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Análisis



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A favor del juicio político


(Jueves, 25 Mayo 2017)

IAN VÁSQUEZ 

Es todavía una remota posibilidad, pero en Estados Unidos se habla cada vez más de iniciar un juicio político, o ‘impeachment’, al presidente Donald Trump por presuntamente tratar de obstaculizar una investigación sobre su campaña presidencial, entre otras fechorías. De la misma manera, los brasileños destituyeron a Dilma Rousseff el año pasado y es muy posible que hagan lo mismo con el actual presidente Michel Temer tras reportes la semana pasada que revelan que intentó silenciar a un testigo que lo vincula con actos de corrupción.

El juicio político no es una práctica común en las Américas, pero debería ser utilizado con más frecuencia. En toda la historia de EE.UU., únicamente se ha intentado tres veces y solo en el caso de Richard Nixon acabó en la caída del presidente, aunque este renunció antes de que la Cámara de Representantes pudiera votar sobre ello.

Bajo el sistema presidencialista que predomina en el hemisferio, el Ejecutivo ha acumulado enormes y desproporcionados poderes, erosionando así los pesos y contrapesos necesarios para que funcione una república. Eso típicamente facilita la mala administración y la corrupción. Que el Ejecutivo tenga una burocracia inmensa encargada de hacer cumplir interminables regulaciones es una receta para la arbitrariedad y el abuso del poder. En el mundo en desarrollo que sufre de una débil institucionalidad, esto se vuelve un problema aún mayor.

Cuando ha habido abusos, el uso del juicio político sirve no solo para castigar sino también, y principalmente, para proteger la integridad del sistema democrático. En ese sentido, Brasil está dando grandes lecciones a la región. Ante el escándalo Lava Jato, cientos de personas entre las más poderosas del mundo de los negocios y de la política brasileña han sido investigados y se han ejecutado decenas de sentencias. Que la corrupción masiva involucrara a tantos líderes de la élite se debe en sí a que el Estado, y especialmente el Ejecutivo, tenga tanto poder.

Lo novedoso de Brasil es que se está sancionando a quienes participaron de la corrupción. Respecto al juicio político, Brasil ha estado a la vanguardia. A Rousseff la destituyeron por un delito que presidentes anteriores habían cometido (pero en el que ella incurrió a mayor escala). Quizá no hubiera ocurrido sin el escándalo Lava Jato que la estaba rodeando, pero el efecto fue el mismo: reforzó la rendición de cuentas del Ejecutivo, lo que se podrá aplicar también a Temer hoy.

Cómo domesticar al terrorismo islámico


(Jueves, 25 Mayo 2017)

STEPHEN HICKS

Derrotar a un enemigo, como al politizado Islam, implica una batalla en varios frentes: policial, militar, diplomático, cultural y filosófico.

Toda pelea es provocada por desacuerdos locales de corto plazo. Pero aquellos conflictos generalizados de largo plazo, son siempre provocados por el choque de principios abstractos. Al igual que con los neonazis, los comunistas revolucionarios, los ecologistas y anarquistas violentos y otros, nuestro conflicto con ellos es de origen intelectual.

El terrorismo es, ante todo, un modo de pensar: es el compromiso con una causa que incluye la disposición a matar a otros en forma indiscriminada.

Ponte en la cabeza de un terrorista. Debes aprender a no ver a otros seres humanos como individuos: – Es mi grupo contra tu grupo. Debes no estar abierto a un debate racional y a una resolución pacífica: – me niego a la discusión y me comprometo con el terror y con la matanza. Debes aplastar cualquier preocupación por la justicia: – estoy dispuesto a matar indiscriminadamente. En la mayoría de los casos, debes decidir que tu propia vida en la Tierra es insignificante: – estoy dispuesto a morir por la causa.

El Islam politizado se ha extendido a muchas partes del mundo. Está bien financiado y bien organizado. Tiene varios portavoces articulados y simpatizantes. Y ha demostrado tener la voluntad y la capacidad para ejecutar ataques terroristas audaces.

