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Análisis



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Bienvenido al neoliberalismo


(Miércoles, 21 Septiembre 2016)

EDUARDO BOWLES 

El presidente argentino está dedicado a organizar cumbres, reuniones y seminarios para promover las inversiones en su país. La crisis azota con fuerza y los capitales no se atreven a pisar suelo rioplatense porque todavía están con el trauma que les dejó la ola populista de 12 años de la pareja Kirchner-Fernández. El venezolano Nicolás Maduro no podría hacer lo mismo porque sería incurrir en humor negro y aquel señor ni siquiera sirve para hacer chistes. Al nuevo gobierno brasileño le falta mucho para convencer y en Bolivia los datos hablan por sí mismos: una caída del 73 por ciento en la inversión extranjera directa durante el primer trimestre del 2016. Y la tendencia es a empeorar, pese a los grandes esfuerzos de propaganda que han hecho las autoridades en los últimos años.

A finales de los años '80 la región vivió una fuerte crisis y al iniciar la nueva década los organismos financieros internacionales idearon un conjunto de diez fórmulas para ayudar a los países subdesarrollados a salir del atolladero. Ese paquete fue denominado “Consenso de Washington” y la izquierda se apresuró a tildarlo como “neoliberalismo” y satanizarlo como un avance del imperio capitalista para extender y profundizar sus dominios.

Las recetas eran tan racionales como: disciplina fiscal, reducción de los subsidios y aumento de inversión, ampliación de la base tributaria, tipos de cambio competitivos, promoción de las inversiones extranjeras, mejor supervisión de las entidades financieras, seguridad jurídica sobre los derechos de propiedad y disminución de las trabas para invertir y emprender nuevos negocios.

Porvenir: el odio como instrumento


(Martes, 20 Septiembre 2016)

IVÁN ARIAS

¿Qué es lo que movió al régimen planificar, desarrollar y provocar los luctuosos hechos de Porvenir en septiembre del 2008? A lo largo de estos años se han probado decenas de explicaciones para condenar o justificar la confrontación fratricida entre hermanos bolivianos. A un octenio de los sucesos ensayaré algunos elementos que intenten explicar esta tragedia.

El precio de la paz


(Martes, 20 Septiembre 2016)

MARIO VARGAS LLOSA 

Los buenos artículos me gustan casi tanto como los buenos libros.

Caballos de Troya


(Martes, 20 Septiembre 2016)

EDUARDO BOWLES

Cuando el presidente de la empresa petrolera rusa Gazprom, Alexéi Miller, le regaló el pasado jueves un camión al presidente Morales, muchos recordaron a otro mandatario boliviano que alguna vez recibió de obsequio un caballo blanco, que según las leyendas, ablandó el corazón del jefe de estado, que en retribución, cedió una impresionante cantidad de territorio a Brasil.

La presencia de Miller en Bolivia obedece a la suscripción de acuerdos de cooperación energética, algo que no significa mucho, pues últimamente no se ha conocido ni siquiera la letra grande de los contratos que maneja el Estado, menos la letra chica. Si de algo sirve el dato, el ejecutivo ruso estuvo presente en el inicio de las operaciones del campo Incahuasi, el único campo desarrollado en el país en los últimos diez años. Ese yacimiento es uno de los grandes, Gazprom es uno de los contratistas y ningún CEO de ese calibre se vendría tan lejos por poca cosa.

Represas en el Bala y Chepete ¿ganancia o pérdida ambiental?


(Miércoles, 14 Septiembre 2016)

DANIEL ROBINSON

En los últimos meses

Las FARC y su peligrosa magia verbal para maquillar el terrorismo


(Miércoles, 14 Septiembre 2016)

PLINIO APULEYO

No lo digo yo, lo dice el escritor británico George Orwell: “El lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen verdaderas”. Sí, es algo que nos concierne, algo que está relacionado con el copioso acuerdo de paz que está a punto de firmarse. Si uno lo examina con cuidado encuentra otra profética afirmación de Orwell: “Los peores crímenes pueden ser defendidos simplemente cambiando las palabras con las cuales se les describe para hacerlos digeribles e incluso atractivos”.

De esta magia verbal se sirven las FARC para maquillar sus acciones terroristas convirtiéndolas en acciones propias de la guerra. Así, por ejemplo, los secuestros son llamados retenciones; la extorsión es un impuesto de guerra; el narcotráfico, un anexo económico de la rebelión; los atentados, operaciones de castigo; las minas antipersona, armas defensivas para proteger sus campamentos, y hasta el atroz atentado al club El Nogal es registrado por los supremos comandantes de las FARC como una acción de fuerza que permitió golpear a la clase dirigente.

