal combustible de nuestra economía, con precios iguales en todo el país y con una tarifa de transporte también reducida e igualitaria al margen de la distancia, llamada Tarifa Estampilla. Estas envidiables situaciones han sido fácilmente aceptadas, casi ignoradas, por el gran éxito en la exportación de gas natural a Brasil.

Pero la vida continúa y el mundo sigue girando.

Los precios de exportación de gas, que están completamente influenciados por los precios de los derivados del petróleo han sufrido bajas estos últimos años. Por otro lado, la política de promoción en el uso del gas natural en el país ha sido exitosa y a la fecha los volúmenes que se comercializan ya no son insignificantes, llegando alrededor de 15 millones de metros cúbicos por día. Todo esto deja al Gobierno con dos problemas en las manos. Primero tratar de cubrir los déficits que están presentando por los menores ingresos de exportación. Los años 2014 y 2015 pudieron sortear la caída de los precios del gas de exportación con una sonrisa de suficiencia haciendo uso de los fondos de presupuestos no ejecutados que compensaron la disminución de ingresos por exportación. Ahora no habiendo la menor posibilidad que los precios de exportación de gas alcancen cifras de dos dígitos, el problema es muy serio porque se está en manos de los precios del petróleo.

Lamentablemente lo más que se puede hacer es que aprovechando la reunión del Foro de Países Exportadores de Gas que próximamente tendrá lugar en Santa Cruz, se pueda influir en la mejora de precios del gas natural.

La chacota de la inversión pública en Bolivia


(Lunes, 28 Agosto 2017)

MIGUEL ANTONIO ROCA

Catler y la planta separadora de líquidos, Jindal y el Mutún, OAS y la carretera Potosí-Tarija, Brabol y el Tramo II de la Doble Vía La Paz- Oruro, CAMC y el tren Bulo Bulo- Montero, CRC y el otro tramo de la misma línea férrea, Tradeco y la Doble Vía Montero-Yapacani, ARBOL y la carretera Santa Bárbara-Caranavi...

La caída del petróleo: mera excusa para el fracaso bolivariano en Venezuela


(Lunes, 28 Agosto 2017)

IVÁN CARRINO 

Venezuela está cada vez peor. La última noticia conocida tiene que ver con el ámbito político. El mandamás Nicolás Maduro, a través de su “Asamblea Constituyente”, decidió disolver la Asamblea Nacional y asumir sus funciones.

Con esta medida se le pone fin al último vestigio de división de poderes que todavía quedaba vigente, aunque solo fuera como una fachada de cierta normalidad institucional.

Por un camino similar transita la economía. Las variables van para atrás, con la producción cayendo, los precios subiendo, la moneda devaluándose y la pobreza en aumento permanente.

Las emigraciones, en este contexto, son una constante. Gran parte de la población está convencida que la única salida a esta situación es por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

Ahora bien, ¿a qué se debe semejante involución? En otra oportunidad este servidor explicó que los resultados económicos del chavismo bolivariano eran la consecuencia directa de haber seguido pie juntillas el proyecto socialista.

Es que cuando se destruyen los derechos de propiedad y el Gobierno se hace cargo de la producción, el socialismo queda instalado y la decadencia es lo único que sobreviene.

La excusa del petróleo
Para muchos la lectura anterior no es correcta. Desde su punto de vista, el modelo socialista no es responsable de la caótica situación que atraviesan los venezolanos. Este argumento sugiere que, si bien la economía venezolana no era un paraíso antes de 2014, la fuerte caída del precio internacional del petróleo fue lo que desató tan aguda crisis.

El fetichismo oficialista del PIB


(Lunes, 28 Agosto 2017)

 GONZALO CHÁVEZ

Los dueños del poder han desarrollado una curioso fetichismo por los resultados del Producto Interno Bruto (PIB). El fetichismo es una creencia política, económica o sexual que le atribuye a los objetos o conceptos poderes sobrenaturales. El PIB, en su versión de twitter, es el valor de mercados de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía durante un periodo de tiempo. Desde la máquina de propaganda se ametralla a la opinión pública hasta el cansancio:
El Evo economics consiguió un crecimiento promedio del 5% entre 2006 y 2016. Nunca como antes se creció tanto. Por cuarto año consecutivo Bolivia registrará la más alta tasa de incremento del PIB en la región. Es uno de los estandartes de oro del nuevo modelo económico. El haber alcanzado estos guarismos es una especie de capa mágica que cura todos los males de la sociedad.

