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Filosofía Política



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El corazón de la corrupción en América Latina está en la esencia misma del Estado


(Jueves, 15 Junio 2017)

HANA FISCHER

En todas partes los políticos y burócratas suelen a despilfarrar la plata extraída a los contribuyentes. Sin embargo, en América Latina ese derroche alcanza cotas superlativas. Eso nos conduce a interrogarnos ¿por qué ocurre eso?

Hay muchas posibles respuestas. Entre las principales se suele mencionar a la cultura imperante en esta región. Asimismo, a razones históricas: ese tipo de conducta estatal se arrastra desde la época colonial y continuó luego de las respectivas independencias.

Si bien esas explicaciones son correctas, ilustran tan solo parcialmente la verdad. Si esas fueran las causas esenciales —por definición inmodificables— entonces Latinoamérica estaría condenada a chapotear eternamente en medio de la mediocridad, la corrupción y el subdesarrollo.

Pero eso no es así. La prueba es la evolución de algunos países que lograron revertir esa nefasta tendencia e incorporar una saludable cultura política. Entre los casos más notables están Nueva Zelandia, Irlanda y Estonia. Esas naciones eran estatistas, burocratizadas, con una economía decadente debido a las múltiples regulaciones mal concebidas y a los monopolios estatales. Pero líderes lúcidos convencieron a la ciudadanía de la bondad de los cambios que pretendían implementar. Los resultados en cada uno de esos países han sido tan increíbles, que suelen ser tildados de “milagro”.

De los mencionados éxitos, nuestro continente podría sacar provechosas lecciones. Debería empezar por desentrañar cuál fue la fórmula para cambiar en relativamente poco tiempo la cultura general.

A nuestro entender, las raíces tanto de las buenas como de las malas prácticas son los incentivos que operan en el ámbito público. Ellos se materializan en el derecho vigente y en las instituciones. Los incentivos perversos fomentan las diferentes variedades de corrupción (clientelismo, amiguismo, nepotismo, designar para dirigir a empresas estatales a individuos incompetentes pero correligionarios, etc.). En cambio, cuando los estímulos son los adecuados, ellos impulsan las conductas virtuosas.

Recordando a Adam Smith


(Jueves, 15 Junio 2017)

MARC CLEINM 

Adam Smith es uno de los personajes en la historia del pensamiento económico del que ningún economista debe olvidarse al momento de profundizar algún trabajo o propuesta de investigación.

Francisco olvida el legado libertario de la Iglesia


(Miércoles, 14 Junio 2017)

JEFFREY TUCKER

Bueno, es algo muy relevante cuando el Papa ataca al libertarismo por su nombre.

Por qué necesitamos a Friedman


(Miércoles, 07 Junio 2017)

AXEL KAISER 

Pocas mentes en la historia de la economía han sido más brillantes e influyentes que la de Milton Friedman. Por lo mismo, pocas han sido más caricaturizadas y detestadas por la izquierda. En momentos en que Chile entra en la pendiente sin fondo del populismo, rescatar a Friedman no es un gusto académico, sino una necesidad. Después de todo, fueron las ideas que él defendió de manera tan apasionada las que evitaron que nuestro país siguiera el ruinoso camino propuesto por izquierdas y derechas en el pasado.

Lo primero que la historia intelectual de Friedman nos enseña es que no se debe hacer concesiones a los socialistas por el afán de caer bien o ser políticamente correctos. En un país en que quienes no son socialistas se acomplejan de defender lo que creen, el ejemplo de Friedman, que jamás transó con el fin de ser más popular, resulta esencial no solo para entender por qué estamos cerca de arruinarlo todo, sino para saber cómo actuar hacia el futuro. Friedman iba de frente, sin temor, sin complejos y sin importarle lo que la mayoría pensara de lo que decía. Fue precisamente esa actitud honesta y ganadora la que lo convirtió en el intelectual público liberal más influyente de la segunda mitad del siglo pasado.