Desde luego, para las FARC y para una izquierda continental que permanece fiel al catecismo marxista, revolución es la palabra que exime de culpas y todo lo justifica. En defensa de este sagrado mito, Castro hizo fusilar a centenares de cubanos opuestos a su régimen, calificándolos de contrarrevolucionarios. Con el mote de revolución bolivariana, el chavismo ha hundido a Venezuela en el peor desastre de su historia. Usando el mismo engaño verbal, sus aliados en el continente satanizan la economía de mercado ofreciendo, con las prebendas del populismo, un ilusorio socialismo del siglo XXI. De su lado, las FARC no se apartan de este objetivo solo que ahora han logrado ponerlo a su alcance, más que con las armas, con lo conseguido por ellas en La Habana.

La social democracia en crisis


(Martes, 13 Septiembre 2016)

ESPERANZA AGUIRRE

El debate de investidura del candidato propuesto por el Rey al Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy, terminó con el rechazo de la candidatura por parte de la mayoría de la Cámara. Ese rechazo prorroga la situación de interinidad política en la que vive España desde la disolución de las Cortes en octubre del año pasado.

Mucho se ha escrito sobre la incapacidad de los políticos para llegar a coaliciones, acuerdos o pactos con los que traducir en un programa de gobierno los deseos que, en seis meses, los españoles han expresado por dos veces en las urnas.

Pero mucho menos ha sido analizada la falta de contenido ideológico de esos líderes, tanto en sus discursos parlamentarios durante las sesiones de investidura como en sus declaraciones a la prensa desde el 20-D o, por supuesto, en las dos campañas electorales.

En las intervenciones de estos últimos meses, los líderes han hablado mucho de aritmética (hemos llegado a aprendernos de memoria el número de escaños de cada uno y hasta el número de votos que obtuvieron en las elecciones), han expresado sin ambages sus fobias y sus vetos (fobias y vetos casi siempre personales) y han culpado a los otros de no ceder lo suficiente para que hubiera un Gobierno.

Después de Dilma


(Miércoles, 07 Septiembre 2016)

ÁLVARO VARGAS LLOSA 

Comparto con los lectores algunas reflexiones sobre la destitución de Dilma Rousseff acaecida el miércoles de la pasada semana.

¿Fue un golpe de Estado?

Independientemente de las simpatías o antipatías personales hacia la destituida Presidenta, no se sostiene la tesis que Dilma y sus partidarios han hecho llamear ante los ojos de medio mundo. El procedimiento que se ha seguido es el constitucional, ni más ni menos que el que, con la instigación del propio PT y del entonces aspirante a presidente Lula de Silva, se llevó a cabo hace un cuarto de siglo contra Collor de Mello.

Que haya sido un procedimiento constitucional, santificado por el máximo tribunal de justicia (cuyo titular, además, como señala el ordenamiento jurídico, presidió la votación definitiva del impeachment en el Senado esta semana), no significa que no haya un lado oscuro en lo ocurrido. Hubo dos comportamientos políticos éticamente debatibles: la traición del Partido del Movimiento Democrático, que tras ser un puntal de la gestión del PT hizo posible la caída de Dilma, y el hecho de que se haya apelado a una acusación relacionada con el manejo fiscal para acabar con la Presidencia de Dilma por no habérsele podido encontrar una responsabilidad personal en la corrupción organizada por el PT y otros partidos.

Pero Dilma y el “lulapetismo” llevaron al país a una situación límite en la que sus aliados y sus adversarios se vieron impelidos a actuar de forma extrema. Lo razonable, una vez que se supo que el oficialismo había sido el centro neurálgico de una vasta corrupción en un contexto de descalabro económico, hubiera sido buscar una salida. Esa salida pasaba por la renuncia de la presidenta o unas elecciones anticipadas. La presidenta se negó a contemplar estas opciones y prefirió huir hacia adelante, instigada por Lula da Silva. El resultado fue un país que ardía de indignación y exigía soluciones drásticas.

¿Quién gobierna y con qué legitimidad?

La riqueza que se nos fue


(Miércoles, 07 Septiembre 2016)

EDUARDO BOWLES

La dura crisis económica y la consiguiente remezón política que viven algunos países latinoamericanos (y que no tardará de mostrar su cara en nuestro país) nos enseña una vez más que el mejor legado que se debe dejar a las nuevas generaciones es la educación. Ni siquiera es la salud, pues un individuo con suficiente información es capaz de tomar mejores decisiones relacionadas con la prevención de enfermedades que se pueden evitar con facilidad, pero que causan estragos en países sumidos en la ignorancia.