¿Cómo se derrota a un enemigo con esta mentalidad?
En occidente, lo hemos hecho anteriormente. Tuvimos nuestros fanáticos religiosos, pero pudimos domesticarlos. Podemos aprender de nuestro éxito pasado y aplicar sus lecciones a la crisis actual.

Ola progresista y corrupta en América Latina


(Jueves, 25 Mayo 2017)

ROBERTO CACHANOSKY 

No terminó de estallar el escándalo de las coimas que habría autorizado Temer que estalló otro escándalo: Dilma y Lula habrían cobrado U$S 150 millones de coimas para obtener créditos blandos del banco estatal de fomento.

En Argentina, donde la justicia parece ser más lenta que en Brasil, tenemos los casos de López revoleando bolsos en los conventos con dólares provenientes de la obra pública, a Lázaro Báez procesado por corrupción en la obra pública, al igual que Cristina Fernández y hasta la impresentable Hebe de Bonafini. Además, en Salta, Milagro Sala también está procesada por defraudación al estado con fondos público y el listado sigue.

En los últimos 15 años parte de América Latina fue asolada por una ola populista llamada progresismo. Los excelentes precios internacionales de las commodities permitieron que gobiernos llamados progresistas llegaran al poder y se mantuvieran en el mismo gracias a los recursos extras que recibían por los precios de exportación. Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador cayeron en manos de estos gobiernos que, supuestamente, venían a defender a los pobres. Sin embargo sus políticas económicas naufragaron y, en algunos casos, han generado verdaderas crisis humanitarias como es el caso de Venezuela, donde la dictadura chavista es de un salvajismo que hacía rato no se veía en el mundo.

Ahora bien, el denominador común de todos estos casos de corrupción es que en nombre del progresismo los gobiernos intervinieron en la economía ya sea redistribuyendo ingresos, otorgando subsidios, privilegios de todo tipo, regulando, en fin estableciendo un sistema económico donde la firma de un funcionario público decretaba el éxito económico de una persona o sector o bien su muerte. El éxito de una empresa no depende de abastecer bien al consumidor en estos sistemas intervencionistas populistas denominados progresistas, sino que depende del favor del funcionario público. Es el burócrata, en cualquier nivel del estado en que se encuentra, el que con su sello y firma decide quiénes son los ganadores y quiénes son los perdedores del sistema económico.

¿Meritocracia en las elecciones judiciales?


(Martes, 16 Mayo 2017)

JOSÉ ANTONIO RIVERA 

Desde que en la Comisión de Justicia de la Asamblea Constituyente se planteó el sistema de elección por voto popular de los magistrados de los altos tribunales de justicia del Estado expresamos nuestra opinión contraria a la propuesta, convencidos que el sistema no era el más adecuado para garantizar la independencia judicial, especialmente de los magistrados, menos para que el sistema judicial del Estado cumpla a cabalidad su función de racionalizar el ejercicio del poder político y garantizar el Estado constitucional de Derecho y la convivencia pacífica protegiendo los derechos fundamentales. Los asambleístas que impulsaron este sistema, argumentaron que el sistema otorgaría legitimidad democrática directa a esas autoridades judiciales, evitaría el “cuoteo” político, garantizaría la independencia judicial y mejoraría la justicia; tal es así que, una vez ya promulgada la Constitución, las autoridades gubernamentales del ramo afirmaron que el sistema era de exportación, porque transformaría la justicia.

Es hora de la solidaridad democrática


(Martes, 16 Mayo 2017)

HUMBERTO BELLI

Es hora que las naciones democráticas y los demócratas del mundo decidan ser más firmes y solidarios en defensa de la libertad. Habría menos dictaduras y pueblos aplastados en el planeta, si los déspotas, o aspirantes a serlo, supiesen que sus acciones autoritarias cosecharían una activa repulsa internacional; pero no como las que suelen quedarse en papel, como tantas veces pasa con las solemnes declaraciones que organismos internacionales –OEA, ONU,etc. – suelen emitir rutinariamente a favor de los derechos humanos y las libertades públicas, sino repulsas que se tradujesenen medidas concretas y contundentes.

