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Filosofía Política



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Constitución o violencia


(Martes, 25 Abril 2017)

VÍCTOR PAVÓN

Con la lucidez mental y el carácter vigoroso que lo caracterizaban, el notable líder político británico y Premio Nobel de Literatura Winston Churchill (1874- 1965) dijo: " La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre...con excepción de todos los demás".

Sabemos que aun con sus deficiencias la democracia resulta beneficiosa. Es un hecho apreciable el tener que votar a los que queremos lleguen al poder y desplazarlos, echarlos de los cargos que circunstancialmente ocupan y todo eso sin necesidad de violencia.

La democracia es un método de elección que requiere, por cierto, de un sistema electoral abierto que permita no solo votar sino también elegir. Esto ya es un gran avance si se lo compara con lo que existía. Así, las monarquías se degeneraron en tiranía y la aristocracia terminó en oligarquía. Por supuesto, la democracia tampoco está exenta de su degeneración debido a que contiene en su simiente el populismo y la demagogia.

Sin embargo, la democracia si es constitucional, liberal y republicana, puede evitar su degeneración, pese a que el populismo como la demagogia tratan de derribarla. Y solo hay un modo de impedir que los peligros a los que se encuentra la convivencia democrática no terminen en violencia. La barrera de contención es el respeto irrestricto de las reglas de juego aprobados por el pueblo y la misma se manifiesta en la Constitución y en su férrea defensa.

La Constitución es un contrato y como tal consensuado, el principal en la sociedad política civilizada por el cual se establecen los límites del poder. Esto de limitar el poder es fundamental. La historia registra que no ha sido fácil y no lo será hasta tanto se comprenda aquello que el gran Montesquieu dijo acerca del "espíritu de las leyes", siguiendo a su magna obra. El "espíritu de la ley" no es una cita religiosa o algo abstracto; se manifiesta en la redacción, en el sentido gramatical del texto, lo que de suyo ya es clave y de ahí la recomendación para que el mismo sea claro y conciso.

Por qué las naciones protestantes son ricas y las católicas son pobres


(Martes, 18 Abril 2017)

JOSUÉ FERRER

América del Norte es protestante y rica y la del Sur católica y pobre.

Deterioro institucional, una mirada desde el pensamiento de Douglass North


(Martes, 18 Abril 2017)

VÍCTOR PAVÓN 

Con referencia al intento del oficialismo en el gobierno de mi país de promover la enmienda en lugar de la reforma constitucional para así permitir la reelección del actual presidente de la República, Horacio Cartes.

Desde que Douglass North sacudió el ambiente académico mundial con el Premio Nobel de Economía en el año 1993 por sus estudios históricos y el papel de las instituciones en el crecimiento económico, un nuevo enfoque emergió en el análisis para explicar por qué unas sociedades progresan y otras no.

Encontrar esa “piedra filosofal” que como una varita mágica transforme la miseria, el desempleo y las calamidades sociales en prosperidad y oportunidades, llevó a los pensadores a tratar de encontrar la mejor explicación. No fue fácil al comienzo.

Enceguecidos por el misticismo, la magia y hasta por la misma religión, la cultura se venía abriendo paso en un camino trillado de dificultades, prejuicios y la violencia proveniente de aquellos que tenían el poder de imponerse sobre otros, volviéndolos sus esclavos o súbditos.

Fueron tantas las explicaciones para entender lo que sucedía en el contexto social del hombre que finalmente no había ninguna. Afortunadamente los griegos en Atenas y luego los romanos en su República, dieron los primeros pasos hasta que nuevamente vinieron los retrocesos y nuevos avances.

Fueron los clásicos, y en esta ocasión cito a uno de mis pensadores favoritos, el filósofo y economista Adam Smith (1723-1790) quien en su monumental obra La riqueza de las naciones (1776) identifica a las instituciones como elementos condicionantes e indispensables para el desarrollo de las naciones. Los consistentes y hasta sencillos argumentos de Smith se comprueban con el advenimiento del primer proceso de transformación moderna económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra.