Caída de las exportaciones


(Lunes, 28 Agosto 2017)

EDUARDO BOWLES

De acuerdo a un reciente informe, las denominadas exportaciones no tradicionales bolivianas, es decir, todas aquellas que no pertenecen a la minería ni al sector hidrocarburos, disminuyeron un 64 por ciento desde el 2014 y considerando el volumen, la reducción es aún más drástica y alcanza el 77 por ciento.

El balance pertenece a la Cámara de Exportadores y detalla que las ventas externas de esta franja de productos, la mayoría pertenecientes al sector agropecuario, pasaron de 1.129 millones de dólares en junio de 2014 a 704 millones de dólares en el mismo mes de 2017. Lo peor del caso es que este rubro sigue cayendo, como ha sucedido en el primer semestre de este año, con una variación negativa del 14 por ciento, unos 110 millones de dólares menos.

El consumo, una ilusión económica en tiempos de crisis


(Martes, 22 Agosto 2017)

IGNACIO CLANCY

Mucho se está hablando del consumo en los últimos tiempos en la Argentina. Se dice que los comercios están llenos de gente, que en los feriados el turismo agota la capacidad hotelera y que los gastos realizados superan a los feriados anteriores, que la gente ahora puede comprar televisores LCD, etc. La lista es larga y podría poner mucho ejemplos más, pero lo importante es señalar que estas ideas lo que generan es una sensación de bienestar económico. Es fácil pensar que, si los comercios desbordan de clientes y los argentinos gastan mucho en turismo, la economía del país marcha bien, está creciendo y hay trabajo.

Pero veremos que estos indicadores populares de consumo no necesariamente reflejan una expansión económica, sino todo lo contrario: son señales de alarma (en el caso de nuestro país). Comencemos con los siguientes conceptos: consumo, ahorro y atesoramiento.
El primero de los términos, consumo, se refiere a la parte del ingreso que un individuo destina a la adquisición de bienes y servicios. El ahorro es la otra parte del ingreso que un individuo no consume pero que invierte buscando una renta, el plazo fijo es un ejemplo. La parte del ingreso que mantiene en efectivo o “debajo del colchón” se llama atesoramiento y no genera ninguna renta. Es muy importante diferenciar entre ahorro y atesoramiento, porque el primero al invertirse entra en el sistema productivo del país, esto significa que permite financiar las inversiones de otros individuos. Así, el dinero depositado en un plazo fijo es utilizado por el banco para prestarlo a otro individuo que busca financiar sus proyectos.

Entonces cuanto mayor sea el nivel de ahorro, más dinero habrá para financiar inversiones. Por otro lado el atesoramiento no permite el financiamiento de otros individuos ya que el dinero no está en el sistema. El otro aspecto importante a resaltar sobre estos tres conceptos es que, cuanto mayor es el consumo, menor es el ahorro. El último concepto fundamental que es necesario entender es el de los bienes de capital, que son aquellos bienes que no se destinan al consumo final, sino a procesos productivos, ya sea como materia prima o como bienes intermedios del proceso. Pueden ser metales, maquinarias, tornillos, etc. Lo importante de estos bienes es que generan trabajo, porque se necesita gente para convertirlos en bienes de consumo.

Ahora ya podemos comenzar a analizar el crecimiento de la economía de un país en función del consumo y del ahorro. La creencia popular dice que si la gente compra, gasta o consume, la economía está bien, está creciendo. Pero analicemos cómo crecen las economías. Si bien hay muchas formas de medir el crecimiento económico, la realidad es que una economía crece cuando aumentan los bienes de capital en la misma, o sea cuando hay más bienes de producción (cuando aumentan las maquinarias en una fábrica, el stock ganadero en un campo, etc.). Ahora, ¿cómo se generan estos bienes de capital? Se los puede producir o comprar, pero como sea, para ello se necesita dinero y justamente ese dinero sale del ahorro previamente hecho. Recordemos que al aumentar los bienes de capital aumenta también el empleo.