Escribo lo anterior motivado por el calvario del pueblo venezolano. Por ese espectáculo patético de ciudadanos desesperados, que luchan con sus manos contra un dictador empecinado en pisotear la voluntad popular con mil clases de argucias y el respaldo de fusiles. No es decente, ni mucho menos solidario, que las democracias del continente, o los distintos poderes morales del mundo, se limiten a proferir protestas retóricas o píos llamados al diálogo.

Casos como Venezuela reclaman la necesidad de superar los pragmatismos a ultranza que hace que muchos gobiernos y pueblos cierren los ojos ante los desmanes de los poderosos. La defensa de la libertad y los derechos inalienables de los seres humanos exige ser menos tolerantes ante los abusos y más fieles a principios o exigencias morales. Aunque esta actitud puede ser fácilmente criticada como “principista”, por quienes se profesan practicantes del “real politik”, la verdad es que, a largo plazo, es la más útil para asegurar un futuro más libre de tiranías y atropellos. Si no, veamos en la historia, los muchos casos en que apaciguar a los agresores no ha hecho más que afilarles los colmillos.

Venezuela: hacia allá vamos ..


(Martes, 16 Mayo 2017)

IVÁN ARIAS 

Alberto Barrera (Caracas, 1960) escribió Patria o muerte (2014), un libro que reúne historias con un lazo común: la destrucción de una sociedad. Luis Condori (La República, 2015) le hizo una entrevista en profundidad, en la que el autor venezolano habla sobre el Socialismo del Siglo XXI y señala que el mismo "es una ficción petrolera. Hugo Chávez, como gobernante, no hubiera podido existir en Guatemala o en Paraguay. Su retórica de izquierda setentosa, su política populista, sólo puede funcionar si el barril está a más de 100 dólares. La autoproclamada "revolución bolivariana”, el Socialismo del siglo XXI, ya fracasó. Sólo fue otro lujo de un Estado petrolero”.

Barrera es claro al señalar que "Chávez tiene una enorme responsabilidad en lo que ocurre ahora en Venezuela. Chávez apareció y resucitó dos tradiciones terribles de nuestra historia: el militarismo y el sueño petrolero. A eso habría que agregarle su propia personalidad, su mesianismo.

Actualmente, más de 45 días de continuas manifestaciones populares y el régimen chavista, encabezado por Maduro, ha optado por la represión y la descabellada idea de convocar a una Asamblea Constituyente como fórmula para, dicen, salir de la crisis. Esto no lo apoya el pueblo, pero, cual caballo cochero, Maduro y sus acólitos están empecinados en instalar una asamblea constituyente con representantes sociales, políticos y empresariales que ellos elegirán. La idea es cerrar el actual Parlamento de mayoría opositora y que, mientras duren las sesiones de la constituyente, no se puede convocar a elecciones ni se puede cambiar Gobierno. Como se verá, el objetivo es quedarse en el poder a como dé lugar por dos o cinco años que duren las sesiones de la Asamblea Constituyente.

Suecia no es socialista


(Miércoles, 10 Mayo 2017)

LEANDRO FLEISCHER 

Johan Norberg es un reconocido y galardonado escritor e historiador sueco, autor de numerosos libros, artículos, documentales y conferencias en defensa del libre mercado y las libertades individuales.

Democracias que mutan en dictaduras


(Miércoles, 10 Mayo 2017)

ROBERTO CACHANOSKY 

La dictadura chavista que hoy está cometiendo todo tipo de terrorismo de estado, encarcelando a opositores y asesinando a mansalva al pueblo venezolano surgió del voto popular. No es la primera vez que la democracia muta en dictadura. Hitler ganó las elecciones de noviembre de 1932 con el 33% de los votos. Sin embargo, por esas cosas de la historia, terminó siendo nombrado canciller estableciendo una de las dictaduras más sangrientas de la historia y sumergiendo a Europa en la Segunda Guerra Mundial.