Las guerras son un invento de los Estados, no del Capitalismo


(Martes, 18 Abril 2017)

RAFAEL RUIZ

La guerra es por mucho la expresión más lamentable de miseria y dolor humano. La destrucción de patrimonios y sueños, los traumas, lesiones y marcas de por vida,

De los pueblos originarios al origen de los derechos individuales


(Jueves, 13 Abril 2017)

GABRIEL ZANOTTI 

Desde que varios pensadores absolutamente totalitarios y antiliberales se adueñaron de la sagrada palabra “derechos” (una especie de blasfemia política), uno de los más populares lemas es “los derechos de los pueblos originarios”.

Pero resulta que no son los pueblos los que tienen derechos: son las personas individuales. Y entre esos derechos, su libertad de asociación, reunión, libertad religiosa, propiedad, etc., son los que jurídicamente les permiten vivir y mantener sus diversas tradiciones culturales que, como dije tantas veces, sólo pueden convivir en paz en un estado liberal de derecho (si, es lo mismo que decir “agua húmeda potable”, pero ahora hay que aclarar todo…).

Por lo tanto lo que hay que exigir es que los descendientes de las culturas pre-comlombinas sean respetados en sus derechos igual que cualquier otro ser humano, y si viene de Marte (como yo), también.

Lo que nadie puede pretender es violar las libertades de otras personas en nombre de su propia tradición cultural. Si alguien sostiene en conciencia que su tradición no le permite convivir pacíficamente con el Estado de Derecho, tiene varios lugares para emigrar: Cuba, Corea del Norte, Venezuela, en fin, la lista es larga.

Claro, muchas de estas personas sostienen que sus ancestros estaban antes y que fueron injustamente despojados de sus tierras y libertades. ¿Saben qué? Tienen razón. No se puede invadir un territorio habitado por otras personas y por ende todas las colonias que desplazaron por la fuerza a los previos pobladores estuvieron éticamente mal. Pero ahora, ¿qué? Ahora, la solución Hume: en todo poder político o propiedad, si nos vamos para atrás en el tiempo, siempre habrá un latrocinio o un asesinato. Por ende la cuestión es: de este momento presente para adelante. Esa es la regla de la convivencia pacífica. Si no fuera así, cuando Cuba se libere, muchos de los actuales residentes en Miami volverían reclamando sus antiguas propiedades y sería un caos. La cuestión es: de un momento presente para adelante.

El socialismo y la delincuencia: el concubinato perfecto


(Miércoles, 12 Abril 2017)

EDGAR VARGAS 

Los socialistas se empeñan en atribuir, sin fundamento alguno, la causa de la delincuencia en los países subdesarrollados a algo que ellos llaman: “lógica perversa del capital”,

Vindicación de la ideología


(Miércoles, 12 Abril 2017)

JAVIER PAZ

A menudo escuchamos decir que las ideologías están pasadas de moda, que lo que importa ahora es lo práctico y que uno debe guiarse por lo que funciona y dejar de lado lo que no funciona en la política y en la economía. Hoy mucha gente se vanagloria de no tener ideología y, por ejemplo, un periodista es considerado bueno si no la tiene y malo si adopta alguna postura ideológica.

Esto es un error colosal, ya que nadie está libre de formar juicios de valor ni de defender ciertos principios y valores. Y dado que la ideología no es más que una serie de principios y valores, difícilmente se puede estar libre de estar más cercano a alguna ideología. De hecho, lo grave, lo preocupante, sería lo contrario: gente sin principios y valores con los cuales guiar su comportamiento.