Como Hayek, era un convencido de que las ideas mueven a la sociedad. Por eso, a pesar de haber ganado el Premio Nobel y de haber sido un académico extraordinario, no dudó en asistir a cuanto debate pudo, en escribir libros de difusión para el lector no especialista e incluso, en hacer programas de televisión. Tampoco dudó en culpar a los empresarios del tránsito que los países hacen hacia el socialismo, cuando correspondía.

En un notable artículo titulado "El impulso suicida de la comunidad empresarial", Friedman argumentó que lejos de apoyar económicamente a aquellos que defienden la sociedad libre, la mayoría de los empresarios buscaban congraciarse con intelectuales, ONG y grupos que trabajaban en socavar los fundamentos institucionales que sostenían el mercado, precisamente el sistema que les permitía a ellos alcanzar la posición que tenían en países avanzados. ¿Le suena conocido?

Cómo la libertad definió la civilización occidental


(Miércoles, 07 Junio 2017)

LUDWIG VON MISES

La historia de la civilización es la historia de una lucha incesante por la libertad.

La utopía socialista


(Miércoles, 31 Mayo 2017)

JAVIER PAZ 

Si los seres humanos fueran unos ángeles, entonces no se necesitaría de gobiernos y la utopía anarquista sería la mejor forma de organización política. Si los seres humanos fueran malvados, los estados tendrían que funcionar como cárceles, controlando a todas las personas. No es casual que el socialismo, tanto en la concepción teórica marxista como en la práctica de los países que lo implementaron desde la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hasta la Cuba y la Venezuela de hoy, se parezca más a una cárcel que a otra cosa.

Ser liberal requiere de un grado de confianza en la nobleza del hombre, aunque también reconociendo su propensión a ser injustamente parcial en beneficio propio; en cambio, el socialista es necesariamente un pesimista que considera que, si no hay un Estado policiaco, los seres humanos se matarán y abusarán entre ellos.

¿Qué es ser comunista? Respuesta a un "romántico"


(Miércoles, 31 Mayo 2017)

VANESA VALLEJO

Mientras que por estos días nuestros vecinos venezolanos atraviesan uno de sus peores momentos, luchando para salir de la dictadura socialista que los tiene esclavizados, a uno de los columnistas de un renombrado diario colombiano: El Espectador, se le ocurre escribir un texto titulado “¿Qué es ser comunista?” y a este medio de comunicación, se le ocurre publicarlo. Y no digo yo que haya que prohibir la publicación de columnas ridículas, solo me asombra tal descaro. Es que hay que ser muy sinvergüenza para afirmar lo siguiente:

“Así que ser comunista —hoy como ayer— , para decirlo con sencillez, significa caminar en pro de la justicia social, de la construcción de una sociedad que no sea monstruosa como la que con sus tentáculos económicos, políticos, mediáticos y otros, esclaviza a tanta gente.”

¿Será que el señor Spitaletta, el autor de la columna en cuestión, ignora que no ha habido ningún país socialista en el que no reine la penuria y los individuos sean reducidos a esclavos del dictador?

Hace bastante no veía una columna que me causara tal repulsión, y es que el autor hace toda una descripción romántica de lo que, según él, significa ser socialista. Al parecer hay quienes son capaces de ver romanticismo en un balde de estiércol.

“Ser comunista es estar del lado del progreso”. Reto al señor Spitaletta a que me diga un solo país comunista que haya progresado. Tal vez él, y quien decidió publicar su columna en El Espectador, no se han percatado de que los países más ricos son los que tienen mayores libertades económicas, los que se apartan de la economía centralizada que defiende el columnista.

Es probable que Spitaletta tenga la conocida maña de la izquierda de cambiarle el nombre a todo. Quizás para él lo que hay en Cuba es “progreso”. Es posible que afirme que el progreso es tener educación de mala calidad y migajas en la mesa, como sucede en la isla de la que muchos intentan escapar aún arriesgando su vida. Y en tal caso debería él irse a vivir a uno de esos países con tanto “bienestar”, a los que curiosamente nadie va más que para vacacionar, porque en general a la gente no le gusta vivir en la miseria.