Hay dos formas de llegar a una dictadura: 1) mediante las armas y 2) mediante el voto. En el caso 1) tenemos a Fidel Castro que bajo el argumento de luchar contra la dictadura de Batista, fue apoyado por el pueblo cubano y luego, una vez en el poder, estableció una dictadura mucho más feroz que la del sargento Fulgencio Batista. Castro se cuidó muy bien de no comunicar sus aspiraciones de establecer una dictadura comunista en Cuba y solo lo expresó abiertamente cuando tenía el control absoluto del poder armado.

Chávez primero intento llegar al poder por medio de un golpe de estado en febrero de 1992 y luego gana las elecciones presidenciales de 1998 pero escondiendo sus verdaderas intenciones de establecer una dictadura.

En nuestro país el kirchnerismo usó el voto para llegar al poder y luego, con recursos que le permitieron aplicar populismo en abundancia, quisieron “ir por todo” que no era otra cosa que establecer una dictadura simulando un sistema democrático.

Es claro que la democracia puede mutar en dictadura si los valores que imperan en una sociedad no son los de la libertad y el límite al poder del estado no es sólido. En una república democrática no solo es relevante la forma en que se eligen los gobernantes, el voto, sino que más importante aún es establecer límites al poder del estado. Es que en una democracia republicana el ciudadano se desarma y le entrega el monopolio de la fuerza al estado para que este defienda el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Si luego de asumido el poder mediante el voto, la persona elegida usa el monopolio de la fuerza contra los ciudadanos, la democracia republicana muta en dictadura y resulta muy difícil quitársela de encima sin derramar sangre.

¿Hay límite para el Estado de Bienestar?


(Miércoles, 10 Mayo 2017)

DIEGO BARCELÓ

Todos estamos de acuerdo en que el Estado debe actuar en un grupo de áreas, que podríamos llamar sus competencias “clásicas”: administración de justicia, seguridad interior, control de fronteras, defensa exterior, relaciones exteriores y planificación de obras de infraestructura. La mayoría estamos de acuerdo en que también debe garantizar el acceso a ciertos servicios de educación y salud. En la actualidad, el Estado hace muchísimo más.

El avance del sector público comienza, fundamentalmente, como respuesta a la crisis de los años 30. Por una parte, con la intención de alcanzar el pleno empleo y moderar la amplitud de los ciclos económicos, se pusieron en marcha políticas monetarias y fiscales activas. Eso derivó en una mayor intervención estatal (nacionalizaciones, creación de empresas públicas, etc.), además de una creciente regulación de la actividad económica (fijación de precios y salarios, cuotas, permisos, cupos, etc.). Al mismo tiempo, se fue construyendo el “Estado del Bienestar”, con la creación de sistemas de previsión que aseguraran a los ciudadanos frente a distintas contingencias (jubilación, desempleo, enfermedad, invalidez, etc.).

Y sigue creciendo hasta un punto que la realidad muestra que es imposible de financiar. Eso de los “nuevos derechos” es un gran engaño. Sin embargo, los socialistas de todos los partidos no solo quieren restablecer las prestaciones que la realidad obliga a suprimir, sino que proponen avanzar aún más allá, con una renta básica universal.

¿Hasta dónde puede crecer el Estado del Bienestar? ¿Cuál es su límite? La verdad es que para los socialistas de todos los partidos tal límite no existe. Sólo dos ejemplos recientes. En Alemania, el Partido Verde ha propuesto la provisión de “asistencia sexual” con cargo a la Seguridad Social. En Italia, se aprobó un bono de 500 euros para todos los que cumplan 18 años para gastar en “cultura”.

Cambiar la receta populista


(Jueves, 04 Mayo 2017)

OVIDIO ROCA 

Cuando los gobiernos populistas terminan de desarmar el país, enfrentar entre sí a sus habitantes y sobre todo dilapidar los recursos; eventualmente se ven obligados a salir o son expulsados del poder. Luego es a otros a quien les queda la dura e ingrata tarea de reconstruir el país, la sociedad, la economía y esto implica trabajo y sacrificios que el pueblo cebado de populismo y demagogia no está dispuesto a aceptar.