El sueño imposible del liberalismo clásico


(Martes, 04 Abril 2017)

ROBERT HIGGS

Entiendo que haya gente que abrace las ideas del liberalismo clásico. Yo mismo lo hice hace más de cuarenta años. Las personas se convierten en liberales clásicos por dos razones fundamentalmente, las cuales están relacionadas: primero, porque llegan a comprender que los mercados libres “funcionan” mejor que los sistemas económicos controlados por gobiernos a la hora de brindar prosperidad y paz nacional; segundo, porque terminan creyendo que pueden justificar mediante argumentos (más o menos parecidos a los de Locke) los derechos a la vida, la libertad y la propiedad. Ambas razones están relacionadas porque los derechos lockeanos proporcionan el fundamento que los mercados libres necesitan para existir y operar adecuadamente.

Como Locke, los liberales clásicos reconocen que algunas personas pueden llegar a violar los derechos de otros a la vida, la libertad y la propiedad, y que, en consecuencia, se deben emplear algunos medios para defender correctamente estos derechos. En este sentido, aceptan la existencia del gobierno (tal y como lo conocemos), pero sólo bajo la condición de que se limite a proteger a la gente contra la violencia y el fraude que injustamente les privaría de la vida, la libertad y la propiedad. Creen que el gobierno (tal y como lo conocemos) puede llevar a cabo estas funciones, y que los individuos desprovistos de tal gobierno estarían a merced de los depredadores y, por lo tanto, que sus vidas serían, como Hobbes supuso, solitarias, pobres, despreciables, salvajes y breves. Nadie desea una vida así.

Repito, puedo entender los motivos por los cuales alguien pueda convertirse en un liberal clásico. Sin embargo, a medida que han pasado los años, cada vez se me ha hecho más difícil comprender que se pueda seguir siendo un liberal clásico, en lugar de pasar a la posición del auténtico autogobierno, reemplazando así el objetivo de “gobierno limitado” liberal clásico. Mi dificultad no proviene tanto de una sensación de insatisfacción con que al gobierno se le encargue proteger a los ciudadanos de la violencia y el fraude, sino más bien de una convicción cada vez más establecida de que a fin de cuentas el gobierno (tal y como lo conocemos) en realidad no lleva a cabo estas tareas y, lo que es aún peor, ni siquiera intenta acometerlas, sólo de manera aleatoria e hipócrita –de hecho, en forma de ardid o trampa.

El derecho a discriminar es un derecho básico de propiedad


(Miércoles, 29 Marzo 2017)

LAWRENCE M. VANCE

En 2013, Barronelle Stutzman, la dueña de Arlene’s Flowers en Richland, Washington, rechazó vender flores para la boda de un amigo gay. La batalla legal que se produjo acaba de terminar: El Tribunal Supremo del Estado de Washington sentenció unánimemente que la florista había violado la ley antidiscriminación del estado.

El caso ha dado lugar a algunas concepciones erróneas acerca de la discriminación.

He aquí el trasfondo de la historia.

In 2012, el estado de Washington aprobó la propuesta legislativa 6239 en el Senado, que reconocía los matrimonios del mismo sexo. Los gays Robert Ingersoll y Curt Freed, que llevaban siendo pareja desde 2004, decidieron casarse en septiembre de 2013. En el momento de su compromiso, Ingersoll llevaba siendo cliente de Arlene’s Flowers and Gifts desde hacía al menos nueve años. Stutzman, miembro activa de una iglesia baptista sureña que cree que el matrimonio solo puede existir entre un hombre y una mujer, sabía que Ingersoll era gay y tenía una relación con Freed. Cuando Ingersoll habló con Stutzman acerca de conseguir las flores para su boda, esta le dijo que sería incapaz de hacerlo debido a sus creencias religiosas. Dio a Ingersoll los nombres de otros floristas que podrían estar dispuestos a atenderle y le dio un abrazo antes de que este abandonara la tienda.