El costoso cumplimiento de la ley


(Jueves, 18 Mayo 2017)

LUIS CHRISTIAN RIVAS 

Basado en los estudios de Ronald H. Coase y el Análisis Económico del Derecho, presentado fundamentalmente en las obras: “El problema del coste social” y “La naturaleza de la empresa”, el abogado peruano Enrique Ghersi concluye que “la ley es costosa”, eso se puede confirmar en las calles y mercados de nuestras ciudades, ocupadas por informales que representan la mayoría que busca sobrevivir realizando actividades al margen de la ley.

Los antropólogos dirán que la informalidad es parte de la cultura, los sociólogos se enfocarán en la pobreza y los abogados observarán el incumplimiento de la ley; mientras el Análisis Económico del Derecho concluirá que son informales aquellas actividades donde las personas directamente involucradas, así como la sociedad en su conjunto, están mejor si la ley nominalmente aplicada al caso es violada, si es cumplida, ¿pero, de qué manera violar la ley puede ser beneficiosa?

La trampa de la Democracia


(Martes, 16 Mayo 2017)

JAVIER PAZ 

La ola populista en Latinoamérica, con su cuota de despilfarro, corrupción, abusos de poder y destrucción de las instituciones republicanas, es un buen ejemplo de las limitaciones y los riesgos de la democracia. En todos estos países los gobernantes populistas accedieron al poder de forma lícita y democrática y, en todos los casos, debilitaron la democracia y cometieron abusos una vez en aquel.

El caso más dramático es Venezuela, donde gobierna una dictadura aunque siga teniendo apoyo de buena parte de su población. Y es que es un error considerar a una dictadura como el gobierno de la minoría, como también es un error considerar legítimo a un gobierno o a una ley, simplemente por tener el apoyo de la mayoría.

El primer examen de un gobierno o de una ley para evaluar su legitimidad es que no atente contra la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Si nopasa este examen, ninguna mayoría puede darle legitimidad y la democracia se convierte en el abuso de los muchos contra los pocos.

Lamentablemente, la gente reduce la democracia a la opinión de la mayoría, como si la mayoría no fuera susceptible de cometer atropellos contra ciertas minorías. Por eso la democracia debe ir acompañada de límites al poder de los gobernantes y separación de poderes, es decir, de republicanismo.

Venezuela: el verdadero socialismo


(Martes, 16 Mayo 2017)

IVÁN CARRINO

Venezuela está sumida en el caos. Las imágenes que llegan desde el país caribeño son de una convulsión social inocultable. Al mismo tiempo, el gobierno radicaliza su postura, confirmando cada vez más su carácter de dictadura.

En términos económicos, la situación es verdaderamente delicada. La inflación superará el 700% anual este año, la brecha entre el dólar oficial y el del mercado paralelo es de 49.000%, las reservas internacionales cayeron USD 20.000 millones en los últimos 4 años, la escasez afecta a todas las clases sociales y la producción nacional se derrumba.

El resultado es el éxodo de los venezolanos que pueden ahorrar para comprar un pasaje de avión. En España y EE.UU., los venezolanos son la primera nacionalidad en pedir asilo, por encima de países que atraviesan guerras como Siria.

¿Qué pasó con Venezuela que terminó así? En realidad, por más que a algunos les cueste aceptarlo, lo que sucedió es que se llevó a cabo a pie juntillas el proyecto socialista. El “Socialismo del Siglo XXI”, que inauguró Chávez a principios de la década del 2000, terminó siendo exactamente igual al socialismo del siglo XX. Las consecuencias han sido idénticas: exilio, autoritarismo y pobreza.

Muchos intelectuales buscan permanentemente desligar al socialismo de lo que sucede en Venezuela. Profesores marxistas en Argentina han llegado a decir que Venezuela es una economía capitalista, que combina “capitalismo estatal y capitalismo privado”. ¿Qué querrá decir eso? Por ahora es un misterio.