El continente invisible


(Miércoles, 03 Mayo 2017)

CARLOS ALBERTO MONTANER

América Latina es, para bien y para mal, el continente invisible. Para bien, paradójicamente, se demuestra en el triste caso venezolano. Cuando Nicolás Maduro amenaza a Estados Unidos o a España y dice algunas soeces barbaridades, nadie le hace caso. Eso es de agradecer. No lo escuchan. No cuenta. No lo perciben. Es un dictador de celofán y eso le molesta.

Para mal, porque no hay enemigo pequeño, y mucho menos un grandullón colombiano, o de origen dudoso, que mide dos metros y pesa 130 kilos. Incluso, como suelen decir los panameños, siempre dados a las metáforas náuticas, porque no hay actitud más rentable que “navegar con bandera de pendejo”.

Nadie discute que Maduro se pasea por el mundo explotando su identidad de bobo a la vela, y que es un tipo folclórico que habla con los pajaritos (y con las pajaritas, agregaría el personaje), pero hace mucho más que practicar el lenguaje de las aves y retorcer la gramática: auspicia el narcotráfico, otorga pasaportes ilegales, está asociado a Irán, a las FARC y a las bandas de terroristas islamistas, mientras alienta en su país la mayor ola de corrupción que recuerda la historia.

Todo esto, subraya el político y politólogo boliviano Carlos Sánchez Berzaín, desata el éxodo desordenado de la gente más desprotegida. Si guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y mexicanos huyen hacia Estados Unidos, es porque gentes como Nicolás Maduro crean las condiciones ideales para que millones (y “millonas” Maduro dixit ) de personas piensen, como sentenciaba Simón Bolívar, que todo lo que puede hacer un latinoamericano ilustrado es emigrar.

Por eso es un disparate que Estados Unidos se dedique a combatir los síntomas del mal –narcotráfico, terrorismo islamista o el habitual de toda la vida, la corrupción generalizada o la inmigración ilegal–, y que ignore las causas de estos flagelos. Es como pelear con la cadena y olvidarse del mono. Es un atroz error pasar por alto a Nicolás Maduro, Raúl Castro, Evo Morales, Daniel Ortega y al resto de los sospechosos habituales.

Venezuela hacia la libertad


(Miércoles, 03 Mayo 2017)

MARÍA CORINA MACHADO 

Las masivas protestas populares que tienen lugar en Venezuela buscan un objetivo inequívoco: poner fin a una dictadura que durante demasiado tiempo ha logrado, a la vez, oprimir a los venezolanos y engañar al mundo acerca de su verdadera naturaleza. El inmenso rechazo de la gente está logrando que el régimen se tambalee y que la opinión internacional entienda con claridad qué es lo que está en juego. Se trata, sin ambigüedad alguna, de una lucha entre libertad y despotismo.

Los principales jerarcas del régimen ya ni siquiera procuran ocultar sus verdaderas intenciones, que se resumen en el propósito de perdurar en el poder sin límite de tiempo y al costo que sea. De allí que en semanas recientes hayan afirmado, por ejemplo, que se avecina una masacre, que para nada les importan las críticas internacionales, y que la llamada revolución bolivariana solo hará elecciones cuando su capricho indique y estén seguros de ganarlas. Al mismo tiempo, el propio Nicolás Maduro ha ratificado su decisión de fortalecer una milicia armada compuesta de civiles, financiada por el régimen y entrenada para reprimir al pueblo a sangre y fuego.

A medida que aumenta el número de muertos, heridos, detenidos y presos políticos a raíz de la represión gubernamental, que crecen las manifestaciones de repudio a Maduro y a su desastroso gobierno y que se incrementa la presión internacional para que cese la violencia oficial, aumenta igualmente el peligro de que se pierda de vista lo esencial. La meta no es hacer elecciones en el marco del régimen criminal de Maduro. La meta es poner fin al régimen y abrir el espacio para una transición ordenada, que organice elecciones en un contexto institucional distinto, que asegure la transparencia de las mismas. El primer paso es deponer al régimen. De lo contrario jamás habrá democracia en Venezuela, sino una farsa con el mismo nombre.