Stutzman dijo: “Establezco una distinción entre crear adornos florales (incluso los diseñados para algún otro) y vender flores y ‘material’ general, algo que estaría encantado de hacer para Ingersoll y Freed”. Pero dijo que creía que “crear adornos florales es usar su ‘imaginación y habilidad artística para participar íntimamente en la ceremonia de una boda del mismo sexo’”.

Ingersoll sostiene que salió “sintiéndose muy dañado y alterado emocionalmente”. Su compañero Freed público algo en Facebook acerca del incidente y la historia “atrajo la atención de numerosos medios de comunicación”. Luego Ingersoll y Freed “perdieron el entusiasmo por una gran ceremonia” y se casaron en julio en “una modesta ceremonia en su casa”.

David Rockefeller, Estados Unidos y el fracaso latinoamericano


(Miércoles, 22 Marzo 2017)

CARLOS MIRA 

El diputado Gorostiaga, en la Convención Constituyente de Santa Fe, dijo que la Constitución que la Confederación Argentina estaba por jurar estaba "vaciada en el molde norteamericano". Esa era la visión de los Padres Fundadores: hacer de la nueva república, los Estados Unidos del Sur; la tierra de los sueños, el país de las oportunidades, el lugar para que los pobres encontrarán esperanzas para elevar su condición.

Ayer falleció David Rockefeller a los 101 años. David era el nieto de John D., el creador de la Standard Oil y quien comenzó una fortuna que supera hoy los 3 billones de dólares.

Cuando a John D. un periodista le preguntó cómo había hecho su primer millón él le respondió así: "¿Ve esa lámpara que está allí?. "Sí" le respondió el periodista. "Pues yo la vi primero", dijo John D.

Seguramente se refería a su idea de patentar por primera vez el uso del kerosene como combustible doméstico, entre otras cosas para utilizarlo en lámparas. El kerosene era, hasta ese momento, poco menos que uno más de los colaterales descartables del petróleo.

Así comenzó parte de su fortuna. Eso ocurrió en los EE.UU., en donde la Constitución y la Justicia garantizan la vigencia de los derechos individuales a la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad propia. Si el mismo caso hubiera ocurrido en la Argentina, John D. habría sido confiscado, privado de su derecho y el kerosene declarado material estratégico imprescindible para la seguridad nacional pasando a propiedad del Estado.

En esa diferente apreciación de la Justicia sobre Constituciones muy similares se basa la distancia que media entre el éxito norteamericano y el fracaso argentino.

Este ejemplo no vale lamentablemente solo para nosotros. El resto de las repúblicas latinoamericanas también siguió, al momento de dictar sus Constituciones, el modelo ideado en 1781 en Filadelfia.

El aborto desde el liberalismo


(Miércoles, 22 Marzo 2017)

LUIS CHRISTIAN RIVAS

Antes que nada, debo confesar que por mucho tiempo mantuve una postura “pro-elección” sobre este tema, estaba confundido hasta que leí: “El liberalismo contra el derecho al aborto: una argumentación liberal pro-vida” de Albert Esplugas Boter, por eso quiero compartir con ustedes algunas de sus conclusiones.

Por qué los liberales son los verdaderos revolucionarios del siglo XXI


(Miércoles, 22 Marzo 2017)

RAFAEL RUIZ 

En un famoso discurso pronunciado por el expresidente chileno Salvador Allende en la Universidad de Guadalajara (México) en 1972 para jóvenes estudiantes afirmaba que “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.

La frase se ha convertido en un mote de batalla ideológico, principalmente para la izquierda latinoamericana y para políticos deseosos de capitalizar las buenas intenciones y descontento ante las injusticias que caracterizan a sus seguidores más jóvenes.L

Si entendemos que “revolución” es un término que se asocia con cambios radicales, bruscos e incluso violentos en las instituciones políticas, sociales o morales de una sociedad podemos darnos cuenta de que la izquierda latinoamericana de revolucionaria no tiene absolutamente nada y que sus ideas y premisas son parte indisociable del statu quo en el que se encuentra sumergida la región.