Luces y sombras de la destitución de Dilma Rousseff


(Martes, 06 Septiembre 2016)

HANA FISCHER 

Esta columna podría haber sido titulada “Crónica de una destitución anunciada”, dado el gran paralelismo que hay entre la obra de Gabriel García Márquez llamada “Crónica de una muerte anunciada” y lo que ha estado sucediendo en Brasil: la misma tensión dramática, lo absurdo de la situación y la gravedad de lo ocurrido. Todo ello constituye una prueba de que “lo real maravilloso”, que dio lugar a tantas narraciones literarias fascinantes, es la condena de América Latina.

En efecto, finalmente se produjo lo que ya se intuía desde el 12 de mayo pasado, cuando Dilma Rousseff fue suspendida de la presidencia de Brasil. El Senado votó por amplia mayoría –61 contra 20- su destitución.

Los cargos que se le imputan a la exmandataria, es haber realizado maniobras fiscales y presupuestarias que le permitieron en 2014 ser reelegida, y otorgarle nuevamente la victoria al Partido de los Trabajadores. Dado que triunfó por un margen muy estrecho –de apenas 3 millones de votos entre 146 millones de ciudadanos que tenían derecho a votar- el tema de fondo no es para nada menor: se trata de si obtuvo el poder en forma limpia o si por el contrario, mediante algún tipo de fraude.

Tan serio se considera este asunto en Brasil, que está específicamente sancionado por la Constitución bajo el rótulo de “Crimen de responsabilidad” y puede dar lugar a un impeachment. Eso fue lo que ocurrió en el caso de Rousseff

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¿Una población altamente educada?


(Martes, 06 Septiembre 2016)

MIGUEL SALES  

Desde 1959 el Gobierno de Cuba ha dedicado cuantiosos recursos al sistema nacional de enseñanza. La campaña de alfabetización de 1961, la confiscación de las escuelas privadas, la intervención de las universidades y la creación de nuevas instituciones especializadas eran, según la propaganda oficial, medidas encaminadas a transformar a la Isla en una “potencia mundial en educación”. Al mismo tiempo, se trataba de crear un sistema de adoctrinamiento que permitiera moldear el pensamiento desde la más tierna infancia en la ideología marxista-leninista-fidelista.

En el mundo entero los sochantres del castrismo repiten desde entonces que uno de los “logros” de la revolución cubana es el espectacular desarrollo de la educación. Estas proclamas triunfalistas se basan más en las consignas y estadísticas manipuladas que difunde el Gobierno de La Habana que en datos objetivos y verificables aportados por entidades internacionales.

Sin entrar a considerar el daño antropológico que han causado a varias generaciones de cubanos el adoctrinamiento machacón recibido durante años en las aulas y la necesidad de fingir una adhesión entusiasta a los valores “revolucionarios” para proseguir los estudios, es posible evaluar los resultados del sistema educativo castrista en términos objetivos y mensurables.

Lo primero que salta a la vista es la escasa calidad de la enseñanza universitaria. Cualquiera que sea la clasificación internacional consultada (Shanghai, Oxford o CSIC), la mejor institución cubana, la Universidad de La Habana, no figura ni siquiera entre las 1.000 primeras del mundo. Por ejemplo, en la clasificación más reciente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), la universidad habanera ocupa el puesto 20 en el Caribe, por detrás de instituciones de México, Jamaica y Puerto Rico, y el puesto 1.741 en la clasificación mundial. Es decir, que en el planeta hay 1.740 universidades, algunas de países muy pobres de Asia y África, que superan en calidad al mejor centro cubano de tercer ciclo.

La toma de Caracas


(Martes, 06 Septiembre 2016)

IAN VÁSQUEZ 

Fue muy difícil no conmoverse al ver las imágenes de la marcha multitudinaria que llenó las calles de Caracas el jueves. Quizá un millón o más de ciudadanos de todo el país acudió a la Toma de Caracas a protestar por un régimen que ha dejado Venezuela sumida en una crisis humanitaria, social, económica y política. En un momento emblemático del rechazo a la revolución bolivariana, el público entero cantó al unísono el himno nacional, allí en la Avenida Francisco de Miranda, calle nombrada en honor al precursor liberal de la independencia venezolana, a quien muchos historiadores consideran que Simón Bolívar traicionó.