Otros intelectuales suelen indicar que lo de Venezuela no es el verdadero socialismo, sino que éste debe encontrarse en los países nórdicos como Dinamarca, Suecia o Noruega. Este argumento es falso, puesto que estas economías, si bien tienen altos gasto público y presión tributaria, están lejos del socialismo. Dinamarca y Suecia, por ejemplo, se ubican en los puestos 17 y 19 en el ránking de libertad económica de la Fundación Heritage, que analiza nada menos que 186 países. ¿De qué socialismo hablan?

El liberalismo como alternativa a la socialdemocracia y al fascismo


(Miércoles, 10 Mayo 2017)

JUAN RAMÓN RALLO

Macron no va a traer cambio relevante alguno a Francia. Es parte del mismo 'establishment' socialdemócrata que lleva gobernando ese país desde el final de la II Guerra Mundial: mantenimiento de una economía de mercado hiperregulada dentro de un Estado de bienestar sobredimensionado

La gran mentira del "noble ideal socialista"


(Miércoles, 10 Mayo 2017)

MARÍA MARTY 

Murieron Stalin, Mao, Chávez y Fidel Castro, y morirán algún día Maduro, Raúl Castro, Kim Jong-un, y el resto de los actuales líderes socialistas. Pero volverán a aparecer nuevos “mesías” ansiosos por representar e imponer el ideal socialista, mientras la raíz filosófica que le da vida continúe sin ser cuestionada.

Basta de mentiras populistas: el derecho al trabajo no existe


(Jueves, 04 Mayo 2017)

MARCELO DUCLOS 

Existe la creencia general de que conseguir un trabajo es “un derecho” que, lógicamente, tiene que estar garantizado por el Estado. Si uno niega esta afirmación pareciera estar reconociendo que desea que la gente no pueda conseguir un empleo. Todo lo que consideramos como positivo no puede estar garantizado por Ley. Algunas cosas por imposibilidad de poder proceder con la implementación concreta del derecho, otras por afectar derechos de terceros y, en este caso, por las dos cosas juntas.

Los modelos legales que han funcionado han tratado de garantizar la libertad de los individuos y reservaron el uso del aparato represor a quienes atenten contra esa libertad. Esta máxima se encuentra en la sabiduría de los Padres Fundadores de los Estados Unidos quienes destacaron la necesidad de la “persuit of happiness”, es decir la “búsqueda de la felicidad”.

La contracara es tratar de garantizar la felicidad directamente. Esto se encuentra en las legislaciones que “garantizan” los derechos al trabajo, salarios mínimos, imposibilidades de despido e indemnizaciones. Las intenciones en este sentido han sido tan absurdas que en América Latina se han llegado a proponer con carácter constitucional los derechos al orgasmo femenino y que la tasa del interés no supere el 3%.

Existen ciertas cuestiones científicas en materia económica que justifican el éxito del primer modelo sobre el segundo que son necesarias detallar para explicar porque el derecho a conseguir un empleo es mucho más eficiente que el derecho al empleo en sí.

Lo que determina los salarios y las fuentes de trabajo en una economía es su capitalización. A mayor capital invertido, mayores posibilidades de fuentes de trabajo y mejores salarios. La capitalización está asociada a la producción y por lo tanto a los márgenes de ganancias. Un obrero que cuente con una máquina agrícola será más productivo que uno que se encuentra arando con una pala, de la misma manera que uno que tenga la pala será más productivo que uno que lo esté haciendo con sus manos. Resultado de esto, el empleado productivo demandará más y mejores servicios en la economía que el de la pala, que probablemente trabaje solo para su subsistencia.

El vigente socialismo en Venezuela


(Miércoles, 03 Mayo 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

La tragedia que hoy padece el pueblo venezolano debido al humillante y deleznable sistema político económico que se traduce en escasez económica y violaciones a los derechos humanos, no es un simple accidente de la política o de la misma historia.