Las ideas que defienden los simpatizantes de izquierdas no tienen nada de nuevas, ya que han estado presentes en el ideario político de la región al menos desde principios del siglo pasado.

En cada uno de los países latinoamericanos hay más de una referencia a gobiernos de corte socialista, sindicalista, expropiador y centralizador del poder como el del propio Allende en Chile, Lázaro Cárdenas en México o Chávez en Venezuela, por citar solo tres ejemplos conocidos en diferentes épocas y países durante el siglo XX.

Hablar en contra de la privatización y la liberación de mercados no es hablar en contra del sistema, por el contrario, es abogar por más de lo mismo: más gobierno, más puestos políticos, más burocracia y al final de cuentas por más Estado.

Estar bajo el yugo y en espera de las decisiones de algunos elegidos democráticamente (en el mejor de los casos) no tiene nada de revolucionario tampoco. Es perpetuar un sistema que condiciona libertades individuales en pro de un supuesto “bien común” que lejos seguimos de siquiera alcanzar a vislumbrar.

El pensamiento mágico condena a Latinoamérica al subdesarrollo


(Miércoles, 15 Marzo 2017)

HANA FISCHER 

Daría la impresión que debido a una maldición, los países latinoamericanos son incapaces de zafarse del subdesarrollo.

Algunos, en diferentes épocas, estuvieron a un paso de lograrlo. Pero, llegado ese punto, las fuerzas reaccionarias arremetieron con ímpetu, arrastrando a esa nación en dirección contraria.

La falacia de la tercera vía


(Miércoles, 15 Marzo 2017)

CARLOS RODRÍGUEZ 

El muy destacado escritor e intelectual israelí Amos Oz defendió en el periódico El Mundo:

El tercer camino está entre el capitalismo darwinista y el comunismo dictatorial y brutal. Creo en la solidaridad social.

Ésta es una idea antigua, que ya planteó Harold Macmillan en su libro The Middle Way en 1938, fue recogida por los peronistas en mi Argentina natal y aparece reiteradamente en escritos vinculados con la Doctrina Social de la Iglesia. En general, se trata de un pensamiento poco riguroso, y de consecuencias posiblemente peligrosas.

Presentar como razonable y moderado un punto central es distorsionar la venerable noción aristotélica, cuyo justo medio virtuoso depende crucialmente de que equidiste de dos extremos análogamente viciosos. Y si no, no.

El comunismo es, sin duda, “dictatorial y brutal”. Veamos el otro extremo con el que Amos Oz pretende compararlo, el “capitalismo darwinista”. Dentro de su vaguedad, sospecho que la idea que quiere transmitir, un mundo capitalista tan letal y destructivo como el comunismo, no tiene nada que ver ni con el capitalismo ni con el darwinismo.

Por un lado, Darwin no se refirió a la mera aniquilación de las especies sino a la selección de las mismas según su aptitud, no su simple fuerza, como a veces se piensa. Si el capitalismo puede ser calificado de darwinista, porque la competencia del mercado efectivamente suprime empresas y empleos que no son eficientes, no se deduce de ahí que sea destructor de la riqueza. La verdad es, en cambio, que la aumenta muy considerablemente. Si no fuera así, si la destrucción de empresas y empleo fuera irreversible, los países capitalistas jamás habrían registrado ningún incremento en su prosperidad; y el empleo, de hecho, habría desaparecido.

¿Qué es el Estado?


(Martes, 14 Marzo 2017)

ARMANDO MÉNDEZ

Se define al Estado como la organización política que impone un determinado orden a una determinada sociedad, la misma que en su comportamiento acata sus normas.