El libre mercado contra las élites extractivas


(Martes, 22 Agosto 2017)

JUAN RAMÓN RALLO 

El libre mercado se caracteriza por las relaciones voluntarias entre los individuos: nadie nos obliga a interactuar con aquellas otras personas con las que no queremos interactuar (aunque, evidentemente, hemos de soportar responsablemente el coste de oportunidad que conlleva no relacionarnos con otros). Así pues, en un mercado libre, la soberanía reside en el consumidor y no en el productor: los consumidores pueden elegir a qué productor le compran; pero los productores, en cambio, no pueden determinar a qué consumidor le venden. Es en ese punto en el que se labra la competencia entre productores: cada uno de ellos debe ofrecerle algo al consumidor que sea percibido como mejor que lo que le ofrecen sus rivales.

Competir en un mercado libre resulta harto complicado, pues cada día se hace necesario revalidar la relación con el consumidor no sólo frente a los competidores existentes, sino también frente a los rivales que podrían llegar a existir. Quien se duerme en los laureles a la hora de mejorar permanentemente la mercancía ofrecida termina viéndose desplazado por aquellos productores más innovadores. Ni siquiera las empresas grandes tienen asegurada su posición de predominio, dado que cualquier nueva compañía puede terminar reformulando radicalmente los términos en los que se ofrece un bien o servicio (innovación disruptiva) y, merced a ello, ganarse el favor de los consumidores. La innovación permanente y competitiva en favor del consumidor es la nota característica de un mercado libre.

Pero los empresarios sometidos a esta alta presión competitiva cuentan con una alternativa para preservar su posición dentro de la economía: coaligarse para destruir el libre mercado. Ya lo denunció con conocimiento de causa Adam Smith hace casi 250 años: “La gente de un mismo sector rara vez se reúne para divertirse y echarse unas risas, sino para conspirar en contra de los ciudadanos”. Esa conspiración empresarial necesariamente se materializará en normativas que limitan la libertad de elección del consumidor y la libertad de iniciativa empresarial, de tal manera que los ciudadanos se vean forzados —directa o indirectamente— a acudir a aquel proveedor que consigue deformar las leyes en su favor. Así, por ejemplo, las subvenciones empresariales o los contratos públicos son formas de obligar directamente (vía impuestos) a que los ciudadanos cubran los gastos de una compañía determinada; a su vez, las licencias o las reglamentaciones encorsetadoras son formas de prohibir la entrada de nuevos competidores y, por tanto, de obligar indirectamente a que los ciudadanos pasen por la caja de alguno de los escasos proveedores “autorizados” (de iure o de facto) a operar.

La teoría de "la diana" económica


(Martes, 22 Agosto 2017)

HUGO SILES

Después de 10 años de la fiesta en la economía de Bolivia, ¿qué viene? El mayor experto institucional en las fiestas del folklore responde con espumeante robustez: ¡La diana! ¡La desaceleración! ¡Sí, hoy vivimos tiempos de diana económica! Tras la fiesta viene la diana.

Entre 2005-6 y 2013-14, la economía estuvo de fiesta y el pasante mayor, el sector público, bailó al compás del superávit comercial que devino en superávit fiscal, incremento de reservas internacionales netas, abundancia de liquidez bancaria, moderada inflación, alta inversión pública y bajo desempleo.

Empero, la fiesta económica, la cumbre del ciclo económico, llegó a su cenit a fines de 2014 y desde 2015 vivimos tiempos de diana económica o descenso en el ritmo de actividad económica.

Es el amanecer de una nueva fase en el ciclo económico: la desaceleración. Y en el horizonte, el desafío es evitar el ch’aki largo para no caer en la fase de crisis económica.

A junio de 2017, respecto de 2013 y 2014, ya son evidentes 10 signos de la diana económica:
1. El crecimiento del PIB de la economía llegó en 2016 a 4,3 %, cuando en 2013 estaba en 6,8 %, año cúspide de la fiesta. Pasamos de la fiesta a la diana económica.

2. La inflación acumulada a junio de 2017 fue de 0,14 %, cuando a junio de 2016 estaba en 2,27 % y en 2013 se situó en 6,5 %. La señal de la baja inflación es de enfriamiento de la fiesta y de contracción de la demanda de bienes, y servicios.

3. A junio de 2017, el tipo de cambio permaneció en 6,96 bolivianos por 1 dólar, se cumplirán seis años de tipo de cambio fijo. Fue una fiesta "cara” o con tipo de cambio nominal y real apreciado, mientras los vecinos vendían "barato”.