Elecciones judiciales y calidad institucional


(Miércoles, 03 Mayo 2017)

CIRO AÑEZ 

Recientemente fui entrevistado en Televisión Universitaria (Canal 11), donde conversamos sobre las elecciones judiciales. En dicha oportunidad, rememorando un artículo que escribí en el año 2011 titulado: “Moraleja eleccionaria” hice recuerdo que en la primera elección judicial realizada en Bolivia resultó como único y claro ganador el voto nulo.

Imparable contrabando


(Miércoles, 03 Mayo 2017)

EDUARDO BOWLES 

Por lo menos en algo coincidieron los empresarios y trabajadores en estos días de celebración del Día del Trabajo, con el Gobierno de testigo y pese a su triste papel cizañero que ejerce para conseguir el divorcio entre dos sectores que deberían trabajar de la mano.

Tanto los industriales como los trabajadores fabriles han llegado a la conclusión de que el contrabando, el ingreso de ropa usada y de productos chinos, considerados “basura” por su mala calidad y bajos precios, están matando a la manufactura nacional.

¿Caerá Nicolás Maduro?


(Martes, 25 Abril 2017)

CARLOS ALBERTO MONTANER

Maduro y el chavismo caerán, pero no por su propio peso, sino por el esfuerzo de sus adversarios. El síntoma inequívoco está en esos millares de jóvenes venezolanos dispuestos a enfrentar a las fuerzas represivas. Los venezolanos menores de 25 años no conocen otro régimen que el confuso guirigay chavista. Si persisten, acabarán por triunfar, como sucedió en Ucrania.

Los estados totalitarios tienen un tiempo crítico de gestación. Las revoluciones no se pueden hacer en cámara lenta y el manicomio venezolano fue inaugurado en 1999, hace 18 años. Las ingenuas ilusiones de aquel instante fueron progresivamente aplastadas bajo el peso de una nefasta experiencia gerencial que ha destruido al país trenzada con la corrupción, el narcotráfico y la idiotez.

El tiempo es un factor crítico. Cuando las revoluciones comienzan cuentan con muchos adeptos y con la curiosa expectativa del conjunto de la población, pero los caudillos totalitarios saben que deben actuar rápidamente porque la luna de miel será corta. Lenin tomó el poder en octubre de 1917 y antes de los dos años ya había echado el cerrojo. A Fidel Castro sólo le tomó 18 meses apoderarse de todos los medios de comunicación, de la enseñanza privada y de las grandes y medianas empresas.

Probablemente Hugo Chávez tuvo que someterse a otro calendario por la forma en que tomó el poder y porque hizo redactar una Constitución garantista con bastantes elementos de la democracia liberal. Enterró un texto “moribundo”, pero parió otro que hablaba de separación de poderes y de libertades, y que dejaba la puerta abierta a la insurrección en caso de que la estructura republicana estuviera en peligro.

El fenómeno de la corrupción


(Martes, 25 Abril 2017)

ARMANDO MÉNDEZ

Para Milton Friedman, Premio Nobel de Economía 1976, el fenómeno de la corrupción es inherente a la administración de los recursos públicos porque no cumple con el postulado de la racionalidad económica, que está presente en los intercambios libres de los agentes económicos. El tema de la corrupción es un hecho muy comentado últimamente por los diferentes medios de comunicación social y debido al escandaloso caso de la gran empresa brasileña Odebrecht, que habría corrompido a varias autoridades gubernamentales de la región para favorecerse con la adjudicación de grandes obras públicas. 

Hay que recordar que una de las principales críticas que se hace a las exitosas economías asiáticas es lo que en inglés se denomina, crony capitalism, o sea el capitalismo de camarilla y de amigos, incentivado por la intensa intervención estatal en la economía de esos países.
Milton Friedman parte del hecho de que los agentes económicos poseen ingresos propios o ajenos que los gastan en su propio beneficio o en beneficio ajeno. Las combinaciones posibles son cuatro: i) gastar su propio ingreso en propio beneficio, ii) gastarlo en un tercero; iii) gastar un ingreso ajeno en beneficio propio y iv) gastar un ingreso ajeno en ajenos.