Rafael Correa y el síndrome populista


(Miércoles, 08 Marzo 2017)

CARLOS ALBERTO MONTANER 

El 24 de mayo Rafael Correa abandonará la presidencia de Ecuador. Falta poco. No se desesperen. Lo entiendo: ha sido largo y doloroso. Lleva una década en el poder. Ese día comenzará a gobernar quien gane la segunda vuelta del 2 de abril. Si los demócratas de la oposición se mantienen unidos, Guillermo Lasso deberá sucederlo en el cargo.

¿Quién es Rafael Correa, este personaje contradictorio que se hace llamar neodesarrollista, socialista del siglo XXI, católico partidario de la Teología de la Liberación, nacionalista de izquierda, y, encima, canta y toca la guitarra?

¿Estamos en presencia de un comunista disfrazado, como lo fue Fidel Castro hasta que confesó su verdadera militancia en 1961 tras haberla negado previamente media docena de veces?

No creo que Correa sea comunista. Es otra cosa. Aunque es un economista mediocre sin investigaciones originales, sabe lo suficiente para advertir que las ideas de Marx son disparatadas.

Pese a su discurso ante las cenizas del Comandante en noviembre del 2016, transido de admiración y radicalismo, Correa es la quintaesencia del populista latinoamericano. ¿Cómo se sabe? Se sabe por el estudio de sus síntomas. El populismo es un síndrome.

No hay la menor contradicción en ello. Los Castro y Rafael Correa se hermanan en la devoción populista, en el autoritarismo y en el histrionismo. Correa es fidelista a fuer de ser populista. Perón también simpatizaba con Fidel y viceversa, como les ocurría a Mussolini y a Lenin. Se amaban en secreto, como en los boleros.

Naturalmente, se puede ser populista y comunista o fascista. Eso no importa. Hay populistas a la derecha y a la izquierda del espectro político. El populismo son medidas de gobierno para conquistar el poder y mantenerse en él. Está relacionado con la psicología profunda del que manda. Incluso, no faltan líderes y partidos democráticos que, lamentablemente, exhiben algunos elementos populistas.

¿Estamos en presencia de un gobierno populista?


(Miércoles, 08 Marzo 2017)

CARLOS ALBERTO MONTANER

Hay que admitir que el populismo suele estar a la derecha y a la izquierda. The Economist la gran revista británica, describe magistralmente la confusión. El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, que ha liquidado a cientos de vendedores de drogas, es populista. Pero también lo es, y en grado sumo, el boliviano Evo (Ego) Morales, cocalero inveterado que ha multiplicado por cuatro las tierras dedicadas a ese cultivo.

El populismo son creencias y conductas que hermanan a figuras erróneamente situadas en bandos opuestos. Fidel Castro, comunista hasta el último minuto de su vida, y Juan Domingo Perón, cuasi fascista formado en la Italia de Mussolini, en donde fue attaché militar del gobierno argentino, eran primos hermanos ideológicos y se profesaban una mutua admiración.

El profesor de Princeton Jan-Werner Müller, en su breve libro What is populism, publicado en el 2016 por la University of Pennsylvania Press de Filadelfia, se acerca al tema acertadamente. De sus páginas extraigo once categorías que distinguen a cualquier sociedad populista, pero hago la aclaración de que no todos estos rasgos deben estar presentes para calificar de esa manera a un gobierno.
Incluso, se puede ser un demócrata, como fueron el argentino Raúl Alfonsín o el primer Alan García (o el primer Carlos Andrés Pérez), y presentar características populistas. En todo caso, esos datos aislados no son suficientes para calificar a un gobierno de populista. Es necesario que coincidan seis o siete síntomas de los más graves para determinar que se trata de un régimen de esa naturaleza.

Estos son los once rasgos definitorios:

1.- Antielitismo: se culpa a la élite política, económica, o simplemente urbana, de colocarse de espaldas a las necesidades del pueblo. En Camboya llegaron a ejecutar maestros por saber leer y escribir. En China, durante la Revolución Cultural de Mao, apresaron a personas por llevar lentes. En Cuba hubo épocas, especialmente en los años sesenta, en que el uso de corbatas equivalía a identificarse con la burguesía explotadora.