Un 80% de los venezolanos quiere que el presidente Nicolás Maduro deje el poder, según la firma encuestadora Datanálisis. Es fácil entender por qué. El Estado que encabeza Maduro está encaminado a ser un Estado fallido, pues no cumple sus funciones más básicas, como la seguridad, y sus políticas han generado pobreza, hiperinflación y escasez generalizada de bienes, medicamentos y comida, entre otros males. Todo eso acompañado de la violación sistemática de los derechos civiles y políticos de los venezolanos.

El propósito explícito de la marcha era presionar al régimen a autorizar un referendo revocatorio este año, cosa que sin duda lograría reemplazar a Maduro con un presidente democráticamente elegido. ¿Tuvo éxito la protesta? Fracasó decididamente en su propósito anunciado. Nunca fue creíble que el régimen aceptara tal presión. Pero el balance fue positivo. Por si quedaba alguna duda, la manifestación no solo demostró la falta de legitimidad del gobierno chavista, también resaltó su naturaleza dictatorial y probablemente puso fin a la ilusión de que se puede negociar con él, idea que algunos venezolanos opositores y muchos observadores internacionales hasta ahora habían compartido. Además, la marcha ha cambiado la dinámica política, incluso dentro de la misma oposición.

Venezuela: la marcha y la salida


(Martes, 30 Agosto 2016)

ÁLVARO VARGAS LLOSA

La oposición venezolana ha convocado una marcha masiva para el 1 de septiembre, a fin de forzar al gobierno de Nicolás Maduro a desbloquear el proceso que debería conducir al referéndum revocatorio este año.

Esta marcha, convocada dentro de la legalidad y en espíritu pacífico con la intención de que se cumpla la Constitución del propio chavismo, que consagra la consulta como mecanismo para revocar al presidente, es un salto cualitativo para los que resisten contra la dictadura. Recordemos que hace dos años y medio tres líderes prominentes -Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma- proclamaron una iniciativa a la que llamaron “La salida”, basada en la resistencia civil. Enfrentaron el escepticismo de muchos miembros de la Mesa de la Unidad Democrática, que los veían como ambiciosos adversarios con pretensiones de apoderarse del movimiento y mediocres estrategas que querían llevar la lucha a un territorio en el que el gobierno se movía como pez en el agua. El propio Henrique Capriles, a quien Maduro había vencido en unas elecciones presidenciales plagadas de indicios de fraude, se distanció de ellos.

A pesar de esta división y de la respuesta feroz del régimen, los venezolanos se lanzaron a las calles. En esa respuesta ciudadana se destacaron especialmente los jóvenes estudiantes. La chispa se encendió primero en Táchira, en la localidad de San Cristóbal, y luego prendió en todo el país, donde, haciéndose eco de grandes gestas cívicas contra gobiernos dictatoriales, un sinnúmero de venezolanos desesperados hicieron saber al gobierno y al mundo que estaban hartos de tanto sufrimiento y humillación.

Nueva era brasilera


(Martes, 30 Agosto 2016)

IAN VÁSQUEZ

La era del Partido de los Trabajadores, que ha gobernado Brasil desde el 2003, está por llegar a su fin. El juicio político a la presidenta Dilma Rousseff que el Senado brasileño empezó estos días muy probablemente terminará en su destitución la próxima semana.

Rousseff y sus defensores denuncian un golpe de Estado. Pero es probable que este juicio político más bien termine fortaleciendo a las instituciones y conduzca a una mejora de las políticas que han llevado al país a su peor recesión desde los años treinta y que hace poco eran consideradas un modelo a seguir por combinar estabilidad económica y políticas sociales ilustradas.

Descartemos de una vez la idea de que la destitución de Rousseff sería un golpe. Estemos o no de acuerdo con el juicio, se está llevando a cabo de acuerdo a ley y al Estado de derecho, y suponer lo contrario debilita la legitimidad del Congreso y la democracia brasileña. La Constitución delinea claramente cómo y por qué se debe realizar un juicio político, y la Corte Suprema ha avalado su legitimidad. Dado que ocho de los once miembros de la corte fueron nombrados por Rousseff y su antecesor, Lula da Silva, el relato de un golpe es poco creíble.

La última vez que un juicio político destituyó a un presidente brasileño fue en 1992 y, tal como observan los analistas Diogo Costa y Magno Karl, fue recibido como una “victoria para la democracia” y terminó mejorando las políticas del país. (Y no es que el Partido de los Trabajadores-PT no crea en los juicios políticos. El PT intentó realizarlos contra los tres presidentes elegidos democráticamente que precedieron a Lula).

¿Por qué pelean los mineros?