Es la consecuencia de una idea que pese a sus reiterados fracasos aún persiste y de la que es preciso repasar cuantas veces sea necesario para conocer sobre sus fundamentos. Esa línea de pensamiento está ahí para aparecer y aplicarse toda vez que no se aprenda la lección más importante del último siglo: el socialismo además de un error intelectual –como acertadamente decían Mises y Hayek - también es una idea seductora cuyo propósito es destruir los cimientos de la sociedad libre.

El socialismo del siglo XXI, nombre al que apeló la revolución bolivariana de Hugo Chávez estaba llamado a convertirse en el verdugo de su pueblo. Los diferentes rótulos con el que se identifica la ideología colectivista poco importa si se toma en cuenta el sustrato filosófico del cual parten las ideas y, en este caso específico, lo que Marx y Engels pregonaban en su “Manifiesto Comunista”.

Propone el Manifiesto: “Poner en manos del Estado todos los instrumentos de producción e instaurar la dictadura del proletariado, que se erigirá en clase dominante y hará desaparecer a la burguesía”.

La estrategia utilizada para llevar a cabo este desiderátum fue aplicada de diversas maneras. Desde un comienzo, Marx y Engels se percataron que las tácticas graduales eran insuficientes y pronto respaldaron el derrocamiento violento del sistema “liberal capitalista”, para terminar con los “explotadores” y establecer lo que denominaron la dictadura del proletariado, siendo Lenín el más aventajado discípulo.

Lenin y la psiquis totalitaria


(Miércoles, 03 Mayo 2017)

AXEL KAISER

"Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos y pensantes pueden cambiar el mundo", dijo Margaret Mead. Probablemente en ningún ejemplo histórico esta frase ha sido más real que en el caso de la revolución rusa cuyo centenario se celebra este año.

Mauricio Rojas ha publicado un extraordinario libro sobre este catastrófico episodio centrándose en la figura de su líder indiscutido: Lenin.

Lo interesante del libro de Rojas no es solo su descripción de las condiciones históricas y contingentes que dieron lugar a la revolución bolchevique, sino sobre todo el proceso psíquico que hace que un personaje como Lenin -un aristócrata de nobleza hereditaria- se convierta en un genocida.

Si usted quiere entender cómo es posible que los comunistas y socialistas de distinto tipo sigan justificando la dictadura cubana, la norcoreana y la venezolana, entre muchas otras, debiera leer el libro de Rojas. De su lectura es difícil dejar de concluir que Lenin y sus seguidores abrazaron la violencia y el crimen sistemático por una profunda distorsión psíquica que el mismo Rojas llama "bondad extrema".

Se trata de la radical convicción de que la utopía bien vale las decenas de millones de muertos, la tortura, la aniquilación, las hambrunas y todo tipo de atrocidades, incluso en contra de quienes dice representar.

Tal vez esto llevaría a Revel, que en su pasado fue marxista al igual que Rojas, a decir que la ideología socialista era una enfermedad intelectual.

A pesar de las distancias, en un país en que un partido marxista-leninista integra el Gobierno, donde la Presidenta de la República se declara abierta admiradora de Castro y donde un nuevo referente chavista se alza con un potencial electoral no despreciable, entender a Lenin no es un asunto de mero interés histórico sino una necesidad actual. Sobre todo porque, como muestra Rojas, contrario a lo que suele pensarse, la revolución rusa que instaló el totalitarismo genocida más prolongado de la historia fue obra de una ínfima minoría.

Constitución o violencia


(Martes, 25 Abril 2017)

VÍCTOR PAVÓN

Con la lucidez mental y el carácter vigoroso que lo caracterizaban, el notable líder político británico y Premio Nobel de Literatura Winston Churchill (1874- 1965) dijo: " La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre...con excepción de todos los demás".

Sabemos que aun con sus deficiencias la democracia resulta beneficiosa. Es un hecho apreciable el tener que votar a los que queremos lleguen al poder y desplazarlos, echarlos de los cargos que circunstancialmente ocupan y todo eso sin necesidad de violencia.