2.-El exclusivismo: sólo “nosotros” (quienes detentan el poder) somos los auténticos representante del pueblo. Los “otros” son los enemigos del pueblo. Los “otros”, por lo tanto, son unos seres marginales a los que se puede y se debe castigar.

¿Por qué fracasa el marxismo?


(Martes, 28 Febrero 2017)

ROBERTO LASERNA 

Todas las experiencias marxistas han fracasado y es necesario explicarse por qué, sobre todo a que a pesar de esa terrible historia, mantiene vigencia y moviliza grupos, organizaciones y líderes.

Democracia sin romanticismos


(Martes, 28 Febrero 2017)

IAN VÁSQUEZ 

¿Alguna vez le ha desilusionado la democracia? ¿Se ha preguntado por qué florece la corrupción o por qué los políticos prometen una cosa y terminan haciendo algo muy distinto? ¿O por qué el Estado sobregasta en ciertos proyectos mientras que otros, mucho más básicos y necesarios, carecen de fondos?

Es tentador pensar que el mal manejo del aparato público bajo la democracia es resultado de los políticos inescrupulosos y corrompidos y que la solución va por elegir a políticos decentes. La muerte esta semana del premio Nobel en Economía Kenneth Arrow nos hace acordar que la realidad es más compleja y quizás más desalentadora que eso. Arrow fue uno de los economistas que desde el siglo pasado nos enseñó a ser mas escépticos frente a la habilidad de la buena toma de decisiones colectivas.

Una de sus contribuciones se conoce como el teorema de la imposibilidad. De manera bastante simplificada, quiere decir que las votaciones pueden producir distintos y hasta contradictorios resultados dependiendo del mecanismo de votación, aun cuando las preferencias de los votantes no hayan cambiado. La regla electoral muchas veces tiene mucho más peso en determinar lo que supuestamente decide el pueblo.

Como ejemplo, el economista Alfonso de la Torre pregunta hipotéticamente cuál hubiera sido el resultado de las últimas elecciones si “se hubiera elegido solamente entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski para que el ganador entre ambos compitiera contra Verónika Mendoza”. Agrega que el resultado probablemente hubiera sido diferente si primero se eligiera entre Mendoza y Kuczynski, para que luego compita el elegido contra Fujimori.

El precio de la libertad: ¿Por qué los políticos subestiman a la gente?


(Martes, 28 Febrero 2017)

VÍCTOR PAVÓN

¿Por qué luego de jurar sobre la Biblia y la Constitución, los políticos con la mano en el corazón, habiendo prometido al electorado que cumplirán con ellos, luego les roban sin remordimiento, se auto adjudican privilegios y altos ingresos, aumentan los déficits y la deuda reconociendo incluso que lo pagarán la misma gente que los votó?

Las razones de esta tendencia se encuentran en que, en todas partes, los gobernantes buscan maximizar sus propios intereses y no precisamente los de la ciudadanía como usualmente e ilusamente algunos siguen creyendo; con el agravante que, de ese modo, subestiman a la población considerándose como los únicos que saben lo que se debe hacer.

Subestimar nunca ha sido buen consejero, ni en las relaciones personales, así como tampoco lo es en la guerra y en la misma política. Subestimar es considerar a los demás por debajo de lo que realmente son. Aun aquellos que reniegan de lo que es la política y lo que implica, resulta que la misma mediante los respectivos cuerpos colegiados tienen consecuencias sobre la vida, la libertad y la propiedad de cada individuo.

Si se sigue considerando que el ejercicio de la política se lleva a cabo únicamente cada cinco años al momento de hacer uso del voto, entonces no debería extrañarnos que los políticos subestimen cada vez más a la población y ésta repudie a la democracia constitucional como que no le da respuesta alguna. Este es un error. La causa de la decepción es otra.

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