Caída de las exportaciones


(Martes, 22 Agosto 2017)

EDUARDO BOWLES

De acuerdo a un reciente informe, las denominadas exportaciones no tradicionales bolivianas, es decir, todas aquellas que no pertenecen a la minería ni al sector hidrocarburos, disminuyeron un 64 por ciento desde el 2014 y considerando el volumen, la reducción es aún más drástica y alcanza el 77 por ciento.

El balance pertenece a la Cámara de Exportadores y detalla que las ventas externas de esta franja de productos, la mayoría pertenecientes al sector agropecuario, pasaron de 1.129 millones de dólares en junio de 2014 a 704 millones de dólares en el mismo mes de 2017. Lo peor del caso es que este rubro sigue cayendo, como ha sucedido en el primer semestre de este año, con una variación negativa del 14 por ciento, unos 110 millones de dólares menos.

Esta mala noticia viene a sumarse a la crisis del gas, el producto estrella de Bolivia, cuyas exportaciones han caído a la mitad como consecuencia del derrumbe de los precios del petróleo. En este caso, el panorama se pinta desalentador no solo porque los valores de los hidrocarburos en el mundo tienden a estancarse en el largo plazo, sino porque este bajón llega en una época de sequía de inversiones en el país que pone en riesgo de los mercados de Brasil y de Argentina y que condena –tal vez por siempre-, el viejo proyecto de convertir a nuestro país en el eje distribuidor de energía del Cono Sur.

España, cuna del pensamiento económico contemporáneo


(Lunes, 21 Agosto 2017)

JESÚS BANEGAS 

Desde que Max Weber -hace ya un siglo- formulara su famosa tesis acerca de la relación entre «La ética protestante y el espíritu del capitalismo», se vino configurando una visión de la historia -luego veremos que torcida-, según la cual el catolicismo y el capitalismo estaban reñidos.

Lo que el resto del mundo puede aprender de Hong Kong


(Lunes, 21 Agosto 2017)

MARIAN TUPY 

Hace 20 años el sábado, Gran Bretaña le entregó la soberanía de Hong Kong a China. Hoy, el territorio que el Vizconde Palmerston —entonces Secretario de Estado de Gran Bretaña para Relaciones Exteriores— describió una vez como “una isla infértil con apenas una casa en ella”, sigue siendo una de las ciudades más grandiosas del mundo y sus ciudadanos gozan de uno de los estándares de vida más altos.

Para comprender el éxito de Hong Kong, considere la vida de un residente anciano de Hong Kong. Imagínese a una mujer de 84 años, que nació en 1932 y escapó junto con muchos otros miles del continente hacia Hong Kong poco después de la Revolución de 1949. En 1950 ella hubiese estado cerca de cumplir 18 años. ¿Qué mundo hubiera conocido?

Hong Kong, con un PIB per cápita promedio de $4.120 debe haberse visto como un paraíso comparado con la China, donde el PIB per cápita promedio era de $644. Eso era, después de todo, la razón por la cual desertó en primer lugar. Pero, comparado con los países avanzados deOccidente, Hong Kong era todavía un país relativamente atrasado. Los ingresos per cápita en el Reino Unido y EE.UU. se ubicaban en $11.921 y $16.197, respectivamente (todas las cifras están en dólares de 2015 ajustados para el poder de compra). En otras palabras, el residente promedio de la colonia obtenía 35 por ciento y 25 por ciento del ingreso que recibían los ciudadanos británicos y estadounidenses, respectivamente. Hoy, el ingreso promedio de Hong Kong es 37 por ciento y 3 por ciento más alto que aquel del Reino Unido y EE.UU.

En 1960, la expectativa de vida en la colonia era de 67 años. En el Reino Unido y EE.UU. esta era de 71 años y 70 años, respectivamente. Una vez más, los cifras se han volcado. Hoy, un residente de Hong Kong puede esperar vivir hasta los 84 años. Las figuras comparables para el Reino Unido y EE.UU. son 81 años y 79 años, respectivamente.

Por lo tanto, en dos de las medidas más importantes del bienestar humano, esto es, el tiempo pasado en la tierra y el confort material disfrutado durante ese tiempo, Hong Kong ciertamente debe ser considerada como una de las más grandiosas historias de éxito de todos los tiempos.

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