(Martes, 30 Agosto 2016)

EDUARDO BOWLES

La ferocidad de los mineros cooperativistas hace pensar que están defendiendo un modo de vida idílico, una actividad boyante capaz de asegurar un futuro venturoso para sus familias y las generaciones venideras. El Gobierno no hace más que reforzar esa idea, difundiendo mensajes sobre jugosos contratos firmados por algunas organizaciones mineras y haciendo entender que hay algunos de ellos que se han convertido en prósperos empresarios con abundantes fortunas, hecho que en Bolivia es un “pecado”, pues progresar en este país sigue siendo motivo de sospecha, cualquiera sea la naturaleza de la actividad.

Bolivia: violencia e impunidad


(Martes, 30 Agosto 2016)

JAVIER PAZ 

El viceministro Rodolfo Illanes ha sido asesinado. Más allá del hecho de que toda pérdida de vidas es lamentable, ha causado conmoción la manera brutal en que fue golpeado y torturado hasta morir. Desgraciadamente estas cosas suceden en Bolivia con cierta regularidad.

Se empantana el pacto de Santos con las Farc


(Martes, 23 Agosto 2016)

FERNANDO LONDOÑO 

Se le dijo. Se le advirtió. Se le repitió una y mil veces. Y no quiso hacer caso. Y ahí tiene el problema.

Los delitos de lesa humanidad, que en otro tiempo se llamaron atroces, no son amnistiables ni indultables. Y no por simple mandato de la Constitución, sino porque así lo impone el Tratado de Roma, del que Colombia es suscriptor. Como dicen en la calle, eso no tiene vuelta de hoja.

Un país suscriptor del Tratado puede disponer, como medida transitoria o permanente, una pena mayor o menor para quien viole de esta manera los derechos humanos. Pero no se puede burlar de la medida, con cuentos como los que se han echado el Gobierno y las FARC desde que empezaron sus famosos diálogos.

Las penas están bien establecidas en los códigos modernos y las graves suponen privación efectiva de la libertad, cuando no la de muerte. Dicho sin ambages, los violadores de los derechos humanos, los que se rebelan contra el Derecho Internacional Humanitario, deben ir a la cárcel. Y si el Estado se niega a imponer esa pena, la Corte Penal Internacional asume competencia y condena al infractor de acuerdo a lo que dispone el Tratado de Roma.

Santos intentó cuanto pudo para “mamarle gallo” a ese principio, diríamos en temas bien garcíamarquianos, hablando de castigos alternativos que terminaban siendo cualquier cosa menos penas aflictivas. Y ahora, al final de la larga jornada, se encuentra con que su famosa Justicia Especial de Paz, puede hacer lo que quiera, hasta decir Misa, menos condenar delincuentes de lesa humanidad a penas aparentes.

Las FARC han dicho mil y una vez que no pagarán penas de cárcel. Ni un solo día, agregan siempre a su perorata. Y Juanpa creyó que podía darle vuelta al asunto. Y cuando descubrió que no pudo, tuvo que decir que estas amnistías y estos indultos se concederían después del plebiscito, pero que no cobijarían a los autores de aquellos delitos de lesa humanidad.

Por el buen camino


(Martes, 23 Agosto 2016)

MARIO VARGAS LLOSA 

El 28 de julio asumió la presidencia del Perú Pedro Pablo Kuczynski.

Viejos y nuevos autonomistas


(Martes, 23 Agosto 2016)

EDUARDO BOWLES

Es curioso escuchar a los paceños hablar en los mismos términos que lo hacían los cruceños de finales de los años '50, cuando comenzaron a exigir el pago de las regalías petroleras y muchos de ellos fueron perseguidos, asesinados y encarcelados, acusados de separatistas.

La Bolivia del año 2030


(Martes, 23 Agosto 2016)

H.C.F. MANSILLA

Hoy en día vuelve a florecer el curioso negocio de la futurología y la prospectiva, basado en el atávico miedo a lo imprevisible e incontrolable, que es probablemente el móvil de todas las utopías. Como estas, las extrapolaciones estadísticas, las estrategias de desarrollo y hasta las hipótesis cualitativas tratan de domeñar lo irreductible: el porvenir es ─por suerte─ impredecible, porque su naturaleza es básicamente contingente, casual y volátil. Sopesando estas dudas me atrevo a proponer la siguiente hipótesis. Dentro de una generación, Bolivia no será una sociedad primordialmente distinta de la actual. El impulso modernizante, que se percibe claramente a partir de 1985, ha tenido un fuerte carácter economicista y tecnicista.

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