En la primera combinación, que señala que el ingreso propio se gasta en beneficio de su poseedor, está el principio de que sólo a partir del esfuerzo uniforme, constante e ininterrumpido de cada hombre por mejorar su condición de vida se derivan tanto la abundancia privada como pública. Esta es la que predomina en las relaciones de mercado, en las cuales participamos todos y, por tanto, es la relación dominante de las cuatro señaladas. Es la única que tiene la particularidad de cumplir el postulado de la racionalidad económica, es decir, de cumplir con los postulados de la maximización de la utilidad y de la minimización del costo, que están presentes en todo intercambio libre y voluntario.

El segundo caso, se puede ejemplificar con el regalo que alguien hace a otra persona, situación en la que se verifica sólo uno de los dos postulados, cual es el de mínimo de costo pero no el de máxima utilidad. Para que cumpliese con este requisito el agasajado debiera elegir el regalo, en cuyo caso es como si se le regalase el dinero mismo. En ese caso, esta combinación se convierte en la primera.

Francia, a la segunda vuelta. Susto o muerte


(Martes, 25 Abril 2017)

DANIEL LACALLE 

Las elecciones presidenciales francesas han mostrado varias evidencias. La segunda vuelta vuelve a enfrentar a un candidato moderado, Macron, con uno ultraderechista, LePen. Esto ya ocurrió hace años entre Chirac y LePen padre… La gran diferencia es que, entonces, entre la ultraizquierda y la ultraderecha no acaparaban más del 40% de votos (a cierre de este artículo).

La más que previsible euforia de los analistas ante una segunda vuelta que concentre el voto moderado en Macron no puede hacernos olvidar que la sociedad francesa ha reaccionado al estatismo feroz e intervencionista de Hollande aumentando el apoyo a más radicalismo ultra-intervencionista.

El desastre del partido socialista -prometiendo unicornios, haciendo plan de estímulo tras plan de estímulo y subida de impuestos tras subida de impuestos- ha sido espectacular. No solo no ha parado el populismo ultraizquierdista y ultraderechista, sino que lo ha blanqueado y alimentado, al repetirle hasta la saciedad a los ciudadanos que las soluciones mágicas de gasto eterno y desequilibrios constantes eran viables. Y entre el populismo diluido de Hamon y el de los Reyes Magos totalitarios de Melenchon o LePen, pues casi mejor el original.

La caída de un centro-derecha que lleva muchos años renunciando a sus principios de libre mercado y defensa de la baja fiscalidad para entregarse a copiar al partido socialista, ha hecho que Fillon, además de los escándalos, no resultara creíble en sus propuestas de reforma, entre otras cosas porque ha estado en grandes puestos de responsabilidad y esas reformas se retrasaron para perpetuar el intervencionismo que ahora criticaba.

Ambos, Hamon y Fillon, han solicitado el voto para Macron en la segunda vuelta, lo cual lleva a una alta probabilidad de una segunda vuelta de victoria moderada.

La incapacidad de los partidos tradicionales de responder a las preocupaciones reales, incluidas la amenaza terrorista y la inmigración, y su error histórico de retrasar las reformas eternamente, ha pasado factura.

Aborto: un debate extraviado


(Martes, 25 Abril 2017)

EDUARDO BOWLES 

El desafortunado comentario de un comunicador relacionado a ciertas opiniones sobre el aborto, seguramente avivará este debate que transita por el sendero de la intolerancia y los intentos oficialistas de aprobar la despenalización a como dé lugar, sin tomar en cuenta los puntos de vista de los sectores involucrados. Lamentablemente, el aporte del radialista en cuestión le hace un flaco favor a la discusión y el incidente será aprovechado por el oficialismo para imponer sus criterios y llevar las cosas como le indican sus caprichos políticos.

Con lo poco que se ha podido recoger de los que entienden del tema se podría concluir que de aprobarse una ley que despenalice la interrupción del embarazo, no habrá ni más ni menos abortos en el país y lo peor del caso es que tampoco se producirán menos muertes que en la actualidad, como ha ocurrido en los países que han dado el paso hacia la despenalización.