La democracia es un método de elección que requiere, por cierto, de un sistema electoral abierto que permita no solo votar sino también elegir. Esto ya es un gran avance si se lo compara con lo que existía. Así, las monarquías se degeneraron en tiranía y la aristocracia terminó en oligarquía. Por supuesto, la democracia tampoco está exenta de su degeneración debido a que contiene en su simiente el populismo y la demagogia.

Sin embargo, la democracia si es constitucional, liberal y republicana, puede evitar su degeneración, pese a que el populismo como la demagogia tratan de derribarla. Y solo hay un modo de impedir que los peligros a los que se encuentra la convivencia democrática no terminen en violencia. La barrera de contención es el respeto irrestricto de las reglas de juego aprobados por el pueblo y la misma se manifiesta en la Constitución y en su férrea defensa.

La Constitución es un contrato y como tal consensuado, el principal en la sociedad política civilizada por el cual se establecen los límites del poder. Esto de limitar el poder es fundamental. La historia registra que no ha sido fácil y no lo será hasta tanto se comprenda aquello que el gran Montesquieu dijo acerca del "espíritu de las leyes", siguiendo a su magna obra. El "espíritu de la ley" no es una cita religiosa o algo abstracto; se manifiesta en la redacción, en el sentido gramatical del texto, lo que de suyo ya es clave y de ahí la recomendación para que el mismo sea claro y conciso.

La sociedad sin Estado. Sobre las agencias de protección jurídica


(Martes, 25 Abril 2017)

STEFAN MOLYNEUX 

1. La sociedad sin Estado: Un análisis de las alternativas

Por qué las naciones protestantes son ricas y las católicas son pobres


(Martes, 18 Abril 2017)

JOSUÉ FERRER

América del Norte es protestante y rica y la del Sur católica y pobre.

Deterioro institucional, una mirada desde el pensamiento de Douglass North


(Martes, 18 Abril 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

Con referencia al intento del oficialismo en el gobierno de mi país de promover la enmienda en lugar de la reforma constitucional para así permitir la reelección del actual presidente de la República, Horacio Cartes.

Desde que Douglass North sacudió el ambiente académico mundial con el Premio Nobel de Economía en el año 1993 por sus estudios históricos y el papel de las instituciones en el crecimiento económico, un nuevo enfoque emergió en el análisis para explicar por qué unas sociedades progresan y otras no.

Encontrar esa “piedra filosofal” que como una varita mágica transforme la miseria, el desempleo y las calamidades sociales en prosperidad y oportunidades, llevó a los pensadores a tratar de encontrar la mejor explicación. No fue fácil al comienzo.

Enceguecidos por el misticismo, la magia y hasta por la misma religión, la cultura se venía abriendo paso en un camino trillado de dificultades, prejuicios y la violencia proveniente de aquellos que tenían el poder de imponerse sobre otros, volviéndolos sus esclavos o súbditos.

Fueron tantas las explicaciones para entender lo que sucedía en el contexto social del hombre que finalmente no había ninguna. Afortunadamente los griegos en Atenas y luego los romanos en su República, dieron los primeros pasos hasta que nuevamente vinieron los retrocesos y nuevos avances.

Fueron los clásicos, y en esta ocasión cito a uno de mis pensadores favoritos, el filósofo y economista Adam Smith (1723-1790) quien en su monumental obra La riqueza de las naciones (1776) identifica a las instituciones como elementos condicionantes e indispensables para el desarrollo de las naciones. Los consistentes y hasta sencillos argumentos de Smith se comprueban con el advenimiento del primer proceso de transformación moderna económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra.

Las guerras son un invento de los Estados, no del Capitalismo


(Martes, 18 Abril 2017)

RAFAEL RUIZ

La guerra es por mucho la expresión más lamentable de miseria y dolor humano. La destrucción de patrimonios y sueños, los traumas, lesiones y marcas de por vida,

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