El nuevo Mister Trump


(Miércoles, 19 Abril 2017)

ÁLVARO VARGAS LLOSA 

En cuestión de una semana, el Presidente Trump ha dado un giro copernicano en parte de su política exterior y política interior.

En siete asuntos, se lo diría irreconocible:

1) El ataque, con 59 misiles Tomahawk lanzados desde el Mediterráneo, contra la base aérea de Shayrat, en Siria, en castigo por el uso de gas sarín por parte de Bashar al Asad contra la población de Khan Sheikhoun. Trump había fustigado insistentemente a los gobiernos anteriores por intervenir militarmente en el Medio Oriente y propugnado un aislacionismo que el eslogan “Estados Unidos, primero” resumía.

2) La imputación de Trump contra Putin por su respaldo a Asad y la insinuación de la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, de que Moscú tenía información anticipada sobre este uso ilegal de armas químicas contra los propios sirios. Si algo había ofrecido Trump era una alianza con Moscú para hacer frente al terrorismo y dejar atrás la rusofobia tradicional de la política exterior.

3) La decisión norteamericana de no declarar a China “país manipulador de su moneda”, acompañada de un trato amical a Xi Jinping, el Presidente chino, durante su visita a Estados Unidos. Trump hizo de la denuncia de la manipulación monetaria china como instrumento comercial ventajista, un eje de su visión proteccionista.

4) El envío de buques de guerra estadounidenses, un portaaviones incluido, a la península coreana, en desafío al demencial Kim Jong-Un, que no para de hacer alarde de sus ambiciones nucleares. El presidente estadounidense había declarado hasta la saciedad que su prioridad no sería buscar pleitos internacionales ni resolver los problemas del mundo.

5) El respaldo a la OTAN y el recibimiento cálido al secretario general de esa Alianza en la Casa Blanca. Trump había declarado “obsoleta” a la OTAN en más de una ocasión, acusándola de colocar sobre los hombros de Estados Unidos el peso de la defensa de una Europa que no gasta lo suficiente en su propia protección.

El socialismo es el opio de los intelectualoides


(Martes, 18 Abril 2017)

JOSÉ AZEL

Karl Marx caracterizó la religión como “el opio de los pueblos”. Pero una mejor descripción del efecto alucinógeno es el rechazo de los intelectualoides a reconocer los crímenes y fracasos del socialismo.

Los hechos son incuestionables. El Libro Negro del Comunismo ofrece un estimado conservador de cien millones de personas inocentes asesinadas por los socialistas marxistas en el siglo XX. Los autores investigaron la China del “Gran Timonel”, Corea de Kim Il Sung, Vietnam bajo “Tío Ho”, Cuba con Castro, Etiopía con Mengistu, Angola bajo Neto y Afganistán con Najibullah. También documentan crímenes contra la cultura nacional y universal, desde la destrucción por Stalin de cientos de iglesias en Moscú o Ceasescu demoliendo el corazón histórico de Bucarest, hasta la devastación en gran escala de la cultura china por los Guardias Rojos de Mao.

Todo para implementar teorías económicas de planificación centralizada que han demostrado ser muy inferiores a las capacidades de generación de riquezas de las economías de libre mercado y que llevan, según el título del libro de F. A. Hayek, al inevitable Camino de Servidumbre.

Además, a pesar de los horrorosos crímenes de la historia comunista, los intelectualoides continúan defendiendo en círculos sociales y académicos el socialismo marxista como la forma más moral de gobierno, y condenan al capitalismo como nefasto. Y no es que las atrocidades de la práctica comunista fueran la excepción de la regla o el resultado de alguna implementación errónea de la teoría socialista. Las monstruosidades son fundamentales en la moral marxista.

Como señala Andrew Bernstein en su artículo El Holocausto Socialista y los que lo Niegan, la teoría marxista es una de lucha de clases, donde los grupos económicos son considerados unidades de valoración moral. “No tenemos compasión”, dijo Marx. “Cuando nuestro momento llegue, no nos excusaremos por el terror”.

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